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Los edificios en altura limitan el acceso solar en el centro de Bogotá
Martes, Septiembre 11, 2018
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Por: Emanuel Enciso Camacho - Fotografías: Alejandra Zapata - Oficina de Comunicación
Así lo señala la investigación liderada por los profesores de la Escuela de Arquitectura y Hábitat de Utadeo, Ricardo Franco y Pedro Juan Bright. La luz solar es de vital importancia para el desarrollo y crecimiento de humanos, animales y plantas, a tal punto que en algunos países es considerado un derecho fundamental. En Colombia aún no existe regulación sobre el tema.

A inicios del siglo XVIII, la preocupación europea por el acceso al sol en centros urbanos fue originada por los problemas de salud, hacinamiento, mala higiene y enfermedades al interior de las viviendas de los trabajadores durante la Revolución industrial. Fue en el año de 1906, en Inglaterra, donde se promulgó una de las primeras regulaciones de acceso sola, con la puesta en marcha de la ley de las ‘Luces antiguas‘, la cual otorgaba el derecho de mantener la continua disponibilidad de la luz solar sobre las ventanas de las edificaciones de vieja data, es decir, que tuvieran una antigüedad superior a los veinte años.

Desde esa época, la luz solar se ha convertido en un derecho fundamental en países que han legislado sobre el tema. Uno de ellos es Estados Unidos, que acuñó en 1970 el concepto de acceso solar como una manera de proteger legalmente la disponibilidad, captación y uso de la energía solar. Dicha preocupación no es para menos, pues esta fuente energética posibilita una serie de procesos vitales en seres humanos, animales y plantas, incidiendo directamente en su crecimiento y desarrollo.

Precisamente, el acceso solar es uno de los temas que ha apasionado al arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura y Hábitat de Utadeo, Ricardo Franco, quien ha indagado acerca de cómo este derecho incide directamente en la arquitectura sostenible de Bogotá, dado que la capital requiere de la radiación solar para brindar confort en los espacios interiores: “En la arquitectura, el sol nos permite el manejo pasivo de ese recurso energético sin la necesidad de utilizar energías tradicionales como el petróleo o la electricidad para calentar o iluminar el espacio”, sostiene el experto tadeísta, quien además recuerda que Colombia, infortunadamente, no cuenta con una legislación frente al tema, como sí la tienen países de la región, entre ellos Chile.

La investigación señala que algunos edificios del centro de la ciudad tienen un impacto negativo en el acceso solar de las edificaciones vecinas

La más reciente investigación de los profesores Ricardo Franco y Pedro Juan Bright se enfoca en entender cómo el crecimiento de la ciudad en alturas, especialmente en el centro de Bogotá, incide en el enfriamiento de las edificaciones más pequeñas y la generación de sombras que, cada vez, tienen un perímetro de incidencia mucho más amplio: “Hay una tendencia a desarrollar la arquitectura en altura para densificar el centro y no seguir extendiendo la ciudad, pero cuando crece la ciudad hacia arriba deben existir unos lineamientos para no ocasionar desastres. Quitarle la luz natural a una ventana es algo grave porque eso impide que la habitación gane calor y que las personas tengan acceso a la luz natural, fundamental para su crecimiento y salud”, agrega Franco.

En ese sentido, el profesor Franco, en compañía de los estudiantes del Taller de Arquitectura y Energía, los profesores tadeístas Pedro Juan Bright y Javier Benítez, así como el profesor de la Université de Technologie de Compiègne (Francia), Benoit Beckers, llevaron a cabo un modelado tridimensional del barrio Las Nieves, en el perímetro correspondiente entre las calles 18 hasta la 26 y de las carreras tercera hasta la séptima, simulando el comportamiento solar de esta porción de ciudad para los solsticios de verano e invierno de la Latitud Norte (21 de junio y 21 de diciembre, respectivamente). Gracias al software Heliodón 2TM, se pudo determinar el comportamiento de la luz solar de calles y edificaciones durante las 9:00 a.m y las 3:00 p.m.

El estudio arrojó que algunos edificios en altura de la zona tienen un impacto negativo en el acceso solar de las edificaciones vecinas, pues generan sombras que incluso pueden extenderse por más de un kilómetro a la redonda, especialmente en las tardes, generando con ello que las calles sean más frías.

Los investigadores proponen un marco normativo de arquitectura sostenible que contemple el acceso solar

Por esta razón los profesores invitan a la ciudadanía y al gobierno a hacer una reflexión sobre los nuevos proyectos urbanísticos y empresariales que se construyen en la ciudad: “Para crecer en altura se necesita espacio público para arrojar sombra y se debe crecer respetando el acceso solar a las edificaciones que ya cuentan con este tipo de luz”, indica Franco.

Para ello, los investigadores indican que se debe concretar un marco normativo de arquitectura sostenible que contemple el acceso solar, a partir de lo que se ha denominado como una envolvente solar, es decir, las alturas máximas que deben tener los edificios para que estos no obstruyan el acceso a la luz natural de las demás construcciones existentes, asegurando así la calidad de vida de los ciudadanos. Dicho cálculo se establece a partir de la trayectoria solar en cada calle o porción de ciudad

La idea en las siguientes fases de esta investigación, que ha sido financiada por la Dirección de Investigación, Creación y Extensión (DICE) de Utadeo, tiene como fin brindar propuestas al gobierno de la ciudad de cara a consolidar un marco normativo que regule el acceso solar, así como consolidar competencias en materia de sostenibilidad arquitectónica en las nuevas generaciones de estos profesionales. Los resultados del estudio fueron presentados en 2016, en el marco de la Primera Conferencia de Física Urbana que se desarrolló en Quito, Ecuador.

Lea el artículo “Acceso solar en la arquitectura y la ciudad. Aproximación histórica”.

Consulte el artículo: “Estudio comparativo de acceso solar por el método descriptivo entre las ciudades de Jerusalén y Bogotá”.