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Ojo con la ciudad
ACCIDENTALIDAD VIAL
Emergencia sanitaria y tragedia familiar
El pasado mes de agosto la señora Ana Beatriz Molina salía de su casa a llevar a sus nietos al colegio, sin saber que la avenida por la que había pasado tantas veces le tenía una nefasta sorpresa. |
Aproximadamente a las 7 de la mañana, una buseta llena de pasajeros, como están normalmente los buses de servicio público a esa hora en cualquier lugar de Bogotá, la arrolló, causándole heridas graves en su cabeza, lo que la llevó a permanecer 8 días en cuidados intensivos y, posteriormente, murió al no soportar un infarto cerebral.
Una duda que me surge a raíz de este incidente es ¿qué control hay por parte de las autoridades respectivas ante un problema tan grave como es la accidentalidad vial? ¿La culpa es realmente del peatón imprudente o del conductor irresponsable? ¿La negligencia de los conductores ante hechos tan graves se debe a la impunidad y al tratamiento que se les da a los responsables? ¿Un seguro de vida es la única respuesta para la tragedia que viven los familiares ante la muerte de su ser querido? ¿Es justo que, ante un accidente vial, la única solución sea asignar un valor cuantitativo al sufrimiento humano, y no juzgar a los verdaderos culpables?
La accidentalidad vial representa una tragedia interminable. Es una de las principales causas de mortalidad en la población de Colombia. Es tan complicada la situación, que esto ya se nos está convirtiendo en una emergencia sanitaria y las autoridades correspondientes deben encontrar una respuesta.
Cada día miles de personas pierden la vida en carreteras de todo el mundo sin ninguna distinción: niños, adultos, adultos mayores que se dirigen a algún destino y emprenden viajes largos, ya que nunca volverán a casa, dejando familias destrozadas.
En algunos países se han implementado algunas intervenciones de gran eficacia: Aplicar la legislación para controlar la velocidad y el uso de alcohol; el uso de cinturón de seguridad y de cascos, y un diseño y un uso más seguro de la vía pública.
La seguridad vial no es accidental: requiere una gran voluntad pública y la intervención y actividad concertada de diferentes sectores y de las autoridades competentes. Por ello es bueno que el gobierno y los demás habitantes de la ciudad, el país y el mundo entero asumamos y tomemos conciencia de este problema que, más de ser una emergencia sanitaria, es una gran tragedia para una familia.
Esto es una contribución al esfuerzo de quienes, hayamos sufrido o no un drama personal, hemos decidido hacer algo para cesar con estas perdidas que pueden evitarse.
Por: Paola Pulido, Estudiante de Comunicación Social - UJTL
Foto: www.metro.com.co
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