----------- Edición N° 14 - ---- Bogotá, D.C. - Colombia - Sur América - ----

 

Por: Katherine Vega

¡Creer hasta el final!

Un letrero gigante en la Avenida el Dorado representa años de historia y retos del periodismo. Un periódico que se ha destacado por buscar la verdad asumiendo las consecuencias que está conlleve y una familia de periodistas que siempre ha trabajado para construir la historia colombiana. Toda esto representa El Espectador y la responsabilidad que conlleva recae sobre la dirección de Fidel Cano que con el mismo nombre del fundador, su abuelo, sigue manteniendo la línea periodística que su familia marco durante años.

 

En una oficina no muy grande, llena de periódicos, y con el ambiente de cierre de la edición del día siguiente me atendió un hombre sencillo, calmado que asegura no ser bueno para que lo entrevisten. Don Fidel con algunos rasgos serios y duros, enmarca la experiencia de un personaje que nació entre periodistas y que creció en un periódico.

Katherine Vega: Para los estudiantes de comunicación social y periodismo el ideal es mejorar lo que hoy en día es esta profesión, ¿cuál es la fórmula o la receta mágica para ser un buen periodista?

Fidel Cano: ¡Ojala la supiera! Yo diría que primero que todo no hay que conformarse. Siempre he pensado que el periodista que no se conforma, que siempre cree o siente que puede conseguir más y más información, es un buen periodista. Un periodista que se conforma con poquita información o cree que ya con hacer un artículo se va a ganar el premio Nobel y cosas de ese tipo, es un periodista que termina siendo mediocre aunque pueda que tenga éxito con un par de notas, pero finalmente para lo que trabajamos los periodistas es para acercar la información a nuestros lectores, oyentes, internautas etc. de manera que esa es nuestra única prioridad y eso mejora el periodismo notablemente.

K.V: Cuando uno es periodista tiene la oportunidad de vivir y ver muchas cosas, ¿qué tanto influye esta carrera en la vida de una persona?

Siempre estuve cercano al periódico pero ya profesionalmente lo hice en el momento que asesinan a don Guillermo Cano, cuando yo estaba estudiando Filosofía y Comercio, como practicante en la sección deportiva con la idea de apoyar al periódico en un momento tan difícil. ¿Qué afecte la vida personal? pues sí, realmente somos periodistas 24 horas, no podemos dejar de hacerlo, ni poner un paréntesis y efectivamente significan muchos sacrificios para las personas que están a alrededor de uno. En cualquier momento uno puede estar en un rato agradable con la familia y le toca desconectarse y empezar a trabajar.

K.V: El periodista tiene una gran responsabilidad social pero ¿hasta dónde llega? por ejemplo el caso de don Guillermo Cano que fue asesinado por decir la verdad. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad social de un periodista?

La responsabilidad social del periodista llega hasta cumplir su labor. Digamos yo no creo en esa responsabilidad social de que tangamos que ayudar a que se haga la paz o que tenemos que ayudar a solucionar todos los problemas. Nuestra función es manejar la información y tratar de entenderla, digerirla y dársela a la gente, sobretodo la información que alguien está tratando de ocultar. ¿Hasta dónde llega eso? Pues si uno quiere ser periodista, hasta que uno cumpla su función, obviamente hay casos extremos como el de  don Guillermo Cano que ofreció su vida por el periodismo, pero es que si uno pone por encima otras cosas que el periodismo pues termina no siendo un buen periodista. Entonces puede escoger retirarse del periodismo, digamos, si quiere valorar más su vida o su economía o en fin otras cosas, pero un periodista tiene que ser periodista siempre.

K.V: ¿Qué es esencial en la educación de las nuevas generaciones del periodismo?
 
F.C: Yo siempre hablo del disco duro. Un periodista que sepa más del contexto, que le guste algo de cultura o leer, que sepa algo de historia, en fin que no simplemente se circunscriba a cumplir unas técnicas periodísticas y nada más. Yo creo que ese aporte del contexto, muchas veces queda faltando en los periodistas, o no lo tienen simplemente porque consideran que esta es una profesión como de ¨carpintería¨ y no realmente una formación humanística alrededor de esas técnicas. Todas esas técnicas finalmente no sirven si no para poder poner todo ese contexto al servicio de la información.

K.V: ¿Cuándo los nuevos periodistas ingresan a los medios de comunicación terminan su formación en la práctica o por el contrario empiezan a hacer lo aprendido, es decir, lo que enseñan las universidades es realmente el periodismo en sí?

F.C: Es una pregunta difícil, yo siento que acá llegan cada vez mejor preparados, es decir, siempre las nuevas generaciones llegan mejor preparados que las anteriores pero que tengan todo lo que necesitan para ser periodistas pues no. El periodista se va formando y cada año va aprendiendo una nueva cosa, cada  vez va perfeccionando su profesión y eso lo da la práctica. Pero eso no quiere decir que una persona que llegue recién egresada no pueda cumplir con su labor periodística, pero sin duda por muy buen preparado que llegue, la experiencia es lo que le va dando cuerpo a ese periodista.

