“El Secreto”, libro que indica que por medio de la energía positiva podrás obtener lo que quieras al descubrirte a ti mismo, encontrando así el verdadero resplandor en tu camino; “El poder del ahora”, texto de auto superación en el que aunque los autores rara vez viven de la forma en que dictan debe ser la vivencia humana, al leerlo toda tu vida cobra sentido; DMG ¿Héroe o villano?, libro en el que se cuenta el origen de David Murcia, sus intimidades amorosas, sus gustos y su personalidad. ¿Qué tienen en común estos textos? Se encuentran en el Top 15 de la Librería Nacional, de la Librería Panamericana y de la Librería Lerner. Pero, sobre todo, son libros escritos desde visiones capitalistas que son guiadas simplemente por el sentido de la venta, dirigidas hacia una cultura light en la que la comunidad se enfrasca para enfrentar la vivencia humana de una forma más fácil.
¿Qué ha pasado con la literatura? La literatura se ha convertido en un método pasado de escritura, en un imaginario de los grandes de otra época que usaban el contexto histórico- social en el que vivían para retratar internos y contar historias que, desde lo cotidiano inmiscuyeran al lector en un mundo creado y distribuido desde la imaginación y el ingenio. Sin embargo, hoy en día esta clase de escritos ha disminuido de una forma considerable, porque no se enfocan en métodos comerciales que facilitan la venta. El principio de la literatura es contar, por puro amor, un mundo interno provocado por los externos sociales, una historia recreada desde la conciencia del artista, pero reflejada hacia la universalidad. Los textos de la actualidad en cambio, relatan la sociedad de una forma fría, sin imaginación, desde externos que nunca comienzan de mundos internos ni reflexiones más allá del hoy y del ahora, de mundos vanos en el que letras simplistas usan desde la comunicación funciones narcotizantes en el que le brindan al sujeto formas fáciles de concebir el mundo por medio de la repetición y, de esta forma, por medio de la falta de pensamiento.
Si nos enfocamos en los libros más vendidos dentro de librerías muy reconocidas dentro del país, podemos darnos cuenta de que la literatura de los grandes como Balzaac, Cortazar, Flaubert, Dovstoyevski, Poe, o Rilke, ha caído en el olvido, y que la locura interna que estos personajes son capaces de recrear a través de sus relatos, ha sido intercambiada por las frialdades de nuestro siglo en el que estamos movidos, únicamente, por el amarillismo en la política (DMG, Operación Jaque), por imaginarios irrealizables que sólo son usados para dar una ilusión de utopía a la masa (Crepúsculo), por un falso sentido de vida (El poder del ahora), por una creencia de que el mundo en que vivimos es tan benévolo que sólo con el poder de la mente se puede adquirir un status quo conveniente para el materialismo de nuestro siglo (El secreto).
Las personas fallan en darse cuenta que todo lo concebido en el día de hoy. La política, la economía, los estatutos sociales, la religión, en fin, fueron tocando por primera vez en la literatura, fueron inventados en las letras y luego aplicado en la realidad. ¿No son los mitos de las cavernas literatura? ¿No son las historias de Homero, primer filósofo, literatura? ¿No es la Biblia literatura o Platón literatura? ¿No son Dionisio o Apolo personajes literarios? ¿No es Babel literatura? ¿O no son las dictaduras literatura, no son las invenciones imaginación primero de las mentes humanas? ¿No está todo hecho para retratarse? ¿No está todo hecho para repetirse de forma circular, para que los seres humanos, sean capaces de retratar momentos históricos desde diferentes puntos de vista? ¿No es el nacimiento, el crecimiento y la muerte formas en las que un individuo es capaz de concebir, por vez única, la vida, por vez única su historia y, por medio de ésta, la literatura?
Debemos volver al origen, debemos volver a ser capaces de atarear el pensamiento en verdaderas obras de arte que exalten nuestras emociones, nuestros sentidos, que toquen nuestras fibras de tal manera que la vida sea planteada como una virtud y no como una pesadumbre; como una igualdad y no como una diferenciación de seres por medio de la economía; como única historia en la que se podrá producir y reproducir un único pensamiento, lejos de la masa, lejos de letras simplistas, lejos de textos que sólo buscan la redundancia y el atontamiento.
Una reflexión: las letras simples nos alejan de nuestra individualidad; las grandes obras, en cambio, la acentúan. Las letras simples son sólo acontecimientos de lo cotidiano; las obras de arte, en cambio, son la deliberación de ese cotidiano y la re contextualización de aquel por medio del invento. Un poco menos de televisión, de internet, de best sellers, hoy, ¿por qué no jugar Rayuela, dejar que un Corazón Delator nos cautive, cometer un crimen para luego ser castigados, andar por el complicado páramo de Pedro, reírse por culpa de una Divina Comedia, tomar té con una burguesa de apellido Bovary?
Foto: http://www.elresumen.com/libros/el_codigo_davinci.htm
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