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Colombia consumiría energías renovables en un 100% para el 2030
Martes, Febrero 27, 2018
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Por: Emanuel Enciso Camacho - Fotografías: Laura Vega y Alejandra Zapata - Oficina de Comunicación
Este es uno de los posibles escenarios que se proponen en el estudio sobre evolución tecnológica del consumo energético en nuestro país, que desarrollaron investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales e Ingenierías de Utadeo en asocio con la UPME. Según Isaac Dyner, esta situación podría darse solo si se continúa fortaleciendo la política energética y disminuyen los costos de las energías renovables no convencionales.

De acuerdo con las cifras de la firma BP Global, durante el año 2017 el consumo de energías renovables creció un 12%, siendo esta la fuente energética de mayor proyección en el mercado actualmente, aún cuando todavía ocupa el último renglón de generación, al llegar al 1,5%. Cifras similares se presentan en nuestro país, en la medida que la distribución de demanda de la energía se concentra principalmente en las hidroeléctricas con un 75%, seguidas de fuentes como el gas, el carbón y pequeñas centrales termoeléctricas. Aquí, las energías renovables no convencionales, como la eólica o solar fotovoltaica, continúan por debajo del 1%.

Sin embargo, es innegable que el mundo cada vez más vira hacia las energías renovables, especialmente desde la industria y el comercio. Precisamente, un grupo de investigadores tadeístas de la Facultad de Ciencias Naturales e Ingenierías y del Grupo de Investigación en Energía, Ambiente y Desarrollo (EADE), liderados por Isaac Dyner, Andrés Julián Aristizábal y Carlos Forero, en conjunto con la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), adelantaron un estudio en el que se presenta la evolución de las principales tecnologías en los sectores de mayor consumo energético del país (industria, terciario, transporte y residencial), teniendo como ventana de observación los últimos diez años y como escenarios prospectivos el 2030 y el 2050.

Para ello, propusieron los posibles escenarios de evolución tecnológica en Colombia a partir de modelos matemáticos que involucraran dos variables: las políticas públicas del país y el diferencial de costos entre las fuentes de energías convencionales y las renovables como potenciales sustitutas. En ese sentido, indica Dyner, si existe un progreso tecnológico y la política nacional incorpora estas transformaciones, la penetración en el mercado de energías renovables será inminente.

De izquierda a derecha, Carlos Forero, Isaac Dyner y Andrés Aristizábal fueron los investigadores principales del estudio que desarrolló Utadeo en asocio con la UPME.

“En generación, Colombia es uno de los países que más recursos tiene a través de energías renovables no convencionales, como solar y eólica, pero no ha sido el país que más se ha acercado a estas tecnologías, debido al poco desarrollo de políticas favorables. Actualmente, tenemos precios que son competitivos sin necesidad de estímulos financieros, pero se necesita de la institucionalidad”, afirmó Dyner.

Sin embargo, y como lo propusieron en uno de los escenarios, esta situación estaría por cambiar, ya que en lo que va corrido del año se terminó de reglamentar la Ley 1715 que regula la integración de energías renovables no convencionales (solar, eólica y biomasa) al Sistema Energético Nacional. Ello, según el investigador, permitirá que estas fuentes energéticas crezcan en el país, y que a futuro, los ciudadanos tengan medidores en sus casas para que sean ellos quienes puedan enviar y recibir electricidad al sistema, tal como sucede en países como Australia o Inglaterra.

Paneles solares en el CIPI (Centro de Investigaciones en Procesos de Ingeniería) de Utadeo 

Sumado a ello, el Gobierno nacional anunció la construcción de un transportador de energía eólica en La Guajira que empezaría a funcionar en el 2022 y que generaría más de 1300 MW de capacidad aproximadamente, sumado a los trabajos que se vienen adelantando en la Hidroeléctrica de Ituango, los cuales representarían un flujo energético cercano al 12% del consumo nacional, en un país que genera 20 Giga Watts por año: “Colombia es de los países con más bajo consumo per cápita de Latinoamérica. Debe convertirse en una sociedad que consuma mas energía de manera eficiente, para la comodidad de los ciudadanos, el desempeño de los comercios y el desarrollo de la industria”, puntualizó Dyner.

