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LA SOCIEDAD CIVIL Y SU PAPEL EN EL ACUERDO DE LIBRE COMERCIO PARA LAS AMÉRICAS
POR: LINA FERNANDA BASTO PEÑUELA*
Quizá hablar del ALCA hoy en día como un proceso vigente y dinámico sea una falacia, ya que su realidad es la evidencia de una tarea caduca y marchita, desarrollada bajo unos miramientos particularmente individualistas y sustentada sobre las bases disímiles y antagónicas, de unas negociaciones que giran primordialmente en torno a las ideas y a los intereses de determinados países. Sin embargo, no se hace un ejercicio vano el estudiar sus senderos, así como los espacios que abrió, los que cerró y los que jamás contempló.
El elemento sociedad civil en el contexto del ALCA sin duda no es extraño, y ha suscitado en mÁs de una ocasión, enfrentamientos y discusiones respecto a su papel en el desarrollo de los procesos que lo involucran y afectan.
Empezaré entonces con una breve reseña de cada uno de los elementos que componen este ensayo, primero sociedad civil y posteriormente el ALCA, para finalizar con la incorporación de los dos conceptos y dar así la respuesta al interrogante de ¿cual ha sido el papel de la sociedad civil en el ALCA o en los procesos de integración?.
Es útil, conveniente y muy funcional partir del significado y estructura gramatical, según el cual, sociedad proviene del latín societas – atis y es la reunión mayor o menor de personas, familias, pueblos o naciones, de manera natural o pactada, para constituir una unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin, de cumplir mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida; y civil del latín civilis, que implica perteneciente a los ciudadanos.[1]
Históricamente es indispensable recalcar que los movimientos de la Sociedad Civil no surgieron ayer, desde siempre han existido resistencias al Capitalismo, al Colonialismo, movimientos obreros, sublevaciones campesinas, movimientos feministas y demás, que son hoy en día la base de las resistencias que se organizan y que poco a poco se mundializan. Pienso además que son quienes reivindican un espacio al servicio del conjunto de los seres humanos y no de una minoría.
Su concepto como tal ha evolucionado mucho en la historia. En el Renacimiento se opuso al de Sociedad Natural, significando un orden social organizado, superior, en consecuencia, civilizado y racional. Locke, filósofo inglés incluía en ella al Estado y para Adam Smith se trataba de todo lo que era socialmente construido, comprendidos el mercado y el Estado. Para Hegel, era el espacio social situado entre la familia por una parte y el Estado por otra. Marx, haciendo contrapeso, la definió como el conjunto de las relaciones sociales, donde las relaciones económicas condicionaban el resto.[2]
Esta breve reseña muestra los diferentes cambios del concepto a través de la historia, cambios manifestados también alrededor de diferentes tipos de concepción de la sociedad civil dependiendo desde donde se le mire, si es la burguesía, será como un elemento esencial de su estrategia de clase, el terreno donde se desarrollan las potencialidades del individuo. y por tanto. el espacio de ejercicio de las libertades, siendo la principal de ellas la libertad de empresa: esta es la concepción del Banco Mundial, el Foro Económico Mundial de Davos, pensamiento que no tiene nada que ver con lo que significan los movimientos sociales presentes en Seattle, Praga o Porto Alegre; si es la concepción angelical como la denomina François Houtart,[3] compuesta por las ONG, el sector no comercial de la economía y por las instituciones de interés común; educativas, culturales y de salud, usará su autonomía con relación al Estado, como medio para hacerle contrapeso, y por último, si es la concepción analítica o popular, la verá como el espacio donde se construyen las desigualdades sociales y tomará posiciones políticas al respecto.
Continuando con el esquema mencionado anteriormente, tocaré el tema del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), este se presenta entonces como un proyecto tendiente a buscar la creación de una zona de libre comercio en las Américas, a partir del año 2005, según el mandato que surgió de la Cumbre de las Américas celebrada en Miami en diciembre de 1994. Será un mercado común que abarcará a 800 millones de consumidores desde Argentina hasta Canadá.
