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El metro: ¿una esperanza del transporte urbano? o ¿Promesa incumplida?

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El Espectador

El metro: ¿una esperanza del transporte urbano? o ¿Promesa incumplida?

Por: Elias Peroza,  Jeferson Tellez,  Cristian Mamián, Cristhian Garcia, Julián Bejarano

 

Estamos en una época de modernización, en la que la era tecnología avanza cada día más, y Bogotá no está inmersa en ello, el metro es uno de los proyectos en los que Bogotá ha decidido optar como alternativa de transporte.

La alternativa de transporte no es solo una vaga opción, por el contrario, es un deber del distrito garantizar que los ciudadanos se puedan transportar con comodidad y a un precio asequible para todos. En la actualidad, el Sistema integrado de transporte público y TransMilenio son insuficientes para cubrir tan alta demanda que genera Bogotá.

Hay una verdad inamovible: Bogotá necesita metro, Tokio, desde el año de 1927 inauguró el metro, ahora la pregunta es ¿Por qué las administraciones de hace 8 décadas no prevén el aumento poblacional y la necesidad de una alternativa de transporte como lo es en la actualidad el metro?

Ahora bien, no solamente son problemas poblacionales, también económicos, 15 billones es la propuesta planteada por el distrito, destinados a la construcción del metro, repartiéndolos 70/30 donde los gastos establecidos se reparten entre la nación y el distrito. Además, el estado solamente tiene destinado 10,2 billones de pesos para infraestructura donde se incluyen obras fundamentales para la urbe.


Siendo el metro una necesidad inminente, es de aclarar que nuestros administradores no han hecho lo suficiente para contribuir a ello, Gustavo Petro y Samuel Moreno siendo alcaldes de los últimos 6 años han tenido como promesa electoral el metro en Bogotá, pero hasta ahora solamente se ha planeado junto al banco Mundial la parte del dinero, y ¿los riesgos ambientales? O ¿la retribución del distrito hacia los ciudadanos, se ha mencionado?, ¿habrá nuevos impuestos para la ciudadanía?


Por lo anterior, la necesidad del metro no puede llevar al afán a la hora de toma de decisiones. El siguiente paso es avanzar con los pies firmes, desafiando la insensatez y, muy importante, pensando en pro de las futuras generaciones y no en la futura elección de algún aspirante político.

Es un hecho fundamental que la alcaldía de Bogotá haga partícipe a la ciudadanía de las decisiones que se toman referente a ello.

No necesitamos más promesas falsas ni utópicas, necesitamos hechos, soluciones reales que beneficien a la población trabajadora del distrito que es la que se moviliza masivamente, por eso el metro ya no es considerado como una necesidad sino como un deber.