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2017-04-07
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Investigador tadeísta halla metales tóxicos en aguas y peces del Lago Titicaca
Por: Emanuel Enciso - Fotografías: Laura Vega - Oficina de Comunicación - Mario Monroy
El profesor del Departamento de Ciencias Biológicas y Ambientales de Utadeo, Mario Monroy, realizó muestreos en nueve localidades próximas al lago, encontrando altos índices de metales nocivos para la salud, entre ellos mercurio, cadmio, zinc y plomo.

Para garantizar el optimo desarrollo físico y mental del ser humano, nuestro organismo requiere el consumo de mínimas concentraciones de metales pesados esenciales como por ejemplo el hierro, el cobre y el zinc. Sin embargo, altas concentraciones de estos elementos también pueden ocasionar graves problemas a nuestra salud. De igual forma,  la presencia en nuestra dieta de metales pesados no esenciales como el mercurio, el plomo y el cadmio, puede causar importantes daños fisiológicos debido a que el cuerpo no es capaz de procesarlos y los acumula en sus tejidos. Pero, ¿qué pasaría si el agua o los peces que usted consume a diario tuvieran metales pesados por encima de los niveles permitidos?

Esta problemática la viven cerca de tres millones de personas que dependen directa o indirectamente de las aguas del Lago Titicaca, ubicado en la frontera entre Perú y Bolivia,  cuya superficie es de 8562 kilómetros cuadrados, equivalente a ocho veces el tamaño de Bogotá. A través de un proyecto financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional y el Fondo de Cooperación Hispano-Peruano, el biólogo marino y profesor tadeísta Mario Monroy puso en evidencia esta situación de contaminación en el agua, los sedimentos y los peces del lago. Nueve localidades aledañas a la fuente hídrica fueron muestreadas, dos de las cuales no presentaban síntomas de contaminación, mientras que las restantes tenían algún tipo de afectación por actividades humanas.

En cada lugar, el investigador tadeísta muestreó diez ejemplares de cada una de las cuatro especies a analizar: el carachi amarillo (Orestias luteus) y gris (Orestias agassi), el pez suche (Trichomycterus rivulatus) y el pejerrey argentino (Odontesthes bonariensis); los tres primeros autóctonos del Titicaca y lagos altoandinos, mientras que el último fue introducido al ecosistema y ha sido una de las causas por las cuales se han extinto algunas especies nativas.

El profesor Mario Monroy es biólogo marino de Utadeo, máster en Acuicultura de la Universidad de Barcelona y doctor en Biodiversidad de esa misma Universidad. 

Los peces son muy buenos indicadores de la presencia de metales pesados, pues tienen ciclos de vida relativamente largos en comparación con otros animales, están distribuidos en toda la cadena trófica y son consumidos por muchas especies incluyendo al hombre”, comenta Monroy acerca de la escogencia de las especies  en el estudio. “El problema de los metales pesados es que se biomagnifican en los niveles de la cadena alimenticia. Eso quiere decir que si un pez pequeño es consumido por un pez mediano, este último pez acumula los metales de su presa, y así sucesivamente hasta llegar al hombre. Así que nosotros nos estamos comiendo todo lo que han comido los niveles inferiores, y por lo tanto, esa acumulación de metales llega a nosotros”, añade el investigador.

Adicionalmente, el análisis también se llevó a cabo a través de la sangre de los peces, pues este fluido puede servir como indicador del estado de salud de los animales, debido a que la exposición constante a metales pesados puede causar efectos adversos en las células sanguíneas, principalmente a nivel nuclear de sus glóbulos rojos.

En ambos estudios, los resultados arrojaron altas concentraciones de mercurio en musculatura, así como cadmio y zinc en el hígado de los peces, todos por encima de los niveles permitidos para consumo humano. Como lo destaca Monroy, lo más preocupante de la situación es que la población no conoce el riesgo al que está expuesta. Muestra de ello es que muchos de sus habitantes presentan síntomas relacionados con la presencia de estos metales. 

Análisis en laboratorio de los peces muestreados en el Lago titicaca

La acumulación de altos niveles de mercurio en el cuerpo, debido al consumo de pescado contaminado por este metal, puede generar problemas de funcionamiento en órganos tales como el cerebro, riñones y pulmones, malformaciones fetales e incluso causar la muerte. Por su parte, la ingesta de cadmio puede producir problemas en riñones,  anemia, afectación en órganos sensoriales y huesos, y en casos extremos cáncer. Algo similar ocurre con el exceso de zinc, dado que puede originar diarreas, vómitos, dolores de cabeza, problemas en el sistema inmunológico y erupciones en la piel.

