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El reconocimiento de Palestina como Estado, un asunto que tenía pendiente la política exterior colombiana
Viernes, Agosto 24, 2018
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Por: Emanuel Enciso Camacho - Fotografías: Alejandra Zapata - Oficina de Comunicación
En los dos últimos años, la profesora Angélica Alba se ha dedicado a estudiar los procesos de reconocimiento de Palestina como Estado por parte de los países sudamericanos. Hasta el 3 de agosto de 2018, nuestro país era el único de la región que no había efectuado este reconocimiento ¿A qué se debía? Aquí se lo explicamos.

El 3 de agosto de 2018, cuatro días antes de terminar su mandato, el ahora expresidente de Colombia Juan Manuel Santos, en carta enviada a la Organización de Naciones Unidas, reconoció a Palestina como Estado libre, independiente y soberano, hecho que agitó el panorama político y diplomático de la región, pues, hasta ese momento, nuestro país era el único en Sudamérica en no brindar dicho reconocimiento.

Como lo señala la profesora Angélica Alba, adscrita al Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de Utadeo, este paso ya lo habían dado, en su mayoría entre 2009 y 2010, países como Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Perú y Chile. Pero, ¿por qué Colombia tardó ocho años en virar su postura diplomática frente al reconocimiento de Palestina como Estado?

Desde el año 2016, Alba, de manera individual y también con la colaboración del profesor norteamericano Sanford Silverburg, de la Universidad Catawba College, estudia el fenómeno del reconocimiento del Estado Palestino en Sudamérica. Sin embargo, no es la primera vez que la tadeísta se interesa por temas relacionados con el conflicto y los brotes de violencia en el Medio Oriente, pues como ella misma lo relata, esta ha sido su principal fuente de reflexión académica, a tal punto que en el 2010 creó el semillero Análisis de Conflicto, y recientemente, en asocio con el profesor tadeísta Francesco Mancuso, conformó el semillero en Análisis y Geopolítica de Conflictos.

Fruto del trabajo realizado en conjunto con Silverburg, Alba publicó en 2016, en Review of Social Sciences, el artículo científico “Diplomatic Dominos: South America and the Recognition af (the state of) Palestine”, investigación en la que se analizaron y compararon variables como la ideología, el apego al derecho internacional y las relaciones de Colombia con Israel como posibles derroteros de la política exterior del país en torno al conflicto Palestino-Israelí.

Desde 1948, el conflicto entre Israel y Palestina ha cobrado la vida de más de 60.000 personas. - Fotografía: Palestina Libre

Los hallazgos de esta investigación indican que, en primera instancia, el reconocimiento masivo de los países sudamericanos a Palestina no se debió netamente a procesos ideológicos alentados por gobiernos de izquierda afines a la lucha palestina y al antiimperialismo, pues también gobiernos de centro y centro derecha, como los de Perú y Chile en su momento, también reconocieron a ese país. Más bien, indica Alba, este fenómeno se debió a una realidad jurídica en la que se hizo evidente el apego de los países sudamericanos a las resoluciones emanadas por la ONU, así como al Derecho Internacional para la resolución del conflicto.

En segunda instancia, relata la investigadora, se creía que Colombia no reconocía a Palestina como Estado, dadas sus alianzas estratégicas con Israel, considerado el principal socio comercial y militar del país en Medio Oriente, así como a la alineación de su política exterior con Estados Unidos. Sin embargo, enfatiza Alba, lo que demuestra la participación de Colombia desde 1947, año en el que la ONU establece un plan para la partición de Palestina, es que el país ha mantenido una postura equilibrada frente al conflicto en esa región, pues para ese entonces se abstuvo de votar esta resolución.

Angélica Alba, profesora del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales

El voto reiteradamente ha sido a favor de los derechos de los palestinos, a respetar las resoluciones de Naciones Unidas y a terminar la ocupación, aunque eso no signifique una oposición a Israel, de ninguna manera. Colombia ha sido autónoma en su política exterior en cuanto a Medio Oriente y muchas veces se ha distanciado de las decisiones tomadas por Estados Unidos al respecto”, comenta la tadeísta.

En todo caso, la investigadora asegura que durante los gobiernos de Uribe y de Santos se estrecharon los lazos con Israel, pero se mantuvieron las relaciones con Palestina, a tal punto que en el 2014 el Estado colombiano elevó a permanente la categoría de la misión palestina en nuestro territorio: “Colombia oficialmente dice ser partidaria de la negociación y que su resultado sea el reconocimiento del estado Palestino y no a una acción impuesta, postura vinculada con la política de lucha contra el terrorismo”, pero afirma que esta posición se agotó en la medida que internamente el país vive la implementación del Proceso de Paz con las Farc.

Ahora bien, para la internacionalista, si bien la medida adoptada por Santos sacudió el panorama diplomático, especialmente el de Israel, país que elevó su voz de protesta tras conocer la decisión, esta no tendrá una trascendencia política ni un impacto en las relaciones entre ambos países, ni mucho menos en la resolución del conflicto en Medio Oriente, sino que más bien ello se debe a un acto simbólico de coherencia de Santos, no en su papel de mandatario sino más bien desde lo que como Nobel de Paz representa en un momento donde el país atraviesa una etapa de posconflicto, razón por la que, contrario a lo que se viene especulando, no habrá una reversión de la medida por parte del Gobierno Duque, pues no es una práctica diplomática de los Estados y no tiene antecedentes: “Quien está en el legitimo derecho y a quien se le atribuye la potestad de reconocer a un Estado es un gobierno, que en este caso fue el de Juan Manuel Santos y eso le da legitimidad que ese tipo de actos requieren. No hay ningún vicio”, argumenta. 

Precisamente, la próxima fase de la investigación se dedicará a analizar a fondo la decisión del reconocimiento y sus implicaciones en la política exterior colombiana, para lo cual, se espera, contar nuevamente con la participación del profesor Silverburg.