----------- Edición N° 14 - ---- Bogotá, D.C. - Colombia - Sur América - ----

Por Juan Sebastián Valderrama

Bolívar, liberando, liberado y huida*

Analizando un hecho concreto de la época independentista en Colombia, es importante primero, adentrarse en lo que fueron los protagonistas y personajes de ese significativo hecho histórico, ocurrido hace ya casi dos siglos, cuando se logró a base de sudor y sangre, conformar y consolidar lo que se conoce como la república de Colombia.

Estando ya en vísperas de la celebración de los 200 años de la independencia colombiana, es necesario también tener en cuenta que toda esa serie de sucesos que desencadenaron  en la liberación de la patria, fueron protagonizados por personajes a los cuales  siempre el país les reconocerá su valentía y aplomo para luchar y dar la vida por sus ideales. Por ellos y por su trabajo, sus nombres pasaron a la inmortalidad y trascenderán con el pasar de los años.

De Simón Bolívar y Manuelita Sáenz, “la libertadora del libertador”, se ha dicho y se ha escrito de todo en los libros y textos de historia de Colombia. Como amantes, como amigos y como cómplices, se han llenado miles y miles de páginas que generación tras generación se seguirán repitiendo hasta el cansancio. Pero hubo un acontecimiento en especial que llamó mi atención para escribir este artículo.  

Tiene que ver con el atentado planeado en contra del Libertador el 25 de septiembre de 1828, por parte de sus enemigos rebeldes que estaban en contra de su campaña. Como resultado de esto, aconteció uno de los capítulos más pintorescos de la vida de Bolívar y que relata su heroica escapatoria de las garras de unos asesinos. Para escapar contó con la ayuda de su amante Manuelita Sáenz, que se paró valerosa ante los enemigos, para que Bolívar pudiera escapar por una de las ventanas principales del palacio de San Carlos. Por este hecho, es que a Manuelita se le conoce como “la libertadora del libertador”.

Pues bien, al estar en busca de testimonios relevantes, pude entablar un diálogo con el profesor e historiador de la Universidad Del Rosario, Álvaro Grisales, con quien  conversé durante un buen rato acerca de las hazañas y gestas del Libertador. A medida que transcurría la charla, comenzamos a hacer un análisis de la sociedad colombiana y la postura de ésta ante sus líderes, caudillos o voceros. Concluimos que el pueblo colombiano ante sus personajes más representativos, suele ser muy firme y siempre está a favor de ellos. Dado esto, se infiere que el acto que tuvo Manuelita con su amante, fue más que un acto de amor. Al ayudarlo a escapar, no sólo le salvó la vida, sino que hizo que, tal vez, el personaje más importante de la historia de Colombia, le hiciera el quite a un destino fatal, y muriera en una cama producto de una enfermedad y no asesinado cobardemente como lo pretendían sus enemigos.

Dado lo anterior y sabiendo que el pueblo colombiano es firme con sus caudillos, pude  deducir que si ese suceso hubiera ocurrido en pleno siglo XXI, seguramente también habría alguien que lo hubiera defendido y tal vez, ayudado a escapar. Lástima que no siempre la historia ha sido así, pues como recordamos, Jorge Eliécer Gaitán no contó con tanta suerte.  

Después de conversar con este profesor decidí salir a caminar y observar con mis propios ojos el escenario más representativo de esta historia. Pude comprobar que la ventana ha sido expuesta a una serie de remodelaciones en los últimos años. Por su valor histórico, el lugar tiene además, una pequeña placa que narra en latín la hazaña de Bolívar. Está situada en un callejón muy concurrido donde casi toda la gente que pasa por allí, no puede pasar desapercibida ante la majestuosidad y trascendencia de esta ventana.

Su altura desde el piso oscila entre los 3 y 4 metros y cuenta con un pequeño balcón adornado con varillas, que tal vez para la época, servían como mecanismo de seguridad. Por un momento pensé y me transporté en el pasado, para ubicarme en ese momento en que Bolívar logró escapar de la muerte. Imaginé que la calle estaba empedrada y que en medio de la noche supo dar un gran salto y salir corriendo como alma que lleva el diablo.

La entrada al lugar es bastante complicada, debido a que en ese lugar funciona actualmente la Cancillería de la República. No obstante, pude observar por alguna de sus puertas, que la casa colonial posee un amplio y largo patio central, con muchas plantas y cuadros de próceres de la patria que adornaban sus paredes.

Un lugar, una ventana y un personaje, todos protagonistas de esta historia. Quería contar otro punto de vista de la vida de Bolívar, espero haberlo conseguido, seguro que al final, cada cosa que se narre, debe hacerse convencido que lo que se cuenta, interprete una realidad e informe, y este informe contó desde mi perspectiva, la liberación del Libertador.

 

*Fotos: Adriana Carolina  Escobar

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