EL PAPEL DEL MITO EN LA EVOLUCIÓN DE LA TEORÍA POLÍTICA DESDE LA FILOSOFÍA GRIEGA HASTA MAQUIAVELO

 

POR: OMAR ANDRÉS RODRÍGUEZ ALBAØ

             

 

En el largo proceso de evolución de las distintas teorías políticas y en muchísimos aspectos relevantes de la evolución de la humanidad, ha estado muy presente el pensamiento mítico, sin embargo aunque las distintas teorías políticas han intentado luchar contra la idea del mito, en ciertos casos el mito ha estado muy presente  como en las ideas medievales, donde se encargaron de mitificar ciertos  elementos como el poder, la política, la aplicación de las leyes y demás elementos  relacionándolos con  la idea de Dios como única fuente de la verdad.

La historia nos demuestra que el mito en ciertos casos se vuelve un instrumento para lograr un excesivo poder en una sola persona y para aplicar una sola teoría y desechar las demás, pero lo que sí podemos afirmar es que el mito en sí tiene una estructura que permite que éste se vuelva un instrumento de los hombres para crear, imaginar, pensar y decir cosas sobre un objeto, una imagen, una situación; así el mito es en primera medida un instrumento por el cual el hombre comunica sus más profundas emociones a través de un dibujo, un poema, o de una canción y es así como el mito se manifiesta en las obras de arte, en las composiciones musicales, en los poemas, lo que permite relacionar el mito con las emociones más profundas del ser humano.

 

Para Ernest Cassirer, la idea del mito, parece ser la idea más incoherente e inconsistente, ya que a través de la historia se han consolidado fenómenos tan divergentes e incompatibles que no se pueden asociar con una sola idea de mito debido a su particular surgimiento y naturaleza. [1]

 

Los mismos hechos que configuran la idea del mito hacen que este adquiera una particular naturaleza, ya que se vuelve un instrumento por el cual el hombre se identificaba con su entorno, con los fenómenos naturales, con sus familiares, con sus dioses; esto nos muestra que la idea de mito inicialmente es un instrumento de comunicación, pero con el paso del tiempo, cuando el mito adquiere un poco más de relevancia, se vuelve un instrumento para dar a conocer las distintas teorías que le dan origen al poder y a la política.

 

Así por ejemplo, es correcto afirmar que las ideas míticas han servido para darle al poder un proceso de mitificación, que lo hace cada vez más un fenómeno por el que se explica el poder de acuerdo con la acción de ciertas personas y ciertos hechos, es el caso de la sociedad medieval la cual pensaba que el poder venía sólo de Dios, y que de allí se desprendía todo lo demás; de hecho, los medievales no se dedicaron a rescatar elementos propios de las teorías antiguas como sí se hizo en el Renacimiento; lo que llevó a los medievales a justificar en Dios todas las cosas que ocurrían a su alrededor.

 

Para hablar del papel del mito en la evolución de la teoría política es conveniente citar algunas palabras de Ernest Cassirer a propósito de la relación del mito con las distintas teorías políticas:

 

“La preponderancia del pensamiento mítico sobre el racional en algunos de nuestros sistemas políticos modernos es manifiesta. Después de una lucha breve y violenta, el pensamiento mítico pareció que obtenía una victoria clara y definitiva” “El conocimiento científico y el dominio técnico de la naturaleza obtienen cada día nuevas e inauditas victorias. Pero en la práctica y social del hombre la derrota del pensamiento racional parece ser completa e irrevocable”  [2]

 

Partiendo de esta idea, podemos decir que de algún modo, las ideas racionales han perdido terreno frente a las ideas míticas, el hombre entonces formula diversas clases de ideas que están un poco influenciadas por el pensamiento mítico, hoy en día todas y cada una de las ciencias tienen intrínsicamente algunos elementos míticos, que en cierto modo las enriquecen; de esta idea partimos para afirmar que el mito no es un objeto difuso y vacío del sentimiento humano, sino que este contribuye a eliminar todos y cada uno de los vacíos del hombre.

 

Para el autor, el mito es en sí una “masa de ideas” que el hombre las expresa por los actos que ejecuta a diario, y por la forma como estos se vuelven un modo de expresión de los sentimientos del hombre; el mito hace parte fundamental del hombre, y va ligado con lo que realiza, piensa, siente. A partir de allí, surge lo que el autor denomina una pelea entre el aspecto mítico y el aspecto puramente lógico, aquí surge la pelea entre lo apolíneo y lo dionisíaco, dualidad empleada por Nietzsche para explicar la pelea existente entre estas dos corrientes en el desarrollo del arte escultórico y el musical. [3]

 

A partir de este punto, surge una gran disputa entre dos elementos que son determinantes para lo que vamos a afirmar, elementos que son claves para que surgieran dos concepciones del mito, la pelea entre lo dionisiaco y lo apolíneo se ve más claramente cuando entramos a definir la función del mito en las distintas teorías políticas, al respecto el autor afirma que los primeros en beber de las arcas del mito fueron los poetas y filósofos románticos.

 

Para ellos no existía una marcada diferencia entre realidad y mito, se interpretaban y coincidían una y otro,[4] muchos de estos filósofos trataron de abordar el problema desde la parte lógica, así existió una grande y marcada diferencia con los antepasados que asociaban la idea de mito con elementos emocionales, como el nacimiento del ser humano, la llegada de la lluvia, el paso del niño a adulto, entre otras.