Así, y según los datos arrojados por el estudio, hacia el 2023 Colombia ya no requeriría de la energía térmica, en la medida que las energías ocuparían un renglón significativo del mercado. Pero el asunto va más allá, pues de lograr finiquitar la política pública, menciona Dyner, el país podría llegar a abastecerse en su totalidad con energías renovables para el 2030: “Colombia necesita, en el peor de los escenarios, 4,5 giga watts y los que producirá La Guajira serán 2,3, sin contar los techos solares. Si bien va a haber termoeléctricas instaladas, estas se implementarán como reserva y luego entrarán en desuso. Estarán ahí hasta que el cargo por confiabilidad expire”, señaló el decano de la Facultad de Ciencias Naturales e Ingenierías de Utadeo, quien agregó que la capacidad instalada de las hidroeléctricas, principalmente proveniente de los embalses, será un complemento suficiente para estabilizar el Sistema Energético de nuestro país: “Nosotros encontramos que con la entrada en funcionamiento de Ituango el precio de la energía va a caer, y si a ello se le suman las energías renovables, la caída va a ser mucho mayor”.

En el sector transporte, que es uno de los de mayor gasto energético en el mundo, el avance tecnológico se daría un poco más lento. En el escenario planteado se espera que para el 2040 alrededor del 40% de los vehículos nuevos sean eléctricos, comenzando por los automotores de uso comercial, luego los de transporte masivo, y finalmente los particulares, especialmente porque el costo de las baterías y tiempos de recarga es aún alto.

Por ahora, en todo caso, la realidad demuestra que la energía eólica tan solo representa el 0,5% de la generación en el país. Por ejemplo, el parque eólico Jepirachi, ubicado en la alta Guajira, tiene una capacidad instalada de 19,5 MW, de los cuales tan solo 10 MW son efectivos, debido a la variación de los vientos.

 

Proyecto eólico Jepirachi (Guajira) - Fotografía: La Guajira Hoy

El carbón tiene los días contados

En los últimos diez años, y a pesar de que el Gobierno de Donald Trump decidió apartarse del Acuerdo de Paris sobre el cambio climático, Estados Unidos pasó de generar el 60% del total de su energía basada en carbón a llegar al 40% de generación con esta fuente, lo cual equivale a una reducción de 200 giga watts de energía consumida, cifra diez veces más alta que el consumo registrado anualmente en nuestro país, logro que principalmente se dio en la era Obama.

Sumado a ello, se ha dado una importante disminución en el precio del gas, fuente alternativa para las termoeléctricas, cuyo manejo es más eficiente y benigno en comparación con el carbón: “La mayoría de países latinoamericanos han visto en las energías renovables muchas ventajas, como por ejemplo que las tecnologías para la generación de energías eólica y solar es más barata para las empresas”, sugirió Dyner.

En ese sentido, Costa Rica ha sido uno de los pioneros en la región, pues ya es un país que consume en su totalidad energías renovables no convencionales, que se complementan con la energía hidroeléctrica. Por su parte, Uruguay presenta una alta penetración de energía eólica, superando así la dependencia energética que tenía hasta hace pocos años de Argentina y Brasil. Así mismo, el gobierno chileno ha anunciado que su país será completamente renovable en el 2040.

 

Hacia un Sistema Energético más seguro

Las proyecciones del estudio realizado entre Utadeo y la UPME revelan que las energías renovables traerían mayor competitividad al sistema, al tiempo que el precio al consumidor bajaría. En segunda medida, y quizá uno de los puntos más importantes, teniendo en cuenta que en años anterior nuestro país vivió la amenaza de un apagón, consiste en que estas fuentes energéticas son más seguras y disminuyen la dependencia de la termo energía.

En tal virtud, con este tipo de energías los investigadores ven lejana la posibilidad de un apagón, en la medida que habrá sobreoferta en los próximos diez años. Además, Colombia cuenta con unos márgenes de reserva hidroeléctrica muy grandes: “Con Ituango vamos a tener el 50% de la reserva, y con las energías renovables podríamos llegar incluso a un 70%.

Sin embargo, hay que asegurarse de que en la noche otras fuentes energéticas puedan abastecer la demanda, señaló Dyner, quien además recuerda que una de las conclusiones del estudio consiste en la necesidad de monitorear el balance entre los diferentes tipos de energías que se ofertan, con el fin de tomar decisiones acerca de las subastas de energías firmes, que incluso, en algún momento, podrían ser provistas por las energías eólica o la biomasa, contrario a lo que ocurre actualmente, donde el Sistema Energético se ve complementado por las fuentes térmicas.