"La medida de prohibir al parrillero en las motos obedece más a la necesidad de mostrar acciones que a reducir la inseguridad"
Así lo sugiere el consejero de Utadeo. José Fernando Isaza, en su más reciente columna de opinión en El Espectador. Califica la medida de peligrosa por cuanto su argumento central obedece a que solo afectará a las minorías que utilizan este medio de transporte. Asegura, además, que es un retroceso en materia de políticas de seguridad, pues es similar a la medida adoptada por la Policía en los años cincuenta, cuando retenían a los ciudadanos por llevar tenis.
“Parece que los empleados públicos, ante cada problema, en lugar de una solución proponen una prohibición”. Esta es una de las principales reflexiones que hace el consejero de Utadeo, José Fernando Isaza, en su columna de opinión semanal en El Espectador, tras la polémica que ha suscitado la medida de la Alcaldía Mayor de Bogotá al prohibir el parrillero hombre en las motos de más de 125 cc.
Esta medida, que Isaza califica como peligrosa, se justifica en la medida que solo impactará al 1% de los usuarios de este medio de transporte, argumento que es contraproducente puesto que las minorías también tienen derechos: “El mensaje es que se puede tomar cualquier medida, por arbitraria que sea, si sólo se afecta a una minoría. ¿Qué pasaría si un ministro de Salud dijera que, como los enfermos de sida son menos del 1 % y su tratamiento es costoso, para beneficio del 99 % se suspende el pago de las medicinas por cuenta del sistema de salud?”, argumenta el columnista.
En ese sentido, ¿se debe afectar a las minorías por el beneficio de las mayorías? Para Isaza es clave que, así como se busca actuar sobre los hechos delictivos que se realizan usando las motocicletas, los cuales solo representan el 9% del total, es prioritario que las autoridades tomen cartas en el asunto sobre el restante 91% de los casos registrados en la capital del país, los cuales son perpretrados por delincuentes a pie: “¿Estarán pensado las autoridades en prohibir la circulación de los peatones para reducir la inseguridad?”, comenta en tono irónico Isaza.
Finalmente, Isaza recuerda que esta generalización es infortunada en la medida que estigmatiza a los parrilleros, calificándolos como delincuentes, un retroceso para las políticas del país, pues en la década de los cincuenta la Policía retenía a quien usara tenis en la calle, argumentando que sus usuarios podían salir corriendo cuando cometían un hurto: “Parecería que la medida de prohibir al parrillero en las motos obedece más a la necesidad de mostrar acciones por parte de la administración que efectivamente reducir la inseguridad”, finaliza.