 

De esta manera, se empieza a gestar una lucha fuerte entre el mito y el logos, así la teoría griega era más racional y lógica, totalmente distinta a la realidad empírica; uno de los primeros filósofos que atacó la concepción mítica fue Tucídides, quien afirma “La ausencia de toda ficción en mi historia me temo que disminuya algo de su interés, pero quedaré satisfecho si es considerada útil por aquellos investigadores que aspiran a un conocimiento exacto del pasado como una ayuda para la interpretación del mundo, el cual, en el curso de las cosas humanas, debe  parecérsele, si no es que lo refleja” . [5]

 

Antes que los griegos estudiaran más a fondo la política, estudiaron en primera medida la naturaleza, ellos pensaron en una concepción totalmente distinta a la mítica que tenían las culturas aborígenes; los llamados “antiguos filósofos” centran su objeto de atención en la naturaleza, distinta a la interpretación de los fenómenos naturales, para ello, partieron de la explicación sobre el origen de las cosas, sin embargo, en el pensamiento griego la frontera entre el pensamiento racional y el pensamiento mítico, no estaba plenamente definida, era una frontera vaga y oscilante.[6]

 

Así, los elementos míticos no fueron eliminados del todo, sino que alcanzaron un segundo plano, fueron entonces neutralizados para pasar a una idea más lógica y un nuevo desarrollo del pensamiento; los griegos explicaban el origen de las cosas partiendo de la base de que las cosas no surgen propiamente de la nada, sino que todo tiene su razón de ser, unas reglas y un orden naturales plenamente definidos.

 

Los griegos pasaron entonces de las ideas un poco fantasiosas, a unas ideas más lógicas y basadas en el ideal de la razón; los griegos junto con los romanos fueron sin lugar a dudas los que sentaron las bases para algunas de las estructuras y organismos del Estado que conocemos hoy, todas aquellas estructuras se apartan de las ideas míticas, sin embargo, Cassirer afirma que algunos filósofos poseen ideas míticas para reafirmar sus teorías del origen de las cosas.

 

Tales de Mileto, decía que todas las cosas estaban “llenas de dioses”, Empédocles describe a la naturaleza como una gran pugna entre el amor y la lucha; allí es cuando afirmamos que en la filosofía griega los elementos míticos aunque fueron neutralizados, hicieron parte integrante de las concepciones que tenían los filósofos griegos sobre el origen del mundo, de la naturaleza y de las cosas.

 

“En todas las cosmogonías míticas, origen significa un estado primitivo que pertenece al pasado mítico inmemorial. Algo que se ha debilitado y desvanecido; y que ha sido desalojado y sustituido por otras cosas”[7] los filósofos griegos no se preocuparon por buscar el origen de las cosas en causas accidentales sino una causa substancial. Para Tales, el principio de todas las cosas era el agua, por estar presente en todos y cada uno de los objetos, y hacer parte esencial de los mismos. “El concepto de tales reglas inalterables  e inviolables es perfectamente  ajeno al pensamiento mítico”[8]

 

A esta particular idea, se unen las dos fuerzas opuestas que constituyeron la filosofía griega, la filosofía del “ser” y la del “devenir” se unieron para atacar de todas las formas posibles el pensamiento mítico, por un lado con Homero y por el otro con Heráclito, quienes se enfrentaron en repetidas ocasiones porque diferían en sus conceptos sobre los dioses, tanto que Heráclito decía que Homero debería ser borrado de las listas por sus concepciones sobre lo mítico.

 

Jenófanes es quien toma por desvirtuar la imagen divina creada por los poetas, porque decía que los hombres hicieron a sus dioses a su imagen;  así los africanos pintarían a su dios de raza negra, y si los caballos y los perros pudieran pintar a sus dioses los pintarían como caballos y como perros respectivamente.

 

Jenófanes rechaza esta concepción y afirma que la idea de los dioses es inconcebible y contradictoria porque el dios debe tener unidad perfecta, por tal motivo debe existir un Dios más grande y más poderoso que el hombre que piense y actúe mejor que este.

 

Todo este conjunto de ideas permiten explicar que el objetivo de la filosofía griega era el de derrumbar todo lo que existiera del mito, a pesar de que el mito aún seguía siendo parte de sus más firmes fortalezas y estuviera ligado a los pensamientos de los filósofos sobre los dioses.

 

Los sofistas fueron quienes diferenciaron el mito y el logos. Sin embargo, admitieron con mucha frecuencia, que el mito envolvía, muchas veces, la "verdad filosófica". De esta forma vemos que las ideas míticas no perdieron terreno del todo, y este conjunto de ideas que constituyeron la filosofía griega quedaron mejor descritas a través de uno de los más grandes filósofos que recuerde la historia, no sólo por lo que afirmaba, sino también por tantas cosas que que incluso hoy día podemos ver en la práctica dentro de la organización del Estado; estamos hablando de Platón, quien fue uno de los más influyentes filósofos en la historia de la filosofía griega.

 

Platón consideraba el mito como un modo de expresar ciertas verdades que escapaban al razonamiento De allí aparece que toda la filosofía de Platón esté planeada a base de mitos alegóricos: el mito de la caverna para exponer la teoría de las ideas; el mito del alma; el mito del devenir, etc.

 

Una de las ideas más influyentes y más trascendentes del pensamiento de Platón afirma que la Dialéctica es el único camino para la búsqueda de la verdad, lo que implica entonces el paso del mito tradicional a una idea más lógica, es decir, pasar del mito al logos, de esta manera alcanzar una gran capacidad para hablar y razonar, y por ende, llegar a la política.

 

El conocimiento, sirviéndose de la dialéctica y del amor, es el camino hacia las Ideas. Pero por sí solo no basta: necesita, además de la virtud, la única que puede enseñarle el camino hacia el Bien, esa virtud esta expuesta en su obra más importante, La República; y la otra virtud para lograr la consecución de un verdadero estado según las ideas platónicas, es la justicia. Para Platón, la verdad, la belleza y la justicia coinciden con la idea del bien. Por lo tanto, el arte que expresa los valores morales es el mejor.

 

En La República, el punto más alto del saber es el conocimiento, porque concierne a la razón en vez de a la experiencia. Platón definió de una forma plena los elementos que deberían regir a una sociedad perfecta; tomando elementos claves como la dialéctica y la razón para llegar a gobernar el estado, sin embargo Platón se dio cuenta de que la sociedad en ciertos casos estaba llena de personas que con su actitud dañaban las intenciones de los buenos y los que querían construir un estado sólido y justo, por ello planteó la idea de que si para que exista la justicia, obviamente tenía que haber injusticia, esto implicaba salir de uno mismo para poder encontrar la verdadera sabiduría.

