Ixent Galpin, profesor de Utadeo es un enamorado de las montañas de Colombia y de la innovación educativa

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Ixent Galpin, profesor de Utadeo es un enamorado de las montañas de Colombia y de la innovación educativa
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Miércoles, Abril 11, 2018
Fotografía: Lina Alejandra Zapata - Oficina de Comunicación

Ixent Galpin nació en Portugal, de padre inglés y madre catalana, circunstancia que le facilitó desde muy niño el aprendizaje de varios idiomas, entre ellos: español, inglés y portugués. Estudió Ciencias de la Computación y Estudios Hispánicos en la Universidad de Bristol en el Reino Unido. Llegó a Colombia por primera vez en el año 2000 en una estadía que duró año y medio, regresó a Europa a continuar con sus estudios de maestría y doctorado. Hace 5 años volvió a Colombia y desde ese entonces, hace parte de la familia Utadeo como profesor de la Facultad de Ingeniería. Le apasiona la docencia y también el montañismo, es vegetariano y está casado con una colombiana. 

Hablamos con él sobre la docencia, la innovación pedagógica y también sobre algunos aspectos de su vida personal y esto fue lo que nos contó:

¿Cómo fue su primera experiencia cuando vino por primera vez a Colombia?

Hace 18 años, en el año 2000 cuando terminé mi pregrado en la Universidad de Bristol, existía un convenio entre esa universidad y la universidad de Ibagué, para ser profesor asistente de inglés en esta última. Nunca había enseñado inglés y tampoco lo he vuelto a hacer, pero me inscribí a esa convocatoria y logre entrar. Estuve por un período que inicialmente estaba previsto que fuera de 6 meses. En esa época conocí a mi esposa, que es colombiana, y por esa y otras situaciones, me quedé año y medio como profesor de inglés en la Universidad de Ibagué.

Viajó nuevamente a Europa para continuar sus estudios de Maestría y Doctorado en la Universidad de Manchester, tiempo en el que además trabajó para la multinacional Thomson Reuters, analizando datos financieros. Al final de esa temporada en el viejo continente, trabajó como asistente de investigación en un proyecto de la Unión Europea que lideraba la Universidad de Manchester.

¿Cómo fue su regreso en el 2013 a Colombia?

Hace aproximadamente 5 años decidí regresar, tenía muchas ganas de volver a Colombia, por eso me dedique a entregar mi hoja de vida a distintas universidades en Bogotá,  y en esa búsqueda, encontré la Especialización en Analítica de Datos que ofrece la Universidad Jorge Tadeo Lozano, hablé con Rafael Hernández, quien en ese momento era el coordinador, y tuve la suerte de que me invitara a dictar una charla sobre Big Data, pues ese era un tema del que nadie hablaba acá en Colombia. Después de la charla me invitaron a dictar una cátedra y al cabo de 6 meses surgió la posibilidad de presentarme como profesor de planta.

El regreso a Colombia para mi significó ver un país distinto, ahora es muy diferente a cómo era en el año 2000, en aquel entonces el presidente era Andrés Pastrana, y se hablaba mucho de la zona de distensión del Caguán, la gente tenía miedo de salir al campo, de viajar los fines de semana, de ir a sus fincas, en cambio ahora puedo ver un país completamente distinto.

¿Cómo recuerda usted ese primer día de trabajo en la Tadeo?

En ese momento yo solamente había trabajado en la academia en temas de investigación, tenía la experiencia de año y medio, pero allí había enseñado solamente inglés, entonces sentí que prácticamente era mi primera vez como profesor, llegue un poco nervioso, pero al final me fue bastante bien, los estudiantes fueron muy receptivos…imagino que cuando los estudiantes ven un profesor nuevo también deciden tratarlo mejor.

Ixent Galpin cumplió en enero 4 años como profesor de planta de la Universidad, dictando las asignaturas: estructuras de datos en pregrado, y en posgrado, bases de datos avanzadas, esta última, compartida con la Especialización en Desarrollo de Bases de Datos y la Maestría en Ingeniería y Analítica de Datos, de la cual actualmente es su director. En el 2017 Galpin fue evaluado por los estudiantes como el mejor profesor de la Facultad de Ingeniería, junto con Edgar Vargas, director del Departamento de Ingeniería, y esto se debe a su interés por mejorar cada día su práctica pedagógica, un proceso que inició de la mano de la Dirección de Innovación Educativa.

¿Qué significa la docencia en su vida?

Uno como profesor está formando la siguiente generación de personas, entonces tiene una responsabilidad muy grande como docente, porque está dando el ejemplo, la mejor forma de enseñar algo es a través del ejemplo que uno da y de los valores que uno transmite. Lo más importante es transmitir los mensajes con convicción.