K.V: ¿Qué se ha mejorado, desmejorado y qué hay que mejorarse en el trabajo periodístico con respecto a las nuevas tecnologías?

F.C: Para mí todo ha mejorado. Esa nostalgia de que el periodismo antiguo era mejor, no estoy tan seguro de eso, porque el periodismo de antes no tenía tantos controles, posiblemente escribían mejor y cosas de ese tipo pero realmente era un periodismo de alguna manera mucho más fácil. Hoy en día por las tecnologías tenemos muchos ojos encima, totalidad de control ciudadano, no podemos meter goles, o si se meten pues se ven, se sabe quién es trasparente y quien no lo está siendo. De manera que hoy en día me parase que el periodismo es mucho más exigente debido a estas tecnologías. Cómo peligros, pensar que la tecnología es la que hace el periodismo. Hay mucha tentación de eso, de olvidarse de que la reportería está en la calle, de que uno puede suplantar una conversación con alguien por un chat. Y eso no es lo mismo, o no ir a los sitios sino solo enterarse por lo que llega al computador. Por eso se pierde mucha información adicional que no está solamente en las palabras o en el hecho mismo. Eso es lo único malo que le vería a esa tendencia pero creo que el periodista que sepa combinar la calle con las nuevas tecnologías, pues, va a hacer un periodismo mucho mejor que el que se hacía antes.

K.V: ¿Se pierde la profundidad del periodismo por el internet, con las redes sociales y la inmediatez? ¿Los periodistas descuidan un poco lo que dicen y el manejo de la información?

F.C: Pues yo creo que para eso se necesitan los periodistas. Hacer una diferencia entre la información en bruto que puede manejar cualquier persona desde las redes o los blogs, pero hace falta precisamente tomar esa información poderle hacer un trabajo periodístico de confirmación, de mirar el otro lado de la historia, de poder hacer realmente una historia periodística y eso es lo que marca la diferencia. Entonces, si hay de todo en las redes, en el internet, hay cosas muy buenas y otras desechables, digamos información imprecisa o sesgada o pretensiosa. Yo creo que la gente va a aprender a buscar  en dónde puede encontrar la información que es realmente valiosa. En este momento estamos inundados de información y hay gente que cree que puede estar informado con Twitter o con Facebook. Pero me parece que cada vez más va tomando fuerza esos sitios donde uno puede encontrar información más relevante, más confiable, más desarrollada. De manera que no creo que haya que ser tan cortante en decir que la información del internet no sirve y la otra sí. Creo que hay de todo y que se va a ir decantando lo que es valioso.

K.V: Analizando a los periodistas colombianos, ¿cuáles son los errores en los que caen y que se deben mejorar?

F.C: Pues podríamos señalar muchos, pero yo creo que sería el que hablábamos al comienzo, el del conformismo. Yo creo que los periodistas colombianos no son muy dados a buscar en realidad la mayor información y la más precisa  y muchas veces se conforman con una historia que pueda servirles para un gran titular o para que se genere un gran escándalo sin entender si quiera qué es lo que están escribiendo o de qué están hablando. Me parece que hay un poco de conformismo en eso, que les falta hacer el trabajo de sentarse así se demoren un poquito más, que la historia no esté para mañana pero de pronto para la siguiente semana si, que se tome un poquito de tiempo más para hacer el trabajo.

K.V: Para finalizar, recuérdenos a los tadeistas ¿Por qué "en esta profesión hay que creer hasta el final"?

F.C: Todo tiene que ver con el conformismo. Muchas veces en la mitad del camino parece rota la historia, porque tal vez si uno sigue buscando información se cae la teoría que ya llevaba en la cabeza. Y no, hay que seguir y seguir y seguir porque cada vez uno se va a encontrar con historias más interesantes conforme vaya consiguiendo información. Pero un periodista que se da por vencido solamente va a tener o información escandalosa pero mala, o no va llegar realmente a encontrar las historias profundas. Es un poco también de lo que hablábamos del computador, que uno crea que solo con lo que ve ahí tiene conformada toda la historia y no. Toca vivir las cosas haya en la calle, e irse y seguir buscando, que es haya donde aparecen las historias realmente diferentes, lo que hace la diferencia.

 

Foto tomada de:http://www.google.com.co/#sclient=psy-&hl=es&site=&source=hp&q=foto%20guillermo%20cano&rlz=1R2ADFA_esCO461&pbx=1&oq=&aq=&aqi=&aql=&gs_sm=&gs_upl=&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.,cf.osb&fp=d2bc26ceecf21790&biw=1440&bih=648&pf=p&pdl=3000

 


 

 

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