 

El centro de actividad política lo constituían las polis o ciudades estado, es así como la ciudad para Platón es el centro y ejercicio del poder político la cual se compone de tres clases sociales (reyes-filósofos, ciudadanos, y esclavos), presenta una organización política estrictamente jerarquizada y parte de que no todos los hombres están dotados por la misma naturaleza ni deben realizar las mismas funciones, ya que en cada uno predomina un alma distinta. El pensamiento fundamental que hay en la idea griega de la polis es la "armonía" de una vida compartida por todos los miembros de la comunidad que el Estado abarca.

 

Platón generó así su teoría sobre el problema del hombre, esta idea la explicó y la profundizó ya que para él era más importante analizar la vida política y social del hombre, esto le brindó elementos a Platón para llegar a una teoría racional del Estado[9]

 

Esto nos permite afirmar que uno de los puntos clave en la teoría de Platón es sobre la función que debe cumplir el hombre, a pesar que esta teoría tiene tantos elementos, hoy día es de cuestionar el pensamiento de Platón en cuanto  pensaba que había hombres que por naturaleza eran esclavos y no podían  acceder a la organización del Estado, por lo tanto, esta idea confirma que la teoría platónica era totalmente excluyente.

 

En La República de Platón se da inicio a la construcción del verdadero Estado,  lo que significaba que el paso del mito al logos, creara un nuevo mito, que implicaba “mitificar” el papel del hombre como centro de todas las cosas, y además presentaba el Estado de una forma abstracta, porque el Estado no se puede tocar ni palpar, pero tiene una existencia y cumple una función. Las pequeñas ciudades-estado eran más por la asignar al Estado como único centro de origen de la política y ser además el coordinador y regulador de las relaciones sociales entre los hombres. A partir de la misma idea de Estado, podemos decir que la filosofía griega en cabeza de Platón intentó asignar tanto al poder político y al Estado elementos míticos, pero, basados en la idea de la razón y del hombre como centro de todas las cosas.

 

Entonces, en este diálogo de Platón toma gran importancia que el hombre debe alcanzar la justicia como la máxima virtud, la cual constituye para Platón, el principio que armoniza las virtudes restantes que posee el hombre (la prudencia, el valor y la templanza) y la justicia permite un equilibrio. En el Estado como lo planteaba Platón, no podía existir el hombre injusto, porque llevaba ligado el aspecto de la injusticia que dañaba a los demás, y de ella se derivan el resto de males. Lo mismo ocurre si una planta no encuentra su alimento para que pueda sobrevivir; esta tesis le sirvió a Platón para señalar que así como la tierra posee cuanto alimento necesita, para prosperar de una manera adecuada y dar frutos, de la misma forma “el filósofo, cuando recibe la enseñanza apropiada, llega necesariamente a producir todos los frutos de virtud; pero si por el contrario, la planta se siembra y arraiga y crece en mala tierra, entonces, produce necesariamente todos los vicios a menos que la salve la intervención de los dioses”.[10]

 

Los filósofos debían conocer en primera medida el orden político, para así cambiar la vida y las relaciones sociales de los hombres, por esto se necesitaba primero reformar la estructura del Estado para que los hombres se comporten de acuerdo con las leyes y obligarlos a que participen en la vida y construcción del mismo.

 

En ese mundo político de Platón, la razón juega un papel fundamental y trascendente. La razón es lo que le permite llegar a construir todas las virtudes, y esas virtudes van ligadas al mismo funcionamiento del Estado, de manera que si falla una de ellas, fallará también toda la estructura estatal así como Platón la configuraba.

 

Esta teoría platónica está llena de múltiples contrastes: vemos que Platón trataba de reunir toda su teoría política y del Estado basado en el ideal del bien y la justicia, sin embargo vemos también que en muchos casos la teoría platónica trata de retomar la idea del mito para asignar, por ejemplo, más poder a los dioses, o depositar en los filósofos y los reyes una cierta cantidad de cualidades, lo que hace que en realidad los esté mitificando, y les brinde inmensas facultades y responsabilidades, a pesar de que el concepto de polis engloba la necesidad de que todos los estamentos cooperen para la construcción de la misma, aunque son en realidad los reyes y filósofos los que determinan ciertas condiciones que los miembros del Estado deben poseer  para convivir dentro de la organización política. En ella encontramos también a los esclavos quienes están supeditados a funciones que deben realizar por su misma naturaleza según Platón.

 

En cuanto a una posible finalidad del Estado, para Platón, esta consiste en educar a los ciudadanos en la justicia y la virtud, con lo que conseguirán la felicidad, por esta razón muchos filósofos entre ellos Rousseau consideran que La República antes de ser un tratado político es un tratado educativo.

 

Podemos afirmar así que las teorías y fundamentos platónicos son la base de su idealismo ético y social. La persona filosófica, que se abstiene de los placeres sensuales y busca en su lugar el conocimiento de los principios abstractos, encuentra en esos ideales los modos para regir la conducta personal e intervenir en las instituciones sociales. La virtud personal consiste en una armónica relación entre las facultades del alma.

 

Como lo afirma Cassirer, Platón fue un enemigo acérrimo del mito, aunque como se había anunciado anteriormente, el mito continuaba presente en las ideas de Platón. Sin embargo, Platón se empeñó en la idea de construir su pensamiento político alejado de las ideas míticas, ello implicaba destruir de raíz la estructura del mito, cosa que no fue fácil para Platón, así lo vemos en el Timeo donde introdujo las concepciones del demiurgo, del alma buena y el alma mala del mundo, de la doble creación del mundo, planteó en esta obra ideas que son particularmente, sobre las ciencias naturales y la cosmología.

 

Aunque Platón manifestaba que la poesía y la idea del Estado estaban separadas totalmente, y que alejar a los poetas del Estado, implicaba proteger al mismo de fuerzas hostiles; fue quizás uno de los poetas más grandes de la historia, y su obra es un gran compendio poético así el mismo lo haya criticado, Platón no ataca la poesía en sí misma sinó su función creadora de mitos, lo que para él y en general para los griegos eran dos cosas inseparables.

