"Verdades", columna de opinión de José Fernando Isaza en El Espectador
El consejero recuerda que la posverdad siempre ha existido en el panorama político mundial. Sin embargo, las redes sociales se han encargado de propagarlas. Pese a ello sería perjudicial prohibir o regular lo que se conversa u opina.
El engaño a los electores repitiendo mentiras es un fenómeno que ha sido denominado por los expertos como alternativas o posverdades, y que ha dado como resultado la mayor votación obtenida por el No a los acuerdos de paz en Colombia, la elección de Trump como presidente y el referendo que obligó al Reino Unidos a separarse de la Unión Europea. Este es el tema principal abordado por el consejero de Utadeo, José Fernando Isaza, en su más reciente columna de opinión en El Espectador, titulada “Verdades”.
Para Isaza la propagación de las mentiras usando las redes sociales abre el debate acerca de controlar o regular su uso. Sin embargo, ello es perjudicial para la libre expresión, razón por la cual se debería más bien estimular el pensamiento y la lectura crítica, con el ánimo de no ser engañado, así como conocer otras perspectivas de análisis.
Sin embargo, el ex rector recuerda que las posverdades siempre han estado presentes en la política mundial. Así, sucesos como los de la explosión del acorazado Maine en La Habana, en 1898, que sirvieron para que el gobierno de Estados unidos se apoderara de parte de las Antillas y Filipinas, aún sabiendo que era un accidente; así como el falso ataque de las fuerzas vietnamitas del norte en contra de los barcos de la Armada estadounidense para poder legitimar el ataque al país asiático, o el más reciente, con las armas de destrucción masiva en Irak que sirvió de pretexto para intervenir ese país, y que ya ha causado la muerte de más de medio millón de civiles.
Pero Colombia tampoco ha sido ajena a este tipo de situaciones. El columnista recuerda que cuando inició Profamilia sus actividades, muchos ciudadanos decían que en el agua de los acueductos se añadían anticonceptivos, o en el Eje Cafetero se aceptaba el hecho que a partir del 13 de mayo de 1960 habrían tres días de oscuridad, pues se revelaría el secreto de Fátima, o que al consumir Coca-Cola se estaría financiando el protestantismo: “En internet existen pocas claves lingüísticas para distinguir la verdad de la ficción. En la Grecia clásica los historiadores empleaban la primera persona del singular para que hablaran los hombres, historia, y la del plural para que los dioses se manifestaran, ficción”, argumenta Isaza.
