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Investigación alerta sobre aumento de población con Enfermedades Cardiovasculares en Colombia
Martes, Enero 22, 2019
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Por: Emanuel Enciso Camacho - Fotografía: Pixabay y Alejandra Zapata - Oficina de Comunicación
El estudio, desarrollado en conjunto por la Fundación Salutia, Acemi y Utadeo, advierte que el Sistema de Salud podría volverse insostenible si continúa dicha tendencia.

Jaime Alberto Barrientos evoca con detalle aquel viernes de septiembre de 2013 cuando, por cuenta de un infarto agudo al miocardio, se vio muy cerca de la muerte. Este periodista y profesor universitario recuerda que el episodio ocurrió luego de almorzar. En cuestión de horas comenzó a experimentar síntomas similares a los de un resfriado común, pero cuando se dirigía a su casa, la opresión en el pecho, la falta de aire, así como el hormigueo en el brazo y el dolor en la mandíbula, lo alertaron. De inmediato, acudió al servicio de urgencias. Allí, a través de un electrocardiograma, se diagnosticó el infarto, causado por una arteria que tenía obstruida al 90%, a la que llegó un coágulo de sangre. Los médicos rápidamente procedieron a realizarse un cateterismo e instalarle un estent coronario, un dispositivo en forma de tubo que permite que las arterias se mantengan abiertas.

El caso de Jaime Alberto es tan solo uno dentro del panorama de las Enfermedades No Transmisibles (ENT) en Colombia. Un estudio publicado en la revista científica estadounidense Plos One en diciembre de 2018 y desarrollado en conjunto por la Fundación Salutia, la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi) y Utadeo, indicó que el número de personas diagnosticadas con Enfermedades Cerebrovasculares (ECV) en nuestro país, en el régimen contributivo, ha aumentado sensiblemente. La investigación arrojó que, mientras en 2010 el número de personas que padecen estas ENT llegó a 79.500, un año después ascendió a 87.600, y en 2012 a 99.000, con un crecimiento superior al 10% anual.

Para Norman Maldonado, profesor del Departamento de Economía, Comercio Internacional y Política Social de Utadeo y uno de los investigadores de este estudio, el auge de dichas enfermedades se debe a que nuestro país se encuentra en un cambio en cuanto a los hábitos de vida de sus ciudadanos: “Eso significa que, debido a mejoras en condiciones de vida de los colombianos en las últimas tres décadas, la exposición a factores de riesgo para gran parte de la población ya no son el mosquito o el agua de baja calidad, como ocurre en países pobres, sino es más bien la exposición a factores, como por ejemplo, el sedentarismo, estar todos los días sentado, durante ocho horas, en el trabajo y luego pasar una parte importante de tiempo en casa sentado mirando televisión”. Otros ejemplos de exposición a factores de riesgo son la comida chatarra, el cigarrillo, el consumo de alcohol y la contaminación del aire, que están presentes en el entorno diario, ya sea el lugar de trabajo, el colegio, la universidad o el hogar, argumenta el tadeísta.

El profesor Norman Maldonado es uno de los investigadores principales de este estudio

Este estudio desarrollado con datos proporcionados por Acemi, señala que, de las Enfermedades No Transmisibles, el número de casos de las dos principales enfermedades cardiovasculares, el infarto agudo al miocardio y el accidente cerebrovascular, han presentado un crecimiento preocupante en los últimos años. Así, el diagnóstico de las ECV ha pasado de 60,4 casos por cada 100.000 personas en 2010 a 103,5 casos en 2012: “Atender Enfermedades No Transmisibles es costoso, pues estas son en su mayoría crónicas, es decir son irreversibles, y una vez adquiridas, la persona las va a tener por el resto de su vida. Asimismo, comparado con otras enfermedades, los servicios de salud necesarios para atender un episodio, como por ejemplo, un infarto, cuestan mucho más en comparación con otras enfermedades, como las infecciosas”, comenta.

