| Peces
Abisales: La zona llamada batipelágica
comienza a partir de los 200 metros hasta los 6.000 metros de profundidad,
aunque existen abismos cuyos fondos llegan a distar hasta 10.000
metros. En las regiones profundas del mar abierto habitan algunos
peces que poseen un órgano luminoso que
les sirve de señuelo. El órgano se ubica en el extremo
de una vara que deriva de un radio modificado de la aleta dorsal,
que se mueve de adelante hacia atrás. La intensidad de la luz emitida
puede regularse variando el aporte de sangre y oxígeno.
Los
machos solo se descubren si se examina bien el cuerpo de la hembra,
pues son mucho más pequeños y quedan completamente soldados a ella
por la boca, alimentándose a través de
la corriente sanguínea de la hembra. Cada hembra puede llevar hasta
tres machos adheridos, de apenas unos centímetros de longitud. Las
crías de estos peces viven en las capas superiores del mar, iluminadas
por la luz del sol; allí se adhieren los machos a la piel de las
hembras y bajan luego con ellas a las profundidades, introduciéndose
poco a poco en su cuerpo. Las hembras continúan creciendo, mientras
los machos permanecen pequeños convirtiéndose en organismos productores
de semen.
La
mayoría de peces que encontramos en estas profundidades son de reducido
tamaño pudiéndose hablar de una fauna liliputiense. Sin embargo,
también hay depredadores gigantes, como el Saccopharinx, que mide
varios metros de longitud. |