Tal vez su estilo y su técnica pertenecieron a la escuela flamenca, lo cierto es que su pintura proyecta un imaginario singular, sus realidades expresadas en sus cuadros solo pueden ser posibles en la esfera de los sueños. Ese mundo onírico cobra forma y vida sobre el lienzo aplicando capas sobre capas de pintura fresca. Los colores con tonalidades agresivas, de fuertes contraste y osadas para la época, reflejan un brillo misterioso que conviviendo con formas estrambóticas y afianzando temáticas primordialmente religiosas. ¿Contestatario? Si. Desde su irreverencia reivindica la historia de su tiempo. Influenció a Dalí y a la tradición artística de los Países Bajos. | Con motivo del 500 aniversario de su muerte, que se conmemora en 2016, se celebra, entre otros múltiples actos, una gran exposición, coordinada desde el Bosch Research and Conservrtion Project, en el marco de la Jheronimus Bosch 500 Foundation (JB500), fundación creada en 2009 y con sede en Bolduque. Titulada “El Bosco. La exposición del V centenario”, la muestra se articula en siete secciones que pretender poner sobre el foco una cronología un tanto difusa: “El Bosco y ‘s-Hertogenbosch”, “Infancia y vida pública de Cristo”, “Los santos”, “Del Paraíso al Infierno”, “El jardín de las delicias”, “El mundo y el hombre: Pecados Capitales y obras profanas”, y “La Pasión de Cristo”. |
El Centro de Arte y Cultura se une a esta celebración con un sencillo reconocimiento de su vida y obra, invitando a conocer un poco más de este artista en el recorrido de su obra que el Museo del Prado ha diseñado desde su sitio web: http://bit.ly/292bQaG |
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