Para Marybel pionera del Festival la danza es leer al otro

Entrevista
Para Marybel pionera del Festival la danza es leer al otro
Compartir en
Lunes, Diciembre 13, 2021
La Maestra Marybel Acevedo, más o menos en el año 1987, trabajaba como profesora en la Tadeo y en esa época, según cuenta, existía una clase llamada Integración Tadeísta, de cara a esto, se le ocurrió la idea de abrir un espacio relacionado con la Ecología Humana. Así que, le hizo esta proposición a Alfonso Velazco, quien era el Coordinador de todo. Marybel le comentó que quería que la danza fuera la médula de esa cátedra.

La Maestra Marybel Acevedo, más o menos en el año 1987, trabajaba como profesora en la Tadeo y en esa época, según cuenta, existía una clase llamada Integración Tadeísta, de cara a esto, se le ocurrió la idea de abrir un espacio relacionado con la Ecología Humana. Así que, le hizo esta proposición a Alfonso Velazco, quien era el Coordinador de todo. Marybel le comentó que quería que la danza fuera la médula de esa cátedra.

Por supuesto, sabemos que rindió sus frutos como una Electiva en cátedra tadeísta. Contó con la participación de 150 estudiantes y, por lo tanto, se tuvieron que abrir 7 cursos, divididos en mañanas y noches.

“Cuando yo vi todo esto dije: ¡Esto es para hacer un Festival! Porque teníamos muchos grupos trabajando”.

Así se hizo el primer festival, que fue la semillita que germinó en lo que hoy conocemos como el Festival Universitario de Danza Contemporánea. Por supuesto, Marybel se muestra decidida a resaltar que esto sucedió gracias a los estudiantes que acudieron en masa y llevaron ese pensamiento de reconocer que: “Hay una necesidad de hacer danza, de entender el lenguaje del cuerpo y de estar en otro tipo de posibilidades creativas”. Incluso Marybel comenta que primero se había pensado en Teatro, porque entre los 70s y 80s, era lo más importante a nivel universitario; el Festival Universitario de Teatro.

“Yo decía: Bueno, si se hace en Teatro, ¿por qué no en danza?”

Al ver que la danza brindaba una opción para organizar, decidieron que se podía hacer algo mucho más grande. Y claro, eso llevó su tiempo, porque se necesitó realizar un gran trabajo de diseño, buscar los recursos y hablar con las personas que hicieran falta. Una de ellas, fue María Cristina Vergara, quien trabajaba en Bienestar Universitario, también el secretario general y el Rector en ese entonces. Estas y muchas más personas, crearon un equipo gigante de personas que, hasta el día de hoy, afortunadamente, continúan aportando a este proyecto.

En su caso individual, Marybel ha estado participando en todas y cada una de las ediciones de este Festival, primero como fundadora, segundo como artista invitada; la primera vez con la obra Camila Sepultada de la Luz y luego, como docente en representación de grupos universitarios. Es por ello que el pasado 29 de octubre, en conjunto con sus estudiantes de la Universidad del Externado y con la compositora María Angélica Valencia, presentaron la muestra llamada Geometrías Cotidianas. Esta puesta en escena fue un trabajo verdaderamente experimental en donde se encontró con sus estudiantes; nuevas todas ellas, y pudo reconocerlas en lo que podemos llamar, la realidad. Algo importante que menciona Marybel es que, cuando nos vemos a través de lo que ella llama “pequeños recuadros que parecen peceras” en la pantalla, no existe la idea de la totalidad del otro como cuerpo, en donde se está haciendo un trabajo de frontalidad todo el tiempo, que brinda la posibilidad de asomarse, alejarse, desaparecer ocasionalmente; un punto de “realidad presente-ausente”.

“Porque uno también está metido en varios juegos. Ahora tengo una clase, tengo abierto un presupuesto que estoy haciendo, tengo por allá un chat abierto; ese multitarea se vuelve interesante, pero a veces, nos divide mucho”.

Esto la puso a pensar en esa parte que ve del otro a través de una pantalla. Además de ver cómo los cuerpos se mueven por ese mismo medio en una clase de danza, percibir ese movimiento que, tal vez se ralentiza. Y esa imagen, de repente se transforma e incluso se mejora sorpresivamente en la presencialidad; cuenta, no sin cierta gracia, que descubrió que una de sus alumnas tenía pecas en el rostro y eso no lo sabía a pesar de haberla conocido en la virtualidad.