 

Así, Cassirer afirma que Platón habla y siente en La República como un legislador que mide y enjuicia los valores sociales y educativos del arte, sin embargo, obras suyas como El Banquete, Fedón, Gorgias, Fedro,  tienen implícitas en sí mismas tanto o más contenido artístico, y son una clara muestra de la admiración de Platón por los poemas homéricos.

 

Platón no prohibió del todo las historias míticas, de hecho él afirmaba que eran muy necesarias para la educación de los niños, pero estas deben ser sometidas a una disciplina estricta, y controladas por la Idea del Bien; aceptar la poesía misma, significaba aceptar el mito, pero el mito no se podía admitir sin que se frustraran los elementos filosóficos y se destruyeran los cimientos del Estado de Platón, por esta razón era que Platón proponía expulsar a los poetas del Estado. [11]

 

Platón propone entonces elegir una concepción ética del Estado, antes que una concepción mítica, por ello era muy necesario que las fábulas y leyendas fueran previamente aprobadas para que pudieran ser contadas a los niños; “si seguimos hablando de las guerras celestiales, de las intrigas y las luchas de unos dioses contra otros, de las batallas de gigantes y de todas las demás desavenencias de los dioses y los héroes con sus parientes y amigos, nunca vamos a encontrar orden, armonía, y unidad en nuestro propio mundo humano”. [12]

 

Todo esto implica alejarse un poco de las ideas míticas y de los dioses, sin embargo, la filosofía griega fue la que más se preguntó por la existencia de Dios, y desarrolló todas las ideas posibles sobre lo divino, ideas que mucho más tarde serían controvertidas por filósofos como San Agustín, y todos los medievales que cambiaron las ideas platónicas por las ideas de Dios como única fuente de la verdad.

 

La filosofía platónica, antes de ser sustituida por las ideas medievales, fue una de las más influyentes de su época. La antigua Grecia contaba con el más grande de los poetas, filósofos, políticos, y sin lugar a dudas, quien más influyó en las concepciones que en su tiempo se manejaban;  empezó como discípulo de Sócrates, aceptando su idea de la felicidad diferenciándola de la idea de buscar el placer; aquí aparece algo muy curioso en la idea de Platón, la felicidad significa en griego, “eudaimonía” es decir, “buen demonio”. En el pensamiento mítico el hombre está poseído por un buen o mal demonio, en Platón, el hombre es quien elige su propio demonio; esto nos permite ver que la idea de Platón de conseguir un propio “demonio” no era mala, al contrario, necesitaba que el hombre tomara esta elección para regir su propio destino, de manera que el elegir su “demonio” es única responsabilidad del hombre y no de otro agente que influya en su decisión. 

 

Pero el hombre no es el único que tiene que buscar su propio “demonio”, este es uno de los principios que Platón expone en La República, así solo eligiendo a un “buen demonio” se encontraba la verdadera felicidad del Estado, diferenciado esto del excesivo poder, porque el deseo de conseguir más y más para ganar terreno, el aumento de su fuerza militar, entre otros, podría precipitar que el Estado llegara a la ruina.

 

Aquí podemos ver que las ideas de Platón aunque intentaron luchar a toda costa contra el mito, eran en sí mismas producto de la creación de figuras y elementos, propios de ideas míticas; podemos decir de esta forma, que la idea del mito en Platón no pudo ser eliminada del todo, sinó que requirió ser neutralizada y un poco mezclada con las ideas de la dialéctica, la teoría del conocimiento, la psicología, la ética y la política;  aunque Platón niegue la idea del mito podemos decir que hay elementos que nos permiten determinar que aunque debía excluirse el mito de su República, este era en cierta forma necesario e indispensable para ciertas cosas, como la educación de los niños, y la idea de buscar su propio demonio, idea que Platón justifica para buscar la felicidad, y que tiene implícitos elementos algo míticos, como “mitificar” la figura del demonio y asociarla con la idea de la felicidad, distinta del placer. 

 

“El mito es la más desenfrenada e inmoderada de todas las cosas del mundo”, esta era la idea más sobresaliente en el pensamiento de Platón; la lógica y la ética eran claves en los pensamientos y conceptos del hombre, la política debía encargarse de organizar las acciones de los hombres, y todas las ciencias debían “unificar lo diverso”.

 

A partir de este punto, se inicia una gran disputa entre las ideas de Platón y las que han de venir después de él; entramos en este punto a hablar de la gran diferencia que había entre las teorías platónicas y las ideas de la Edad Media, esta constituyó un espacio para que se centrara mucho más en la idea de la religión y de Dios como centro de todas las cosas y único poseedor de la verdad.

 

Esto implicó que en el Estado medieval se sustituyeran las ideas de Platón sobre el hombre como centro de las cosas y se sustituyeran totalmente por las ideas de la religión, aceptando a Dios como orden y centro de todas las cosas, esto nos da a entender que la filosofía medieval se encargó de brindarle a Dios una mitificación de su poder, relacionándolo así con la vida del Estado, de manera que todo lo que ocurría dependía única y exclusivamente de Dios.

 

De manera que se intentó mitificar la religión, así los gobernantes recibían el poder directamente de Dios; todo esto implicaba que el amor se debía centrar primero en Dios y de allí derivaban los demás amores;  con ello los medievales buscaron unificar la sociedad en torno a una sola idea, el seguir las ideas cristianas, lo que significaba que quien fuera en contra de ellas resultaba violando el cuadro de valores construido en la Edad Media, y podía pasar como un traidor y pecador ante la sociedad.

 

En la Edad Media, la teoría platónica pasa a un segundo plano, por lo que se hizo más fuerte la idea del cristianismo y el nacimiento de Jesús constituyó un pilar básico y un hecho tangible y posible, lo que reafirmó la existencia de un ser supremo. De esta manera el mito medieval consistió en la gran importancia que se le brindo a la religiosidad, lo que implicó que se reemplazaran las ideas platónicas por las ideas de Dios.

