Utadeo en los Medios

Gobernar con la Biblia, ¿una estrategia de campaña?

Profesores

Según el consejero de Utadeo, José Fernando Isaza, en su columna de opinión en El Espectador, los candidatos presidenciales y algunos jefes de Estado recurren a dicha práctica para obtener el beneplácito de la Iglesia Cristiana, olvidando que este es un país laico.

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Fotografía: Oficina de Comunicación

A propósito de las elecciones presidenciales, que el pasado 27 de mayo tuvieron su primera vuelta, el consejero y exrector de Utadeo, José Fernando Isaza, en su columna de opinión en El Espectador, destacó la estrategia que han jugado algunos candidatos y jefes de gobierno a la hora de obtener el beneplácito de la Iglesia Cristiana, acudiendo a posturas fundamentalistas en las que, incluso, la Biblia estaría por encima de la Constitución, olvidando que nuestro país, desde la Carta Magna de 1991, es un Estado Laico, es decir, sin religión oficial, pero con libertad de cultos y creencias.

Ante ello, el columnista afirma que esta forma de gobernar sería similar a la implementada por algunos países islámicos, donde las autoridades civiles se someten a los códigos religiosos del Corán: “¿Cómo se resolverían las siguientes contradicciones? La Constitución garantiza la igualdad de derechos y deberes a los ciudadanos independientemente del sexo u orientación sexual. La Biblia subordina la mujer al hombre “pues como la Iglesia se somete a Cristo, así las mujeres a los maridos en todo” (San Pablo). El Génesis afirma que la mujer fue creada para ayudar al hombre”, cuestiona Isaza.

De aplicarse lo consagrado en el libro sagrado del Cristianismo, afirma, se volvería a un Código Penal donde se castiguen los delitos de sangre, las maldiciones o los pecados: “El que se acueste con bestias, es reo de muerte”, “no dejarás con vida a la hechicera”, “el que ofrezca sacrificios a los dioses fuera del Señor será exterminado”. También habría que modificar la regulación financiera, pues la Biblia en ciertos casos prohíbe el cobro de intereses”, cita el consejero, en referencia a las Leyes estipuladas en el Antiguo Testamento.

Uniéndose a la tesis de Andrea Ramírez y Mauricio García, Isaza argumenta que las naciones a medida que aumentan su secularización, es decir la incidencia de las religiones en el Estado, también aumentan el grado de democratización, tal como sucede en países como Suecia, Dinamarca o Noruega: “Las tasas altas de homicidios se encuentran en los países con mayor apego a determinados valores (Dios, patria, familia, prohibición de drogas, de aborto, etc.)”, señala.

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