Al preguntarle a Marybel cómo interpretaba la Danza Contemporánea, lo resumió en pocas palabras: Un fenómeno natural. Para ella la danza es un fenómeno natural como la lluvia, que estaba viendo caer durante la entrevista, a través de los ventanales de la biblioteca del Externado en donde decidió conectarse. Para ella es el movimiento y el resultado de un encuentro con las poéticas cotidianas.

“Me une a un ritmo muy natural de vida, como cuando veo caer la lluvia”.

Lo curioso que fue esta entrevista, en sus palabras, contribuyó a complementar esto. Pues para ella la danza es leer al otro, leer las preguntas en el cuerpo del otro, a pesar de no poder escuchar nada por problemas técnicos. Allí, también había poética (a costa de la vergüenza de su servidora).

Entrando a colación el tema de la pandemia. Marybel rememoró un conversatorio anterior a esta entrevista, en conjunto con Ximena Cuervo y Atala Bernal, estaban hablando de la danza y la pandemia. La Danza Macabra, que nació en la época de la Peste Negra en Europa, y esta fue la que le dio una característica particular a esos estados en que el mundo se encontraba. Así Marybel nos cuenta cómo se sufren tantos procesos de transformación a través de la historia de la humanidad y que, de alguna manera, la danza siempre ha estado presente en todos esos cambios. Además, siente que todos los bailarines, las bailarinas y les bailarines, se encuentran en un punto muy liminal. Todos hemos estado en supervivencia, sí. Pero también, a través de este cuerpo tan complejo que todos tenemos, tan sensible, se han podido encontrar señales muy profundas de lo que sucede a esos cuerpos en relación con el planeta. Lo que nos lleva a que, todo lo que tiene que ver con el cuerpo, la somática, se ha convertido en algo necesario. Y a esto, agrega que la pandemia reveló una gran cantidad de falencias, en donde las brechas ese abren cada vez más y más y eso, es algo peligroso.

Por otro lado, Marybel dice que, no puede desligar la poética de la prosaica; tampoco lo quiere. Explica que, todo su tránsito por la vida, le ha enseñado que todo es un acto del cotidiano, que uno mismo es quien fabrica su propia poética y la va descubriendo, la va diseñando y la va entendiendo. Allí es donde Marybel se lanza a contarnos una pequeña reflexión que surgió de la primera publicación que se hizo para el Festival Universitario.

Yo escribía en esas reflexiones que hicimos con la editora Ana María. Y le dije “Tenemos que escribir”. Esa fue la primera iniciativa que yo creo, tuvimos ese año, en el siglo pasado, en que los bailarines registramos nuestros procesos metodológicos y nuestros procesos creativos. Y recuerdo que escribí: “La danza se vuelve un amuleto para imantar la realidad”. Si yo no tengo esta consciencia de levantarme y hacer un acto de consciencia corporal; desde una meditación, levantarme a bailar Salsa choque, qué sé yo. Si no tengo eso en la mañana, el día no me funciona”.

Marybel, y muchas otras personas que plantan sus pies en la faz de la Tierra, piensan y sostienen este pensamiento o sensación en sus corazones. Pues como ella misma dice, el día que deja de hacer danza, de encontrarse en ella; porque no es solo subirse a un escenario, lo deja muy claro, la danza está hecha de gestos cotidianos, y estos a su vez, son los gestos de esta prosaica: de servir un vaso de agua, de ver la lluvia caer. Y que todos estos gestos, se organizan en un hecho coreográfico.

Trayendo de nuevo a colación el trabajo experimental que Marybel trajo para la edición de este año del Festival Universitario, recalca que no puede encasillarlo en ningún género, pues no decide si es biodanza, o si es No Danza (que es un género de Danza que nació en 1990 en Francia). El punto es, que solo puede describirse como un grupo de personas que anhelan mucho volver a la universidad. Porque aún no se está completamente allí, pues muchas clases se siguen impartiendo de manera presencial y se va paulatinamente como todo el mundo. Y no, no hay unas líneas de acción pensadas para Geometrías Cotidianas, como dice Matybel fue la simpleza de un encuentro entre personas, se registraron impresiones de este encuentro con la ayuda de una música, le pudieron dar una narrativa desde lo sonoro y solo gestos; habitar un espacio que estaba vacío.

“Por eso son Geometrías Cotidianas, que es el anhelo de estar aquí”.

 

Nicole Camila Peña Montoya
Estudiante Comunicación Social y Periodismo UTadeo
nicolec.penan@utadeo.edu.co

 

 

 

 

 

 

 

 

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

Institución de Educación Superior sujeta a inspección y vigilancia por el Ministerio de Educación Nacional.