 

Filósofos como San Agustín, son los que entran a apoyar esta idea, pues su idea sobre el bien difería mucho de la que tenía Platón. Para San Agustín  la idea del bien sólo se alcanzaba amando a Dios y siguiendo sus enseñanzas, de manera que ante Dios y el Estado todos somos iguales según San Agustín.

 

El mito de la Edad Media se llama Dios, en esta época particular de la historia, se encargaron de hacer del poder de Dios el más importante: Dios intervenía en las relaciones sociales, en la organización del Estado Medieval, en el paso del día a la noche, en la lluvia, en los fenómenos naturales y se le asignaba todo lo que ocurría en el mundo, de manera que Dios era entonces la causa eficiente y final de las cosas.

 

El cristianismo planteó la idea de la fe, como máxima para conseguir todos los propósitos del ser humano, lo que implica entonces brindar mayor importancia a los valores propuestos por Dios como único legislador y único poseedor de la verdad absoluta, la verdad entonces sólo está en Dios y para llegar a ella es necesario olvidarse de sí mismo y olvidar todas las cosas del mundo exterior y obedecer la voluntad divina.

 

Mientras que en Platón la verdad reside en cada hombre en particular, en Agustín, esta reside solo en Dios y es el quien se encarga de trasmitirla, son los hombres los que entonces se deben preocupar por buscar a Dios y así encontrar la verdad. En la Edad Media existe entonces una pugna entre las ideas platónicas y las ideas de filósofos como San Agustín, es decir, una pugna entre la razón y la religión.

 

Esto implica un diferendo teórico entre las ideas platónicas y las ideas promulgadas a lo largo de la Edad Media, en tanto que las ideas platónicas planteaban la necesidad de buscar el bien por medio de la sabiduría y la racionalidad, mientras que en la Edad Media se planteó la necesidad de alcanzar dicho bien, pero siguiendo las enseñanzas y los fundamentos de un solo ser supremo, lo que implica que el hombre solamente debe seguir y amar a Dios para alcanzar todos los fines que se propone.

 

El poder excesivo de la iglesia en el Estado medieval determinó que se mitificara también el concepto de poder y de verdad, aunque los medievales afirmaban que el poder residía en Dios, en la práctica quien mandaba y quien ordenaba lo que se debía hacer y cómo se debía hacer, era la Iglesia, temas como el acceso a la propiedad, la educación de los hombres, y otros, debían tener en primera medida el visto bueno de la iglesia; tanto que se llegó al punto de prohibir ciertos libros pertenecientes a autores del pasado porque el contenido rompía con las intensiones del Estado medieval.

 

La teoría de la “divinización” del Estado ha llegado a su punto culminante, en el momento en que los representantes de la Iglesia, encontraron los fundamentos teóricos para la dominación mundial del Reino de Cristo. Estas pretensiones tuvieron lugar desde el medioevo aproximadamente a partir del siglo VIII hasta que el Renacimiento cobra vida; época en que el poderío de la Iglesia era tan grande que los Papas se sintieron con el suficiente aliento para imponer la dominación cristiana, no sólo en el aspecto espiritual, sino también en el temporal, con la sujeción de los demás gobiernos de la tierra a los dictados de la Iglesia.

 

La cultura medieval era radicalmente distinta a la medieval, y el conflicto entre las tendencias medieval y griega se presenta con más fuerza en los inicios de la Edad Media, todas las ideas de Platón encontraron en esta época particular, un gran tropiezo, desde San Agustín, hasta Santo Tomás de Aquino, así el helenismo fue uno de los pensamientos más fuertes en la filosofía medieval, pero a pesar de esta influencia la cultura griega y la medieval eran totalmente opuestas, sin embargo, muchos de los elementos que perduraron en esta época tuvieron que ser cambiados y ajustados al pensamiento medieval. [13]

 

La opinión de Aristóteles, admite que Dios es al mismo tiempo causa eficiente y causa final. Es el primer motor inmóvil, de allí podemos establecer un paralelo entre el Dios aristotélico y el Dios cristiano, la principal diferencia entre las ideas aristotélicas y las medievales, las cuales están llenas de un gran pensamiento de origen ético mientras que Aristóteles se sienta en una posición más aproximada a lo intelectual: el Dios de Aristóteles es el mejor ejemplo del intelectualismo griego; para Aristóteles, Dios mueve al mundo, no por un impulso mecánico, sino por una atracción espiritual, en el mismo sentido en que el objeto amado mueve al amante. [14]

 

Este motor inmóvil no lo es únicamente desde lo físico sino también desde lo ético. Dios es pura actualidad, pero su actividad es puramente intelectual, esta es la principal diferencia entre las teorías medievales y las aristotélicas, ya que los medievales pensaban que la ley y la ética vienen determinadas por Dios, quien es la causa de todo, esta idea es meramente ética y responde a la necesidad de los medievales de crear el mito de la divinidad, a pesar de que Aristóteles habla de Dios, lo hace desde su concepción intelectual, dejando en un segundo plano la concepción ética de Dios.

 

“Si no creéis no entenderéis “[15]; esta fue la piedra angular sobresaliente de la teoría medieval, por tanto, lo importante no era la razón sino la fe, la que movía todo y debía estar en los pensamientos y en las actuaciones de los hombres. Esto implicaba que la razón debería estar ligada totalmente a la fe, para que juntas construyeran la visión de bien y de servicio en los hombres, por lo tanto, la autoridad de la fe debe preceder al uso de la razón, una vez reconocida la autoridad de la razón, las dos van a mezclarse y complementarse mutuamente.

 

Se ha considerado el mito como sinónimo de religión; pero ambos términos señalan dos objetos diferentes: comenzando por su origen, la religión se deriva del sentimiento y el mito de la imaginación, de la fantasía, cuando se invoca a Dios en una oración, habla el sentimiento; pero cuando imaginamos que la serpiente incita a Eva, para que convenza a Adán de que coman de la manzana prohibida; entonces habla la fantasía. En otro aspecto, la religión tiende a crear un código moral y considera al dios como depositario substancial de la moralidad; en cambio, la idea mítica revela una acción grandiosa, fabulosa, sin que le interese su trasfondo.