Es evidente que dentro de este existe un Estado dominante, un hegemón, que cumple la función de garantizar coactivamente la aplicación y el éxito del tratado. Se debe tener en cuenta además que Estados Unidos cuenta con una sociedad civil vigorosa y ansiosa de participar, lo cual no significa necesariamente que contribuya a generar lo mismo en otras naciones americanas, ya que estas tienen mayores dificultades para lograr la participación de los sectores sociales, es decir una sociedad civil débil, deslegitimada, sin fuerza, y sin mayor participación en la toma de decisiones que le involucran y tocan directamente.
Un primer análisis de lo que es ese grupo de ciudadanos en medio de un escenario como el del ALCA, estaría encaminado hacia las relaciones de desigualdad que impone el mercado a la sociedad civil, con el fin de controlar a las poblaciones y servir al mercado, por medio de políticas monetarias y los tratados de libre comercio.
En este sentido, son varias las críticas y las voces de protesta de los representantes de la sociedad civil en el transcurso de las reuniones del ALCA, si bien este proceso ha abierto nuevos espacios para la participación de estas importantes comunidades, también lo es el hecho de que estos no son suficientes, y aunque se muestran al público como amplios y eficaces, en la realidad no son más que fachadas tendientes a la consecución de los intereses particulares que mantienen alejados a aquellos grupos representativos de los menos escuchados.
Estos grupos se quejan principalmente de limitaciones de representatividad, de manipulación en el proceso por parte de oficiales pro ALCA, y reclaman de igual manera la idea de una participación efectiva que requiere esencialmente de mecanismos sólidos establecidos y una consulta continua con los movimientos sociales, sindicatos, y las ONG en todos los países.
En el Foro de Comercio y Desarrollo Sustentable, por ejemplo, los activistas criticaron que sólo 15 de los casi 1000 participantes del foro de la sociedad civil fueron invitados a una breve reunión con algunos ministros, y apenas fue de una hora y media, tiempo "demasiado breve para presentar una clara postura sobre un asunto tan serio como el ALCA”. Las ONG como Oxfam, Amigos de la Tierra, el Instituto para la Agricultura y la Política Comercial, y la Alianza Chilena por un Comercio Justo y Responsable, firmaron un documento señalando que el Foro de Comercio y Desarrollo Sustentable "no representó la amplitud ni la diversidad de la sociedad civil", además, añade el documento: "La reunión con los ministros fue más un diálogo simbólico que un efectivo intercambio de opiniones con sectores de la sociedad civil"[4].
Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos presentó al Foro de Comercio y Desarrollo Sustentable como un "hito" porque le dio a las organizaciones civiles "el mismo acceso que a los ministros y a los empresarios". Lo que obviamente mostró la indignación de los activistas.
En fin, los ejemplos de insatisfacción con la llamada participación de la sociedad civil en el proceso del ALCA, abundan, lo importante de analizarlos es a mi parecer, ver como los gobiernos y principalmente el de Estados Unidos, oculta este tipo de segregación y hace alarde de una serie de situaciones inexistentes, pero creíbles por lo general, por el resto de la sociedad que cae presa de los medios de comunicación y de su fachada propagandista y falsa[5].
Ante la pregunta de ¿por qué para Estados Unidos el ALCA es tan llamativo?, la respuesta está bien clara: el apoyo de los Estados Unidos al ALCA se debe a los beneficios exorbitantes que obtienen con las políticas de libre mercado y a la creencia de que el acuerdo consolidará el marco necesario para la continuidad de las ganancias. La desintegración de las economías de América Latina y la descomposición de sus sociedades únicamente entrarían en los cálculos de Wall Street y Washington, si llegaran a producirse revueltas populares, en cuyo caso Washington está preparado para imponer un control militar, pero no para modificar las condiciones de explotación[6].
El ALCA es entonces una continuación necesaria del "libre mercado" porque establece una base institucional legal para absorber de forma absoluta los recursos, ahorros, mercados, comercio y empresas de América Latina, ya que todavía existen pequeños espacios de control local, y cierta presión popular. El ALCA permitiría entonces la abolición de dichos impedimentos, tras eliminar los organismos legislativos y ejecutivos locales sujetos a la influencia popular, sustituyéndolos por comisarios no elegidos bajo la dirección de los departamentos estadounidense del tesoro y del comercio, que supervisarán y formularán las políticas destinadas a una mayor penetración de los Estados Unidos, así como a proteger a las empresas estadounidenses de cualquier competición, a expensas de sus contrincantes europeas y de los productores latinoamericanos.
