"Mejor que los sabios nazcan, crezcan y se reproduzcan naturalmente"
En su columna de opinión en El Nuevo Siglo, el presidente del Consejo Directivo de Utadeo, Jaime Pinzón, reflexiona en torno a las posibilidades de clonación humana, luego que científicos chinos anunciaran la posibilidad de realizar este procedimiento en monos. Para el columnista, es importante pensar primero en las implicaciones que este tipo de resultados tendrían en la superpoblación humana y las estabilidad del orden mundial.
El reciente anuncio de unos científicos chinos acerca de la clonación de un mono, ha suscitado una serie de debates en el plano biológico pero también moral en torno a la posibilidad de clonar seres humanos, en un futuro cercano. El presidente del Consejo Directivo de Utadeo, Jaime Pinzón, reflexionó sobre el tema en su más reciente columna de opinión en El Nuevo Siglo, titulada “Si nos clonan ¿qué?”.
El experimento en el que una hembra macaco dio a luz un clon, creado a partir de células de tejido de un mono nacido hace diez años, recuerda las quimeras de la ciencia ficción e incluso evoca los fracasados experimentos nazis al tratar de preservar la raza aria a través de este tipo de métodos: “Si llega a concretarse la creación de clones ¿ellos pensarán y actuarán como dobles? Eso significaría la prolongación de la vida de alguna manera, así esté alejada de la idea de inmortalidad. Cuando esos cuerpos reproducidos por manipulación técnica, sin padre ni madre, compitan, el concepto de libertad se alteraría. Conceptos de filósofos liberales, encíclicas de pontífices, argumentaciones de pensadores, se vendrían abajo”, argumenta Pinzón, quien asegura que este tipo de copias cambiarán la existencia humana en el planeta.
Por otro lado, en el ámbito religioso, también se generarían debates sobre la existencia o no del alma en los clones. Actualmente, a nivel político, muchos países como Japón prohíben este tipo de prácticas.
El autor finaliza que, antes de pensar en la clonación humana, deberían calcularse las consecuencias de ello, en cuanto al orden mundial establecido como con la superpoblación en el planeta: “Clonar líderes mundiales del siglo XXI no vale la pena, mejor que los sabios nazcan, crezcan y se reproduzcan naturalmente”.