 

En la Edad Media el conflicto entre razón y fe se hacía más evidente con el paso de los años y con cada planteamiento; la teoría medieval se basó principalmente en dos postulados básicos: el contenido de la revelación cristiana y la concepción estoica de la igualdad natural de los hombres, este postulado de la igualdad de los hombres lo contradicen muchos hechos que han ocurrido a lo largo de la historia; en esta época la iglesia afirmaba que en principio “el hombre nace libre”, concepto que luego es controvertido por Rousseau quien afirma que “El hombre nace libre y en todas partes está encadenado” por ello, Rousseau tuvo que conciliar dos conceptos que eran opuestos a su teoría, como son por un lado, la evidente corrupción y la tiranía del hombre, y por otro lado, la bondad de la naturaleza humana. Para los pensadores medievales, semejante cambio de actitud no era posible ni necesaria, para estos pensadores no era posible conciliar la corrupción, la tiranía, la esclavitud con la “bondad original” del hombre. La filosofía medieval podía entonces dar una solución a todos los defectos inherentes al orden social.

 

El Estado para los medievales no podía ser concebido como un bien absoluto, la humanidad entera debía agruparse en un solo Estado, y debía estar monárquicamente gobernado por Dios mismo.  El Estado era bueno por su propósito, por su admiración de la justicia, pero de acuerdo con las ideas cristianas era el resultado del pecado original y de la caída del hombre. Estas doctrinas eran totalmente opuestas al ideal griego de la polis porque el verdadero Estado es la Ciudad de Dios, fundada y gobernada por Él mismo. [16]

 

En esto consistió el mito medieval: el Estado estaba directamente influenciado por la religión, y la religión estaba ligada al excesivo control y adoración que se le dio a Dios, así la teoría medieval se encargó de crear un Estado totalitario producto de la influencia que supuestamente ejercía Dios sobre los hombres. Por esta razón, nos permite afirmar que la idea del mito cobró muchísima más fuerza en la Edad Media, un mito que resulta restrictivo y el más destructor de la historia, porque el desconocimiento de las ideas platónicas no permitió que se lograra el avance que en esa época se debería lograr, el hombre así no podía explicar lo que le ocurría, por lo que todo debía dejarlo en manos de Dios, esto implica entonces que la Edad Media desconoce la razón y mitifica excesivamente elementos como el bien, el mal, la voluntad, la verdad, logrando así que los hombres no pudieran emitir sus propios conceptos desconociendo el papel que ellos desempeñan.

 

Este conjunto de ideas adquieren una relevancia, hasta el punto en el que las mismas sienten la llegada de uno de los personajes modernos más influyentes en la transición entre la Edad Media y el Renacimiento, así se empezó a tejer un nuevo sistema y una nueva forma de ver la ciencia política, este es Nicolás Maquiavelo, quizá el pensador político más influyente del Renacimiento, junto con autores como Rousseau, Montesquieu, Voltaire, entre otros. Las teorías de Maquiavelo rompen con los principios morales y caballerescos de la Edad Media y justifican cualquier proceder del príncipe, siempre que sea para bien del Estado.

 

Su obra se desarrolló en la época de máximo esplendor y de grandes avances significativos en el arte, la poesía, la música, la literatura, la política y todas las demás ciencias inspiradas básicamente en el conocimiento de las teorías de sus antepasados, especialmente de los griegos; este acontecimiento, sacude a la Europa feudal con los vientos huracanados de la revolución intelectual, que insuflan nueva vida a las disciplinas del arte, la ciencia y la filosofía en todas sus dimensiones. Se trata de un movimiento que quiere retornar, las fuentes puras de la antigüedad clásica, con una visión del futuro de alegría y optimismo, a una vida que se realiza en la tierra y no, según la teología cristiana, con Dios como única fuente de la verdad.

 

El poder había sido tratado en muchas oportunidades por varios teóricos pero ninguno iguala la obra de Maquiavelo, porque sin lugar a dudas fue la obra que le cambió el rumbo a todas las otras teorías anteriores que se habían tejido con respecto al poder.  Maquiavelo propuso en su obra más influyente titulada El príncipe, las condiciones que habían de caracterizar a este, entendida esta figura como la cabeza o jefe del Estado, debe ser el príncipe quien, con su actuación, modele la esencia de su principado. Aquí se pone en evidencia que para Maquiavelo era más importante lo que podía hacer el gobernante, antes que el Estado como figura.

 

La mayor parte de los pensadores del siglo XVII se nutrieron de la teoría de Maquiavelo, Voltaire fue uno de los primeros en apoyar sus ideas, así cuando Voltaire criticó la Iglesia, lo hizo con base en las ideas de Maquiavelo, tanto que llegó a considerarse continuador de su obra. También Hegel fue de los que habló son seguridad sobre la obra de Maquiavelo, en los tiempos de las guerras napoleónicas, cuando Francisco II renuncia a  la corona del Imperio Germánico, lo inspiran a leerse la obra de Maquiavelo, y a comparar la vida alemana de su tiempo con la italiana que describe Maquiavelo, talvez hubiera sido un segundo Maquiavelo.[17]

 

En esta obra, lo más importante era el papel que podía desempeñar el príncipe, quien debía utilizar todos los medios que estuviesen a su alcance para conservar el poder, lo que resultó de la reacción de este influyente pensador en contra de la Iglesia, porque la hacía responsable de la división y de la desunión entre los hombres.

 

Por lo tanto, se necesitaba compilar todas las fuerzas y unirlas en alguien que pudiera garantizar el orden, ese era el príncipe, quien debía consolidar un Estado fuerte y unificado. Por este motivo, Maquiavelo reivindicaba al gobernante una política exterior agresiva; la guerra debía constituirse en instrumento básico de su política exterior para una adecuada organización del principado. También era muy importante que en la organización de un Estado, existiera el  ejército, el cual, para ser efectivo, tendría que estar integrado por los propios ciudadanos, y nunca por tropas mercenarias.