Pienso entonces que el ALCA, más que una simple idea de integración, lo es de dominación y lo mas grave, de eliminación de cualquier forma de autodeterminación y de control estatal, es una inserción clara y abierta de una potencia que busca promover su mercado, ampliarlo y hacer de él el único, sin tener en cuenta las expresiones de la sociedad. Es en este sentido que la sociedad civil debe movilizarse, ya que tiene frente a sí un reto que solo se puede consolidar con institucionalización de sus organizaciones sociales en las regiones y con una red de grupos no gubernamentales que actúe coordinadamente en todo el hemisferio, como señala Andrés Franco[7]
Los movimientos de diferentes países han hecho sentir su voz de protesta, quizá uno de los países mas radicales al respecto es Bolivia donde el movimiento anti-ALCA ha exigido la convocatoria de un referendo en el cual el pueblo boliviano decida si el país se integra o no al controvertido proyecto, que, según el líder Evo Morales, no tiene fines de real integración, sino de sometimiento y recolonización de los países latinoamericanos.
Haciendo un seguimiento al ALCA y a la participación de la sociedad civil en su desarrollo, pienso que se hace relevante mencionar la importancia que tiene el desafío de los gobiernos y su responsabilidad de integrar a la sociedad y configurar mecanismos e instrumentos capaces de promover la participación ciudadana en general.
Al respecto existen diferentes espacios que se abren y encaminan hacia la participación de la sociedad, como la Coordinación General de Enlace Gubernamental con el ALCA que se convierte en una vía que pretende recoger los diversos puntos de vista, preocupaciones y aportaciones de la organizaciones no gubernamentales, académicos, organismos civiles y sociedad en general respecto del proceso del Área de Libre Comercio de las Américas, a fin de constituirse un foro de reflexión y análisis que permita mantener informada a la ciudadanía de este importante tema y en la medida de lo posible, enriquezca este proceso.
En el seno del ALCA existe también un Comité para la Sociedad Civil del ALCA, apoyando la importancia de los procesos de participación y transparencia en las negociaciones comerciales. Es la primera vez que una instancia de esta naturaleza existe en una negociación comercial de envergadura, transformándose en un precedente importante para el tratamiento del tema de la participación de la sociedad civil en las negociaciones.
No obstante, a mi parecer, aunque este tipo de medios constituye un primer paso hacia la concientización de la magnitud de lo que significa, el concurso de este tipo de expresiones sociales, aunque estos espacios no son todavía lo suficientemente notables y respetados, como para ocupar el lugar que se merecen en el acontecer de los gobiernos y sus comunidades.
Considero que existe también una responsabilidad gubernamental al respecto, pues inicialmente las negociaciones del ALCA no fueron de conocimiento público, sino por el contrario fueron secretas, esto lógicamente dificultó la participación de la sociedad civil, al encontrarse ante un innegable desconocimiento de lo que acaecía con el futuro de su país, sumado esto a la típica y tradicional apatía, característica de la mayoría de los gobernados, lo cual da como resultado un panorama de negligencia frente a los procesos de integración. Y si no hay condiciones para conocer de qué se trata, es imposible que exista el marco adecuado para que la “sociedad civil' pueda participar, menos aún cuando sus reales posibilidades de influir son nulas.
Comparto igualmente la opinión de Alberto Acosta del diario Hoy de Ecuador[8], respecto a que la sociedad civil no puede convertirse en “comparsa” del ALCA, es decir, que debe usar sus argumentos junto con su fuerza para lograr sus objetivos; de igual manera Acosta señala que la propuesta de integración económica de las Américas tal como está formulada, no ofrece condiciones para integrar el hemisferio a partir de la equidad, la solidaridad y la sustentabilidad, lo que condiciona y entorpece la labor de la sociedad civil.
