A propósito del Día Internacional de la Mujer: ¿Qué ha pasado en el mercado laboral colombiano?
A propósito del Día Internacional de la Mujer: ¿Qué ha pasado en el mercado laboral colombiano?
Por: Oriana Alvarez Vos
Existen diferentes versiones sobre el origen del 8 de Marzo, “Día Internacional de la Mujer”, sin embargo, fue en el II Congreso de Mujeres Socialistas en 1910 realizado en Copenhague, que la activista alemana Clara Zerkin propone la conmemoración del 8 de Marzo como “Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras” para conmemorar la vida de aquellas aguerridas mujeres como las obreras que en 1908 murieron calcinadas en la fábrica donde trabajaban por atreverse reivindicar derechos salariales Posteriormente en el año 1977 las Naciones Unidas retoma aquella iniciativa ante el despertar de la ola feminista y declara el 8 de Marzo como el “Día Internacional de la Mujer”.
En las últimas décadas, en todo el mundo, el movimiento social de mujeres ha sido reiterativo en afirmar “que los derechos de las mujeres son derechos humanos” y en hacer énfasis en los principios de la equidad y la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en los ámbitos sociales, políticos, económicos y culturales. De esta manera, se puede señalar que en uno de los espacios en el que se han obtenido logros es en el ingreso de las mujeres al mercado laboral, tanto en el mundo como en nuestro país.
En Colombia, en las últimas décadas la participación laboral femenina se ha incrementado notablemente, pero aún persisten serias dificultades para que las colombianas participen en el mercado de trabajo, que se reflejan en indicadores diferenciales sobre desempleo, informalidad, y salariales.
Actualmente, las estadísticas muestran que las tasas de desempleo femeninas son mayores que las masculinas; por ejemplo para el año 2013 y según indicadores del mercado laboral del DANE, la tasa de desempleo para el total nacional de los hombres se ubicó en 8.2% comparado con el 11.2% de las mujeres. Con respecto a la informalidad laboral[1], las mujeres presentan tasas de alrededor del 65% mientras que la de los hombres alcanza niveles del 60%. La franja femenina en el sector informal sigue siendo muy elevada ya que por lo general trabajan por cuenta propia, como vendedoras ambulantes, o como trabajadoras del servicio doméstico con o sin remuneración. Lo anterior, resulta preocupante ya que al empleo informal es considerado una forma específica de empleo vulnerable porque expone a las mujeres a la falta de acceso a mecanismos de protección social, como seguro de salud, desempleo y accidentes.
No se puede desconocer que las responsabilidades de las mujeres en las actividades no económicas, que son aquellas determinadas por pautas culturales y el ciclo de vida, se convierten en un obstáculo adicional para que puedan tener acceso a trabajos formales lo cual hace que estas tengan mayor probabilidad que los hombres de abandonar el mercado laboral.
A pesar de los progresos en el país, se evidencia que persisten diferencias reflejadas a través de los indicadores laborales entre los géneros. Independientemente de las variables que se midan, las mujeres siguen siendo las más afectadas. Por lo tanto, todavía faltan caminos por recorrer para mejorar la situación de las colombianas, puesto que aún en muchos sectores económicos, no se cumple el artículo 143 del Código Sustantivo del Trabajo que a igual trabajo, corresponda igual salario”. Según estudios econométricos realizados en la Universidad Jorge Tadeo Lozano[2] se ha encontrado evidencia de que existen diferencias salariales a favor de los hombres que se explican en gran parte por razones de discriminación entre géneros.
Por lo tanto, no se puede desconocer que los indicadores del mercado laboral afectan a los dos sexos, sin embargo, son ellas las más afectadas por las desigualdades laborales por lo que es urgente impulsar estrategias que permitan mejorar el acceso de las mujeres al mercado laboral, así como también, desarrollar políticas públicas y acciones afirmativas que nivelen las estadísticas diferenciales que son compromisos del Estado Colombiano. Así mismo, se deben desarrollar mecanismos para que se realicen cambios culturales en los diferentes sectores económicos y en la sociedad en general, para que el sexo masculino se sensibilice que las responsabilidades familiares y su redistribución son equitativas, y las mujeres no sigan asumiendo la maternidad como su única responsabilidad.
[1] El cálculo se realizó con la Encuesta Continua de Hogares del DANE, teniendo en cuenta la definición de informalidad fuerte que es el acceso a pensión para el año 2012.
[2] Discriminación salarial en Colombia: un análisis de género de las diferencias salariales en las 13 áreas metropolitanas 2007-2012. Realizado por la estudiante Maria Camila Jimenez Amaya.