 

Para Maquiavelo, el principado significa una "creación de fuerza", en la cual estriba el Poder del Estado; tanto para adquirirlo como para conservarlo. La razón primera y última de la política del príncipe es el empleo de la fuerza; pues "la fuerza es justa cuando es necesaria", y el mejor empleo de la fuerza es la guerra.

 

Despreciar el arte de la guerra es dar el primer paso hacia su ruina; poseerlo perfectamente, "es el medio de elevarse al poder". Así, pues, para todo Estado (hereditario, nuevo o mixto) en cualquiera de sus formas de despótica, monarquía, oligarquía aristocrática o república; las bases fundamentales son "buenas leyes o buenas armas"; no puede haber buenas leyes allí donde no hay buenas armas; y al contrario: "allí donde hay buenas leyes, sí hay buenas armas".[18]

 

Aunque Maquiavelo afirmaba que la religión era la causante de las divisiones, de la mala organización y en realidad de varios de los atrasos de la sociedad, nunca tuvo la intención de separar la política de la religión, ya que estaba totalmente convencido de que la Iglesia es un órgano de control de la sociedad, porque a pesar de ser opresora y destructora, influye de todas maneras en los cambios políticos y es un instrumento de emancipación.

 

El príncipe es el resultado de su tiempo, de una época que estaba esperando ese alguien que lo afirmara, debido a que esta obra era contraria al pensamiento medieval que sostenía que el poder debería recaer en Dios; en cambio Maquiavelo pensaba que el poder dependía del príncipe como máxima autoridad, y como comandante supremo en la dirección del Estado.

 

A partir de allí vemos que se le brinda una connotación muy distinta a la idea de poder, era entonces el gobernante quien por medio del uso de la fuerza, debía garantizar que el Estado lograra sus fines últimos, por lo tanto, este recaía en cabeza del gobernante. Si en la Edad Media se mitificaba el poder de Dios, podemos decir que aquí se empieza a mitificar el poder del gobernante.

 

Maquiavelo es un hombre que se atreve a hablar de una forma clara y precisa, habla abiertamente y con cierta ingenuidad, excelente maestro del ardid político y del doble juego, posesionándolo como uno de los mejores escritores y uno de los más influyentes de su tiempo, fue quien se atrevió a cuestionar la sociedad de su tiempo, y esto no sólo le sirvió para analizar la situación de su época, sino que fue determinante para que otros pensadores como Hegel y  Voltaire, definieran un poco sus teorías y en cierta forma, asumieran las teorías de Maquiavelo.

 

Por lo tanto, podemos decir que lo más importante en la teoría de Maquiavelo era la idea del poder, esto significaba otorgarle mucha más importancia a los hechos políticos que a los religiosos, aunque la religión seguía siendo parte vital en la sociedad, era imperativo que el gobernante tomara las riendas del Estado y por medio del uso de la fuerza, disponer y garantizar que el Estado funcionara de la manera más apropiada posible.

 

El elemento mítico en Maquiavelo se manifestaba en la virtud que este le asignaba a la fuerza, como instrumento para mantener el poder, el cual debía ser el resultado de la decisión del gobernante, sumado a la voluntad de los ciudadanos para construir un ejército que fuese lo suficientemente fuerte y poderoso para defender el Estado de cualquier tipo de amenaza..

 

De esta forma vemos desde Grecia hasta Maquiavelo, que la organización del Estado requirió de las ideas míticas, aunque en la política no es muy notoria la influencia del mito como sí lo es en las emociones, en la psicología y otras. Podemos decir que en la organización de algunos estados o reinos, estuvieron implícitas las ideas míticas, las que sirvieron para configurar elementos que hoy conocemos en la práctica. La idea de gobernante en cierto sentido es una idea mítica, al depositar toda la confianza en una sola persona implica en cierto modo que se le idolatre y por ello se le confieran ciertas cualidades, incluso llevarlo a ser el capitán de esa barca, es decir, quien tiene la gran responsabilidad de llevar al Estado a garantizar las mejores condiciones para convivencia  entre sus habitantes.

 

Desde las ideas platónicas hasta las de Maquiavelo, hay muchos contrastes que nos permiten observar que el Estado tiene cosas míticas, como el ejercicio del poder, el control de la defensa, el sometimiento a las leyes que son en cierta medida producto del ejercicio del poder mítico sobre una entidad algo difusa que es una abstracción, pero que los hombres se han encargado de darle vida.

 

En Platón el pensamiento mítico va ligado a la idea del hombre como centro de todas las cosas, y además la obra de este influyente filósofo, tiene implícitos elementos míticos, aunque él mismo haya afirmado que los elementos míticos estaban un poco alejados de sus teorías. Aunque la filosofía griega originó una pelea con el mito, pelea entre el mito y el logos, muchas cosas llevaban en sí ideas míticas, la misma aceptación que Platón hizo a la poesía, el ideal de la felicidad, la idea del bien, aunque son creadas desde una forma lógica, son en su estructura y su particular surgimiento, el resultado de la influencia, -aunque no muy notoria- de las ideas míticas, por lo tanto, los griegos no eliminaron el mito del todo, lo neutralizaron e hicieron posible que resaltaran en sus teorías las ideas basadas en el ideal de la razón antes que las ideas míticas.

 

En la Edad Media, considerar que Dios era el único poseedor de la verdad, responde a la influencia marcada que ejerció el mito en esta época, aquí podemos ver de una forma mucho más evidente, que el otorgarle todo el poder a Dios, respondía más a los impulsos emocionales que a elementos basados en la razón. El mitificar las ideas del bien, la bondad, la voluntad, y el conocimiento y asociarlas finalmente a la idea de Dios, nos permiten ver que la religión en sí misma es producto de las concepciones míticas, que el sentir impulsos y amor hacia un ser supremo implica que estemos reconociendo en Éll inmensas facultades que de pronto podría no tener, pero que en base a nuestros impulsos y a nuestro comportamiento, es una necesidad de los hombres, identificarse con un ser que le permita resolver todas las dudas que tiene y encontrar el espacio que no ha podido encontrar en la misma sociedad.