Adicionalmente, el estudio de las muestras de agua presentó altos niveles de plomo, por encima de los límites permitidos. Sin embargo, el problema va más allá del consumo directo y se extiende a la agricultura y la ganadería, debido a que los metales tienen la propiedad de acumularse también en los vegetales, a través del riego de los cultivos y los pastos. El plomo puede desencadenar problemas en el desarrollo cerebral, anemia, hipertensión, disfunción renal y reproductiva, entre otros.

En el caso del sedimento o partículas sólidas que quedan depositadas en el fondo del lago, la investigación encontró estos metales muy cerca de los límites aprobados: “Dependiendo de la distancia a las zonas impactadas por el hombre se puede conseguir agua cristalina y con bajos niveles de metales pesados. Sin embargo, dado que la profundidad del lago es de 280 metros, no se sabe que está pasando en el fondo, especialmente con sedimentos contaminantes. Pero deben realizarse estudios rigurosos frente al tema”, enfatizó el biólogo marino.

El estudio también definió que las zonas más afectadas por la presencia de estos metales son las desembocaduras de los principales ríos de la región, entre ellas la del Río Ramis, siendo este el lugar que presenta mayor concentración, debido en gran parte a las descargas provenientes de la extracción artesanal de oro. Adicionalmente, la desembocadura del Río Coata, que pasa por las ciudades de Puno y Juliaca en Perú, presenta altos niveles de contaminación debido al vertimiento de aguas residuales e industriales con muy poco o ningún tipo de tratamiento, llegando incluso a encontrarse desechos hospitalarios tales como jeringas.

En ese sentido, la investigación de Monroy es un llamado urgente a los gobiernos de Perú y Bolivia para que adelanten campañas ambientales y de educación con las comunidades aledañas al lago, y así deje de considerarse este espacio como un botadero de desechos. Adicionalmente, el tadeísta recomienda mayor inversión en infraestructura de los acueductos y plantas de tratamiento de aguas residuales, al tiempo que se endurecen las reglas para la extracción minera y se prohíba temporalmente la pesca y el consumo de las especies muestreadas  en las zonas afectadas.

 

Se realizaron muestreos en nueve localidades aledañas al Lago Titicaca. Por cada lugar se analizaron diez ejemplares de cada una de las cuatro especies de peces estudiados.  

 

Ciencia con impacto

La investigación de Monroy ha sido tema central de la agenda mediática de las más prestigiosas agencias de noticias alrededor del mundo, entre ellas el Washington Post, New York Post Y ABC, en Estados Unidos, así como la BBC en Reino Unido, El País de España, y El Clarín de Argentina, gracias a la entrevista que concedió el tadeísta a la agencia estadounidense Asociated Press (AP).

Además, su investigación fundamentó la demanda interpuesta por unos pobladores locales contra el Gobierno de Puno por no tomar las medidas correctivas frente al grave problema de contaminación que sufre la bahía de esta ciudad, que es la más grande del lago y la de mayor número de habitantes. En los próximos meses se conocerá el fallo de las instancias judiciales de ese país.

Igualmente, su investigación ha sido expuesta en dos congresos organizados por el Gobierno de Perú y Bolivia y la Agencia Española de Cooperación Internacional. 

 

La investigación fue financiada por la Agencia Española de Cooperación Internacional y el Fondo de Cooperación Hispano-Peruano.

Del Lago Titicaca al Canal del Dique

Monroy, antes de realizar los muestreos en el Titicaca, ya había estudiado dicha problemática en algunos ríos de Cataluña (España). Ahora, piensa realizar estas pesquisas en ecosistemas colombianos, tales como el Canal del Dique, en el Río Magdalena, a propósito de las obras de calado que se vienen adelantando para la adecuación de su cauce desde Calamar (Magdalena) hasta Puerto Salgar (Cundinamarca) y del gran problema de contaminación que hay en este tramo.

Sin embargo, Monroy sostiene que esta no sería la única zona susceptible de análisis, pues hay varios ecosistemas del país que presentan focos de contaminación causados principalmente por la minería ilegal y otras actividades ejercidas por el hombre.

Por lo tanto, es urgente generar proyectos de investigación que mitiguen la problemática de contaminación causada por metales pesados, que permitan mejorar la calidad de vida de las personas y la conservación de las especies de los ecosistemas afectados. La idea ahora es obtener financiación para el proyecto, ya sea a través de la convocatoria interna de investigación de la Dirección de Investigación, Creación y Extensión (DICE) de Utadeo, o en otras convocatorias a nivel nacional, con el fin de poner en evidencia los graves problemas ecológicos que actualmente sufre el país y así generar una conciencia ambiental para poder corregirlos

Trabajo en laboratorio con las muestras compiladas. 
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