Balcones, iglesias, muros, puertas y tejas conservan las huellas de la arquitectura colonial y dan cuenta de las transformaciones que aún atraviesan algunos barrios de la capital.
****
Caminar por algunos sectores de Bogotá es recorrer una historia que permanece en sus calles y edificaciones. La madera, la piedra, el ladrillo y el barro cuentan cómo la ciudad ha construido y transformado su paisaje a lo largo de los siglos.
Balcón de cajón.
Esta estructura de madera es una herencia directa de las técnicas de carpintería colonial del siglo XVI, eran populares al agregar espacio a los interiores sin invadir la calle, ayudan a controlar la entrada de luz, el flujo de aire y le da una mejora a la privacidad de sus residentes. Este tipo de balcones tiene origen en civilizaciones árabes del norte de África, posteriormente se popularizó en el sur de España en regiones como Andalucía y Valencia, finalmente llegó a América con la colonización española.
Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria
Ubicada en la calle 11 con carrera 4, le dio nombre al barrio La Candelaria, en su interior se conservan pinturas y murales coloniales de alto valor histórico. Su construcción tomó 17 años (1686-1703), desde entonces sus edificaciones han servido como templo religioso, cuartel, seminario y sede de la Universidad Nacional.
Iglesia San Ignacio
Construida entre 1610 y 1694 por los jesuitas, es la iglesia madre de esta orden en Colombia y es uno de los templos más antiguos y emblemáticos de La Candelaria. Desde 2016 se ha desarrollado un proyecto arqueológico con el objetivo de dar a conocer el patrimonio histórico y cultural del templo. Su diseño tiene una fuerte influencia del arte barroco y tomó inspiración en la iglesia del Gesù en Roma.
Torre norte, Catedral Primada
Antes, las torres de las iglesias cumplían la función de servir como puntos de referencia y orientación con sus altas torres. Durante 203 años estas torres han sido un elemento característico del paisaje colonial bogotano. En su interior reposan los restos de Gonzalo Jiménez de Quesada y Antonio Nariño.
Muro de la Catedral Primada
Las piedras redondas, las texturas irregulares, el mortero envejecido y el ladrillo que progresivamente se toma la superficie del muro son el resultado de siglos de modificaciones. Fue construida inicialmente en 1538 y estaba hecha en bahareque con techo de paja, por sus cimientos débiles colapsó y desde entonces se enfrentó a varias reconstrucciones. En 1785, un terremoto destruyó por completo la tercera versión de la catedral, finalmente en 1823 se inauguró el templo actual sobre los cimientos de sus versiones anteriores. Las irregularidades del muro son las cicatrices de 4 reconstrucciones.
Puerta de madera
Los antiguos y achacados tablones de esta madera están atravesados por clavos forjados a la vista, sin intento alguno de disimularlos. A diferencia de las fachadas restauradas y repintadas con frecuencia en el sector, esta puerta conserva su superficie original intacta, sin pintura, sin arreglos. Su austeridad nos da la oportunidad de ver al pasado, a una puerta que durante siglos habrá sido el cotidiano de incontables personas.
Madera, piedra y siglos de historia
Al oriente de La Candelaria, en la falda de los cerros, las calles se angostan y las antiguas casas dibujan un paisaje más tranquilo, menos turístico, pero aún lleno de historia. Cada casa tiene un color, diseño y detalles diferentes, estas casas ubicadas cerca del barrio Egipto hacen parte de un sector de La Candelaria históricamente más modesto, donde aún hoy en día se nota el contraste entre los sectores turísticos y los residenciales populares.
Eras
Un portón de madera verde, herido por los años y agrietado por su experiencia, lleva encima una firma blanca, un grafiti. En la foto se condensan dos eras, dos estéticas, dos conceptos completamente diferentes, la carpintería colonial diseñada para resistir siglos bajo cualquier condición se ve en convivencia con un arte efímero, que en muchos casos encuentra reemplazo en cuestión de semanas. Esta convivencia es un recordatorio de la vida que hay en La Candelaria, un sector habitado, transitado e intervenido, no congelado en el tiempo para turistas y visitantes.
Religión, muros y símbolos
Sobre un muro blanco, un emblema religioso resalta con su color amarillo, este tipo de ornamento era común en fachadas de casas vinculadas a órdenes religiosas o familias de clase alta de la Santafé colonial. Servía como marca de identidad y elemento decorativo, la arquitectura religiosa en La Candelaria no se limita a templos, la localidad está llena de escudos, relieves y simbología católica.
Teja de barro
Las hileras rojizas de tejas curvas de barro cocido superpuestas son uno de los elementos distintivos de la arquitectura colonial bogotana. La teja de barro es una técnica de origen mediterráneo que posteriormente llegó a América con los colonizadores españoles, fue adoptada en Bogotá por su capacidad de aislar de la temperatura y resistir la humedad. Cada teja es hecha a mano y cada una tiene formas y detalles diferentes, resultado de su proceso de fabricación artesanal.



