Por: Nancy Díaz Psicóloga y comunicadora organizacional
Los retos y exigencias del mundo actual implican crear una nueva visión de empresa y del trabajo humano, de, por y para personas, bien sean clientes internos o externos; lo que implica desarrollar un pensamiento estratégico corporativo, donde este concepto cobre su verdadero sentido para realizar una misión retadora, que permita la inclusión de la empresa colombiana en el contexto competitivo internacional.
Lo anterior, se puede lograr a través de |
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la vinculación ---de ---todos--- los actores de la organización, pero no con actividades esporádicas como usualmente sucede, sino con procesos sistemáticos tendientes al desarrollo del talento humano de tal forma, que se promueva un compromiso por el cumplimiento de unas metas previamente concertadas y con una participación plena de los miembros de cada área. |
Desde este punto de vista, el generar un pensamiento, valores y criterios que fundamenten el trabajo en equipo y donde cada actividad tenga una verdadera dimensión de beneficio, será un objetivo fácil de lograr siempre y cuando exista la voluntad de la alta gerencia en la institucionalización de una comunicación abierta y donde se escuchen todas las ideas, por más disparatadas que parezcan porque éstas de una u otra manera contribuyen a romper los múltiples paradigmas que poseemos.
El reto está en contribuir a una gestión que promueva la dinámica humana de consenso y participación hacia el logro de los resultados totales esperados por la empresa y la persistencia en la adopción de un estilo gerencial que permita la formación del capital humano como una ventaja competitiva de la empresa colombiana en un mundo de internacionalización y globalización de la economía.
A la luz de estas premisas y de las condiciones y demandas del mundo actual, es necesario entonces, reconcebir la gestión gerencial que propicie el sentir de que una empresa es una comunidad socioeconómica donde se deben satisfacer al máximo los intereses de sus integrantes, que implica invertir en el futuro, no sólo en instalaciones, equipos y maquinaria sino fundamentalmente en capital humano y una mejor calidad de vida organizacional. Si bien es cierto, que la palabra inversión hace alusión a dinero, en este caso hablamos también de otra serie de variables como tiempo, voluntad e intenciones valiosas para el logro de beneficios de todos los integrantes de una organización.
Estas actividades se alimentan con la incorporación de un estilo gerencial, donde los problemas se visualicen como retos, como oportunidades de crecimiento y mejoramiento organizacional, y con un desarrollo humano permanente para el logro de la creatividad, efectividad, responsabilidad y solidaridad, a través de un trabajo ético y con sentido de misión empresarial y social. Como consecuencia de este estilo forjaremos una empresa capaz de aprovechar y transformar de la mejor forma nuestros recursos naturales y el talento humano colombiano.
Vale la pena afrontar con ahínco estos retos y cuestionarnos el porqué y el para qué mejorar, si nos interesa emprender nuevos caminos que conduzcan, como lo han realizado otros países del antiguo continente, a la comprensión de lo humano, de lo social a través de un pensamiento y una actitud proactiva que estimule el desarrollo de nuestras organizaciones y de nuestro país. |