En la teoría Maquiavelo, vemos la justificación del bienestar del Estado en la idea del poder, de esta depende absolutamente el bienestar de los órganos del Estado, de los ejércitos, del adecuado acceso de las personas a condiciones para vivir; lo que implicó que Maquiavelo mitificara la figura del príncipe, y le asignara todas las responsabilidades para que comandara y dirigiera de una forma adecuada el Estado, basado en la idea de buscar un fin supremo, utilizando todos los medios que sean necesarios para  alcanzar ese fin. Debe ser entonces el príncipe con su actuación, quien modele la esencia de su principado.

 

El mito siempre ha estado ligado a la vida política y social del Estado y a las relaciones entre los hombres, por lo tanto, se asume que el mito hace parte integrante de la naturaleza de los hombres, sin el cual no se podrían establecer algunos elementos que lo hacen sentir partícipe de las necesidades y de las preocupaciones que lo aquejan a diario.

 

Sin el mito, el hombre no podría expresar sus más profundos sentimientos, no tendría elementos para justificar lo que a diario realiza y el porqué lo realiza, tampoco podría inventar aquello medios para salirse un poco de lo que la sociedad le ofrece.

 

Cabe preguntarse entonces si la función creadora de mitos en el hombre es nociva o no, para darle un poco de respuesta a esta pregunta, es correcto afirmar como lo decía Cassirer, que el mito ha hecho que el hombre se remita un poco a las ideas primitivas y de algún modo olvidar todo lo que ha aprendido, pero el mito le ha permitido al hombre acercarse un poco a exaltar y a crear nuevas cosas de las cuales él mismo siente la necesidad, así la creación de nuevos mitos otorga al hombre cualidades especiales, le hace importante, casi que se le idolatre.

 

La pintura, la escultura, la música, y en general todas las artes, están llenas de mitos, la organización del Estado también lo está; en algunos casos los mitos sirven para la construcción y el perfeccionamiento de una idea, en otros, se vuelven tan nocivos que hasta cierto punto son causa de un excesivo control en una persona que muchas veces puede encargarse de manejar las cosas a su antojo y acomodarlas a costa de los demás y sin mirar los efectos que estas pueden producir.

 

Esto nos permite afirmar que el mito puede pasar de ser necesario, hasta un punto en donde vuelve una forma de ganar poder y reconocimiento, sin mirar los efectos que puede producir, lo anterior nos permite concluir que en cierto sentido el mito puede ser nocivo o no, según la circunstancia en que se aplica, los métodos por los cuales llevamos a cabo la realización de los mitos, y los efectos que puede tener la realización o no de los mitos.

 

Nos preguntamos, si son necesarios los mitos para el adecuado funcionamiento de un Estado, esta pregunta nos brinda la posibilidad de afirmar que en cierto sentido si el Estado careciera de mitos, podría no tener los elementos que tiene hoy y sería totalmente distinto a lo que conocemos, y seguramente el poder, las leyes, los gobernantes, las constituciones, los legisladores, las instituciones políticas y demás no existirían.

 

Podemos afirmar que los mitos seguirán existiendo y perdurarán a lo largo de la historia, serán gestores de diversos cambios en la sociedad, y harán que el hombre cree cosas supremas y se identifique con ellas. Así como el mito siempre va a estar ligado a la existencia del hombre, el Estado como creación de los hombres, necesitará básicamente de elementos de origen mítico para seguir siendo esa entidad que busca que los gobernantes establezcan los mecanismos por los cuales se debe regir la sociedad, los derechos que tienen los ciudadanos y los deberes emanados de los derechos para el adecuado funcionamiento del Estado y de las instituciones políticas.

 

De manera que así se quiera acabar con el mito, siempre estará presente en todos los momentos y en todas las actuaciones del hombre, y su relación con su entorno.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Cassirer, Ernest. El mito del Estado, capítulos I V, IV, VII, IX, X, Fondo de Cultura Económica, 1996.

 

 MAQUIAVELO, NICOLÁS. Lectura de diversos capítulos de El príncipe.

 

 PLATÓN.  La República, Libro I 



Ø Estudiante Facultad de Derecho de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Tercer Semestre.

[1] Cassirer, Ernest. El mito del estado, Capítulo IV: La función del mito en la vida social del hombre, Fondo de Cultura Económica, 1996. p. 48

[2] Cassirer, Ernest.  op. cit, , Capítulo I: ¿Qué es el mito?, Fondo de Cultura Económica, 1996. pp. 7 y 8

[3] Cassirer, Ernest.  op. cit.,Lectura y análisis de las ideas expresadas por el autor en este libro Capítulo III: El mito y la psicología de las emociones.

[4] Cassirer, Ernest.  op. cit., Capitulo I, pp. 10 y 11.

[5] Cassirer, Ernest,op. cit Ideas del filósofo Tucídides expuestas por el autor en el  Capítulo V, Logos y mithos en la aurora de la filosofía griega.

[6] Cassirer, Ernest,op. ci.,: Capítulo V, p. 65.

[7] Cassirer, Ernest,op. cit., Capítulo V, p. 66.

[8] Cassirer, Ernest,op. cit., Capítulo V, p. 66.

[9] Cassirer, Ernest, op. cit., Capítulo V:   La República de Platón p. 74.

[10] Cassirer, Ernest, op. cit., p..76

[11] Cassirer, Ernest, op. cit., Ideas básicas Capítulo VI. La República de Platón.

[12] Cassirer, Ernest, op. cit., Basada en la idea de la obra “La República”  de Platón p. 87

[13] Cassirer, Ernest, op. cit.,  Capítulo VII: El fondo religioso y metafísico de la teoría medieval del Estado: p. 99.

[14] Cassirer, Ernest, op. cit.,  Capítulo VII, p.109.

[15] Idea de Isaías citada por Cassirer,. p.114.

[16] Cassirer, Ernest, op. cit.,  Capítulo IX, p.129

[17] Cassirer, Ernest, op. cit.,  Capítulo X, p.146

[18] Algunas ideas básicas de la teoría de Maquiavelo expuestas en “El príncipe”.

 

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