Opinión

Alertas por sequías: crónica de una vulnerabilidad anunciada

Las recientes imágenes de los incendios y sequías en la Región Caribe y las de hace unos meses de los chigüiros muertos de sed tienen algo en común.

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Universidad Jorge Tadeo Lozano

 

Por Maria José Nieto

Las recientes imágenes de los incendios y sequías en la Región Caribe y las de hace unos meses de los chigüiros muertos de sed tienen algo en común. Son la evidencia de la considerable situación de vulnerabilidad del territorio nacional frente amenazas de origen hidrometeorológico, originadas por la incapacidad de adaptación a la variabilidad climática.

Desde finales de abril de este año el Ideam alertó sobre la llegada de El Niño. Este fenómeno de aparición de aguas superficiales más cálidas de lo normal en el Pacífico tropical trae una ola de calor con fuertes alteraciones climáticas. Es la fase opuesta de La Niña, causante de la ola invernal que tantos estragos dejó a su paso por el país hasta finales del 2011.

Pocas habían sido las acciones de prevención y mitigación tomadas por el primer gobierno del presidente Santos antes de que el fenómeno invernal iniciara. Ahora, cerca del inicio de su segundo periodo llega El Niño al país y parece que esta vez, frente a las advertencias del Ideam, el gobierno si empezó a tomar acciones de prevención y mitigación antes de que esta variación climática, ahora de sequía, arrase con el país.

La probabilidad del que el pico del fenómeno se encuentre a finales de este año es casi del 80%, como lo anunció el director del Ideam. Pero desde inicios de mayo el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) activó en el país el Plan Nacional de Contingencia. Para mayo, el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio ya tenía 48 planes de contingencia para mitigar los efectos del paso del Niño por el país.

Por su parte, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible también planteó una serie de estrategias para afrontar el fenómeno en los 43 parques naturales. El Ministro de agricultura a su vez programó subsidios para los productores afectados por el fenómeno, empezando por los ganaderos. El Ministerio de Minas y Energía  tomó medidas para que el parque de generación de energía térmica esté en condiciones de uso más intensas, dado que la principal preocupación en este sector es el impacto en el sistema hidroeléctrico que puede tener la temporada de calor.

En varios departamentos ya están en marcha obras destinadas a preparar los afluentes de agua para el fenómeno, que además coincide con la época seca en la zona centro y norte del país. El departamento de Antioquia preparó planes de choque y Cundinamarca ha invertido 4.500 millones en equipos para cuerpos de bomberos.

Las acciones de prevención y mitigación iniciadas por el gobierno parecen más certeras que las de principios de 2011. Sin embargo, El Niño no ha terminado de llegar y  ya el Ideam reporta 51.129 hectáreas de coberturas vegetales afectadas por los incendios, el gremio ganadero calcula más de 10mil cabezas de ganado muertas y en Sucre los agricultores hablan de cerca de 7mil hectáreas de cultivos de arroz perdidas.

Con los inicios del retorno del Niño, una vez más el país muestra su vulnerabilidad frente a los cambios climáticos, tanto los normales como a los debidos al calentamiento global, a la que no se ha dado la respuesta estructural que requiere.