La mayoría de las comunidades que viven cerca de los arrecifes del coral depende de ellos y de sus ecosistemas asociados (pastos marinos, manglares, pantanos salinos, bosques del litoral) para su sustento.

Los arrecifes de coral son inmensamente productivos, proporcionando muchas especies de peces deliciosos, como pargos, meros, roncos y jureles; y de mariscos, como caracoles y langostas, para servir a la mesa y para la venta.

 
 
 
 

Los grandes arrecifes franjeantes y de barrera sirven como rompeolas autoregenerantes. Estos arrecifes proporcionan, detrás de ellos, aguas tranquilas las cuales crean las condiciones necesarias para el crecimiento de pastos marinos, manglares y cayos. La función del rompeolas adquiere especial importancia cuando el clima tropical es una amenaza. Al mismo tiempo las aguas tranquilas detrás de estos arrecifes son propicias para las actividades humanas como natación, buceo a pulmón y con equipo autónomo, navegación recreativa y a vela.

La cresta del arrecife es el punto más alto en un arrecife franjeante o de barrera y por consiguiente, es el sitio más crítico cuando se trata de proteger la costa del oleaje masivo y del aumento del nivel del mar (marejadas de tormenta) por huracanes y tormentas tropicales. Ésta es la parte del arrecife que recibe el choque del poderoso oleaje de las tormentas. Por ejemplo, el núcleo del Huracán Mitch nunca se acercó a menos de 150 millas de Belice; aun así, las olas en el arrecife de barrera exterior alcanzaron de 5 a 6 metros de altura.

 
 
   
 
 
 
Cuando un arrecife es saludable, los corales cuernos de alce (género Acropora) - el coral de mas rápido crecimiento en el Caribe - se regenerará gradualmente y el arrecife no perderá terreno por fragmentación y erosión. Sin embargo, donde los corales han sido debilitados por contaminación con aguas negras, sedimentos, fertilizantes, pesticidas, y/o la escorrentia industrial, la regeneración de coral no podrá mantener el ritmo de procesos destructivos en los arrecifes como el oleaje producido por huracanes.
 
 
   
 
 

En arrecifes saludables la fragmentación y desprendimiento que resulta de las tormentas fuertes, además del desgaste normal por organismos que perforan el coral o erodan superficies de corales muertos (bioerosión), ayuda a la creación de la arena coralina. Esta mezclada con pedazos rotos de conchas, foraminiferos y algas coralinas, constituyen la arena que forma las playas, islas coralinas y cayos. Las playas y otras estructuras valen millones de dólares para los países costeros. Las playas de arena coralina son una atracción turística importante.

Pero un arrecife de coral degradado no puede reemplazar la arena que es arrastrada por las tormentas. ¡Todo lo que queda son playas pedregosas y ásperas, o playas mucho más pequeñas que no atraen al turista con pies delicados!

 
 
 
 
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