En realidad los retos para la participación social y la de los ciudadanos es cada vez mayor y aunque tiene grandes enemigos y obstáculos, también tiene formas para hacerse notar más. Es por ello que a continuación esbozo lo que a mi parecer debe ser el camino a seguir por la sociedad civil para intervenir de manera eficaz y efectiva en el mundo.
Es necesario ampliar y enriquecer el debate y la integración de la sociedad civil en el proceso del ALCA. Ampliarlo, tanto en cantidad como en calidad, integrando a los demás miembros de la sociedad civil activa (centros de investigación, centros tecnológicos, etc.). en este punto el papel de las universidades es fundamental, tanto en el área de estudios y estadísticas, como en el espacio de decisión y agente proponente.
La integración es un proceso multidimensional, porque afecta a diversos sectores sociales, y multigradual porque el impacto sobre cada uno de estos actores no se produce de forma simultánea, así mismo, existe una multiplicidad de intereses que exigen un enorme esfuerzo de conciliación antes de la integración, durante las discusiones y después del proceso de implementación de lo acordado; buscando la aportación de empresarios, movimientos indígenas, organizaciones no gubernamentales, académicos, sindicatos, asociaciones de poblaciones marginales urbanas y rurales, etc.
La integración citada anteriormente es también multitemática: social, económica, política, cultural, científica, diplomática e incluso militar, por lo tanto, es necesario tener en cuenta a cada una de las poblaciones donde recaen las consecuencias de los acuerdos, para la definición de los objetivos y la vigilancia de su cumplimiento. Por tratarse de acuerdos no solamente comerciales y transnacionales, los nacionalismos deben ser reemplazados en el buen sentido, por la sociedad civil transnacional de las Américas, con el fin de lograr cohesión por una serie de intereses y temas que trascienden las fronteras y los territorios de los estados. Pero así mismo, esto debe estar soportado sobre las bases de una seguridad económica internacional, participativa y lo suficientemente sólida como para ser creíble y pueda responder a los desafíos que se le presenten.
A modo de conclusión pienso que la participación de la sociedad civil debe originarse en el marco de una sociedad que le tome en cuenta y le asegure espacios reales, efectivos y permanentes de aportación y esto se logrará solamente cuando los estados representen fielmente los intereses de sus gobernados, y en este sentido valoren sus opiniones y le garanticen acuerdos de integración que no socaven su integridad sino que por el contrario le representen y promuevan su permanencia y progreso.
La sociedad civil entonces en el ALCA,
no ha logrado ser más que una figura poco activa, y no necesariamente
por falta de interés sino porque el espacio que necesitan lo otorgan los
menos interesados en dárselo, sin embargo, como lo planteé anteriormente,
este es el reto de luchar por la consecución de los intereses generales
sobre los particulares, y la búsqueda de movilizar conciencias y reordenar
el pensamiento de los ciudadanos y su colectividad, porque a fuerza de
la razón, la inconciencia y la ignorancia deben capitular. * Estudiante Facultad de Relaciones Internacionales. Universidad Jorge Tadeo Lozano. Décimo semestre. [1] Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésima Segunda Edición 2001 [2] François Houtart. Centro Tricontinental, Lovaina la Nueva Foro Mundial de las Alternativas. Hacia una sociedad civil globalizada: La de abajo o la de arriba www.rebelion.org.com.[articulo de internet]. [Consulta: 22 Septiembre de 2004. [3] Ibíd p.3 [4] Organizaciones de la sociedad civil llaman a una mayor participación en las negociaciones del ALCA: los foros existentes son insuficiente y excluyen a muchos en el marco del Foro de las Américas para el Comercio y Desarrollo Sostenible. [5] Emad Mekay .ALCA: Que pase la sociedad civil, pero hasta ahí, por 6 25 de octubre de 2002. El ALCA forma parte de la estrategia imperial. El ALCA visto desde los Estados Unidos James Petras. Rebelión por Manuel Talens (www.manueltalens.com) 7 Andrés Franco. Cuando la sociedad civil importa: hacia un modelo de integración sostenible. [8] Alberto Acosta. Diario Hoy de Ecuador. “En el ALCA, la sociedad civil como comparsa”. 17 de octubre de 2002.
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