Creo que esta falta de interés en la lectura de los jóvenes, se debe a que no encontramos temas o escritores que puedan interesarnos o con quienes podamos relacionarnos. En este artículo quiero recomendar a alguien que tal vez pueda romper con esta falta de lectura. Charles Bukowski, es un autor que se cataloga como antihéroe alcohólico, misántropo, mujeriego, vagabundo. ¿A quién no le puede interesar la vida de alguien que relata sus historias entre las más decadentes calles de Los Ángeles en los años 50 y 60?
Bukowski no fue el típico autor que a los 20 años ya había escrito gran cantidad de libros y que se consagró a temprana edad. Él por el contrario, estuvo toda su vida viviendo en las calles pasando de trabajo en trabajo y de mujer en mujer, y solo después de que un amigo suyo le dijo que debería publicar sus libros y vivir de la literatura, fue que pudo dar a conocer su obra. Este es un autor que no suele verse en las aulas de clase, son cuentos que son para leer a escondidas, ya que en algunos momentos puede llegar a ser algo grotesco y soez.
… había gente bailando en el sofá. Luego mire debajo del piano y vi una chica allí abajo tumbada con el vestido alzado hasta las caderas. Seguí tocando el piano con una mano y estire la otra debajo y le di un tiento. La mala música o el tiento la despertaron. La gente ya no bailaba en el sofá. Conseguí llegar hasta allí y dormir quince minutos… al despertar vomite en una taza de café. Luego aquello se llenó y tuve que seguir en el sofá. Alguien trajo un gran orinal. A tiempo justo. Lo solté. Amargo. Todo era amargo. Me levante y fui al baño…1
Sus libros tratan siempre de temáticas que otros autores no recrean y su literatura no es muy común de ver en las letras universales. Quiero ahora, escribir del libro del cual es la cita anterior. Se llama: Escritos de un viejo indecente y fue una recopilación que hizo Bukowski de una sección que escribía en un diario independiente de Los Ángeles, cuyo nombre era Open City. En este libro, el autor cuenta sus aventuras en una ciudad que colapsa entre botellas llenas y mujeres vacías.
La manera como cuenta sus anécdotas, hace que el lector pueda ir familiarizando con su forma de ser y con su manera de escribir. Escribe sin ninguna especie de pretensiones para con el público. Se siente que le da lo mismo que lean o no, lo que escribe es tomado por el lector como un auténtico desahogo que llega a su éxtasis al final de la historia.
Este libro es fresco, da un aire a toda esa literatura intelectual que busca leer la gente para parecer interesante. Puede que no aporte mucho al intelecto de las escuelas de historia, pero es entretenido, fácil de leer y muy atrayente. En ocasiones, se torna algo mórbido, pero depende de quién lo lea. No es un libro y en general, no es un autor para mojigatos, no es para personas que se escandalizan al ver en la calle a gente demostrando el amor. Es un libro para muchachos y gente que no busque salvar el mundo, sino que lo suyo sea la desfachatez propia de la adolescencia.
Muchos jóvenes dicen que los libros son “pesados” y que son cansones de leer. Este libro es todo lo contrario. Se lee rápido y en especial, su historia está mezclada con relatos apasionantes y conmovedores, que no requieren ser leídos con un orden establecido.
Recomiendo ampliamente Escritos de un viejo indecente, un libro que puede servir para adquirir el hábito de la lectura. Cuenta con 213 páginas que atraparán al lector desde el primer párrafo.
Si lo que se busca es sorpresa, indignación y estupor, este es el libro indicado, déjese llevar por historias y cuentos que retratan la cotidianidad de una manera cruda y vivencial, propia para jóvenes entre los 15 y 25 años.
*Foto: http://hankover.blogspot.com/2008/03/escritos-de-un-viejo-indecente.html |