Aunque Maldonado insiste en que es necesario que el Sistema de Salud continúe fortaleciendo la prestación de sus servicios a estos pacientes, también asegura que se requiere tomar acciones para la prevención de estas enfermedades, pues si el número de pacientes sigue creciendo como lo han demostrado las tendencias, en algunos años el Sistema de Salud sería insostenible.

Por ejemplo, el estudio señala que una persona con infarto agudo al miocardio le cuesta actualmente al sistema cerca de siete millones de pesos por año, lo que equivale a diez veces el valor promedio de una persona sin esta enfermedad. El monto aumenta para alguien que sufre un accidente cardiovascular, pues su tratamiento cuesta cerca de diez millones de pesos anuales.

Jaime Alberto tenía 40 años cuando sufrió el episodio de infarto agudo al miocardio. 

“Para prevenir hay que salirse de la esfera de la prestación de los servicios de salud e ir a los determinantes en la salud que ayuden a cambiar los comportamientos de las personas, con las medidas que ya están probadas mundialmente como las más costo efectivas”, señala Maldonado, quien agrega que una de estas es, bajo el liderazgo del Ministerio de Salud, aumentar los impuestos a las bebidas azucaradas y alcohólicas, así como al cigarrillo, y diseñar esos aumentos para que tengan efectos de largo plazo en salud.

Otras medidas que cambian los comportamientos de las personas hacia hábitos saludables es el etiquetado y empaquetado de los alimentos que se consumen. Estos, cuando son diseñados de forma apropiada, permiten que los ciudadanos tomen una decisión informada.

Maldonado agrega que a estas medidas, que tienen un bajo costo de implementación, pueden sumarse campañas de promoción al consumo de frutas y verduras en entornos educativos y laborales: “Prevenir es mucho más barato, en vidas y en dinero, que atender. La prevención necesita pasar a ser prioridad para el Sistema de Salud y el primer paso de todos los sectores, si en realidad se busca que el sistema sea sostenible”, es el llamado que hace el investigador.

Los jóvenes adultos, la población más afectada

Cuando ocurrió el episodio de infarto, Jaime tenía cuarenta años. Tras durar una semana en la Unidad de Cuidados Intensivos coronarios y veinte días incapacitado, día tras día debe cumplir con una rigurosa dieta alejada de fritos, harinas, alimentos empaquetados y embutidos, así como de bebidas alcohólicas y gaseosas. También, religiosamente, debe tomar 100 milígramos de Acido Acetilsalicílico (conocido popularmente como Aspirina), acompañado de un coctel de medicamentos que incluye la Atorvastatina, que le ayuda a reducir las concentraciones de colesterol en la sangre, y el Metoprolol, con el fin de evitar una subida de tensión. Este caso tiene un final feliz, pues la detección del infarto se hizo a tiempo, razón por la que su corazón no sufrió daños. En todo caso, con esta suerte no corren la mayoría de los pacientes.

Esa es, precisamente, una de las mayores preocupaciones que señala el estudio. Las enfermedades no transmisibles se concentran en adultos jóvenes, entre los 25 y 40 años, lo cual llama la atención en cuanto a las implicaciones que este fenómeno tiene para la economía del país, en la medida que una de las principales fuentes de crecimiento económico en Colombia es su recurso humano: “Los resultados sugieren que estamos perdiendo mucho capital humano, es decir, parte de lo que se gana en este aspecto, a través de lo que cada persona y lo que el sistema educativo invierte en dar educación a los colombianos, se está botando a la basura por causa de las ECV, sea a través de muerte prematura o por discapacidad”, advierte Maldonado.

 

Esta alianza interdisciplinar realizada en articulación con investigadores de la academia y del sector salud espera, en las siguientes fases, desarrollar estudios que permitan entender la evolución de otras Enfermedades No Transmisibles, como la diabetes, así como ampliar el rango de análisis a años más recientes, con el fin de generar conocimiento que sirva para la creación de políticas de prevención frente a dichas enfermedades, y poner este conocimiento en manos de los tomadores de decisiones.