Hablemos de innovación pedagógica, ¿cómo empieza ese proceso, esa búsqueda para mejorar su práctica pedagógica?

Trabaje con Sandra Milena Escobar, asesora pedagógica de la Dirección de Innovación Educativa, para sacar ideas de cómo cambiar las cosas, pues me interesaba hacerlas de una mejor manera; uno de los retos que tenemos los profesores es que la gente joven se distrae fácilmente con sus celulares, mirando redes sociales, entonces a ellos les cuesta concentrarse, eso es un hecho. Así que el modelo pedagógico con el que a mí me enseñaron las cosas en la universidad, ya no funciona muy bien, los estudiantes se aburren mucho. Si un profesor por ejemplo está pasando filminas por una hora, que es lo que se conoce como aprendizaje pasivo, el estudiante no aprende tanto como cuando se implementan actividades de aprendizaje activo.

Intente orientar mis clases hacia este tipo de aprendizaje, donde los estudiantes siempre están haciendo algo, siempre están participando. Te doy un ejemplo, yo presento diapositivas al comienzo de la clase por los primeros 20 minutos, y la regla es que no utilicen su celular. El resto del tiempo no es tan estricto, pero lo que hago luego, es organizarlos por grupos para hacer actividades, analizamos temas teóricos en el tablero, y también utilizan parte de la clase para programar en java, ejercicio que está conectado con lo que hicimos en el tablero, esa metodología de trabajo funciona para mí bastante bien.

 

¿Cómo ha sido la actitud de los estudiantes frente a esta metodología?

Los estudiantes están muy contentos, de hecho el año pasado, junto con Edgar Vargas, fuimos los profesores mejor evaluados en la Facultad, entonces creo que se ve el fruto del trabajo que comencé de la mano con la Dirección de Innovación. Nos ha ido bastante bien, pues intentamos el trabajo con grupos más grandes en el aula colaborativa, empezamos con 30 y la tasa de reprobación más o menos estaba en el 10%, con  notas promedio de 3.7. Después aumentamos el número de estudiantes al doble, teníamos ahora 62 personas en el aula colaborativa; con la implementación de esas innovaciones pedagógicas, la tasa de reprobación se mantuvo en 10%, pero el promedio del curso subió una décima. Para mí las clases fueron divertidas de dictar, y creo que eso se transmite a los estudiantes. No siempre se puede tener a todos contentos, pero si pude ver bastantes estudiantes que disfrutaron del curso. 

¿Cuál es el futuro de la Analítica de Datos?

Es un campo todavía muy nuevo, con mucho potencial de crecimiento.  Apenas estamos empezando a entender y a conocer las posibilidades que nos brinda la Analítica de Datos.  Creo que las aplicaciones que tiene son inimaginables, y es importante que como humanidad tengamos conciencia acerca de sus impactos.

¿Además de la docencia que otras pasiones tiene?

Los fines de semana me gusta practicar montañismo, he subido el Nevado del Tolima, el Nevado del Ruiz del Parque Nacional de los Nevados, también he estado por el lado del Cocuy. Tengo pendiente ir a la Sierra Nevada de Santa Marta, es el pico más alto del país y uno de los retos que tengo. Colombia es un país muy bueno para practicar el montañismo, yo me enamore de las montañas de Colombia, y eso fue otro de los factores que pesó mucho para quedarme a vivir aquí.

¿Cuál ha sido la montaña que más lo ha impactado?

El Nevado del Tolima, por la forma de cono perfecta que tiene.  Es una montaña que exige respeto, ya que es la montaña en Colombia donde más montañistas han fallecido, sin embargo,  la vista desde la cumbre a 5.215 metros es realmente espectacular.

Aparte del montañismo, ¿qué otras cosas disfruta de Colombia?

Soy vegetariano, así que sufro un poco cuando tengo que comer en la calle, afortunadamente las frutas y las verduras aquí son magníficas, me gustan bastante y me ayudan con mi estilo de vida. También me gusta la música colombiana. En el año 2000 cuando llegue a Ibagué, conocí el vallenato y era curioso, porque en aquel entonces, los vallenatos no estaban de moda... la gente decía cosas como: “que oso, te gustan los vallenatos”. En cambio ahora, con Carlos Vives y otros artistas, el vallenato tiene otro estatus, y se han vuelto un tema de orgullo colombiano, como debía ser. Me gustan principalmente los vallenatos tradicionales,  entre ellos los que interpretan Rafael Orozco y el Binomio de Oro.

Si quiere ver el perfil académico de Ixent Galpin haga clic en este enlace.

 

 

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