Por: Akemi Amaya @kamssauriorex
Corrección por: Carol Parra @notcaroolp
Ilustración por: Julián Díaz @yul_4.16
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La adaptación cinematográfica de “La Patasola”, dirigida por Harold Trompetero y Paul Cataño, comprende el principio de trascendencia con maestría al tomar uno de los relatos más arraigados de la tradición oral colombiana y colocarlo bajo los focos del cine de suspenso y terror contemporáneo. Ambientada en un hotel remoto al mejor estilo de un Airbnb, la trama encierra a un investigador y a su joven amante en un espacio claustrofóbico donde el mito abandona la espesura de la selva tradicional para acechar en los pasillos del presente.
Esta recontextualización no es un mero capricho estético, sino un ejercicio profundo y necesario de resguardo cultural. Históricamente, las leyendas colombianas nacieron en la ruralidad para señalar límites, advertir sobre los peligros del entorno y sancionar las conductas que quebrantaban el tejido social. En la película, “La Patasola” se les aparece a los protagonistas precisamente para castigar la infidelidad, manteniendo intacta la esencia del mito original donde la entidad actúa como un juez implacable contra quienes rompen sus promesas afectivas. Al ubicar este castigo a los infieles en un entorno moderno, la cinta demuestra que los miedos no pertenecen únicamente al pasado campesino, sino que conviven con nuestra propia cotidianidad urbana donde la criatura sigue cumpliendo su rol ancestral de encarnar la consecuencia, el juicio y la culpa frente a la traición sentimental.
La importancia de esta producción para la memoria colectiva radica precisamente en su capacidad de entender puntos intergeneracionales y fronterizos. Por un lado, traducir el mito al lenguaje del cine de terror y suspenso permite que las nuevas generaciones reconozcan el valor de la mitología local, pues, para que una historia perdure, debe saber contarles sus verdades a los públicos de todos los tiempos su tiempo. Por otro lado, a pesar del cambio de escenario, la película respeta con rigor la esencia ética de la figura popular, conservando su propósito moralizador y amplificando su simbolismo en un contexto donde las relaciones humanas parecen cada vez más efímeras.
Además, el notable éxito de audiencia logrado en plataformas globales como Prime Video demuestra que las narrativas autóctonas poseen una fuerza universal capaz de posicionar al patrimonio oral colombiano en el catálogo del entretenimiento internacional, compitiendo de igual a igual con los grandes referentes del género.
Resguardar el folclore no consiste en repetir mecánicamente la misma historia junto a la fogata, sino en atreverse a reconstruirla con rigor y sensibilidad. La propuesta de Trompetero y Cataño demuestra que los monstruos de nuestra memoria colectiva no han desaparecido, sino que simplemente han encontrado nuevas pantallas desde las cuales recordarnos quiénes somos.
Referencia:
Trompetero, H., y Cataño, P. (Directores). (2024). La Patasola [Película]. Trompetero Producciones; Cinecolor Films.








