Escepticismo del
sueño
Cuando
soñamos ignoramos placenteramente que estamos soñando. Siendo esto así,
y el hecho de que los sueños a menudo parecen tan vívidos y
"reales" como la vida real, ¿cómo se podría descartar la
posibilidad de estar soñando incluso ahora, al estar sentado frente al
computador leyendo este texto? Esta es la clase de pensamiento que
Descartes nos hace confrontar y que nos deja perplejos. Parece que no
tenemos justificación alguna para creer que no estamos soñando. De ser
así, entonces de manera similar no tenemos una justificación para creer
en la realidad del mundo que experimentamos.
De
hecho es cuestionable, entonces, si tenemos justificación alguna para
creer que cualquier cosa que hayamos creído es verdadera.
El
narrador en las "Meditaciones" de Descartes tiene esta misma
preocupación, pero en última instancia afirma que la posibilidad de que
uno pueda estar soñando (la realidad) no puede por sí sola poner en duda
todo acerca de lo que pensamos que sabemos, él señala que aun si toda
nuestra experiencia sensible no es más que un sueño, podemos de todas
formas concluir que tenemos algún conocimiento acerca de la naturaleza de
lo real. Así como un pintor no puede crear de la nada, sino que tiene que
utilizar los pigmentos para poder crear sus imágenes, así mismo algunos
elementos de nuestro pensamiento deben existir antes que cualquiera de
nuestras ideas. Entre los elementos que Descartes considera que sobreviven
al escepticismo del sueño están las verdades alcanzadas a través del
uso de la razón, tales como las verdades de las matemáticas:
"pues
vele yo o duerma dos y tres unidades, sumarán siempre cinco y el cuadrado
no tendrá nunca más de cuatro lados"
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