Teenage, sex and death at Camp Miasma

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Teenage, sex and death at Camp Miasma
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Jueves, Octubre 8, 2026
"Nunca me había sentido tan fanático de un subgénero como me pasó con el Slasher viendo Teenage, sex and death at Camp Miasma. Es un revoltijo de ideas y conflictos que casi nunca se resuelven, pero también una película que hace pensar en esas franquicias de género que marcaron un antes y un después y que hoy en día siguen intentando revivirse, sobre todo, recuerda que el Slasher no es simplemente un asesino persiguiendo adolescentes".

Por: Camilo Merchán @f_camilomc

Corrección por: Gabriela Ortegón @michelleo_2211

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Por J. Shoenbrun, 2026, MUBI 

Nunca me había sentido tan fanático de un subgénero como me pasó con el Slasher viendo Teenage, sex and death at Camp Miasma. Es un revoltijo de ideas y conflictos que casi nunca se resuelven, pero también una película que hace pensar en esas franquicias de género que marcaron un antes y un después y que hoy en día siguen intentando revivirse, sobre todo, recuerda que el Slasher no es simplemente un asesino persiguiendo adolescentes. 

Esa es la apuesta de Jane Schoenbrun, quien en 2024 nos dio I Saw the TV Glow y ya había mostrado su estilo y su pizca de surrealismo. Aquí la propuesta es metaficcional y rebuscada, aunque no tan nefasta como la pinta cierta crítica: busca un sentido más allá de la misoginia que arrastran estas películas. Kris (Hannah Einbinder), una cineasta descubierta por Hollywood, quiere hacer el remake de una saga Sslasher llamada Camp Miasma, y para eso se reúne con Billy (Gillian Anderson), la actriz que interpretó a la protagonista de la primera película. 

Encuentro entre Kris y Billy en Teenage, sex and death at Camp Miasma 

Por J. Shoenbrun, 2026, MUBI

se encuentro contiene la clave. En una conversación, Billy y Kris dejan claro que la mirada de la protagonista original no era solo miedo o ansiedad: Billy pudo ver a través de los ojos del asesino, y esa experiencia fue su primer y único orgasmo. Con eso la película confronta la lectura simple del género, la del castigo moral y la víctima pasiva, y propone otra: una mujer que se apropia de la mirada del verdugo y descubre que sexo y muerte pueden compartir una misma imagen. Por eso Kris no quiere un remake cualquiera; quiere heredar esa mirada. 

Partiendo de este punto, es evidente que la mirada que se adquiere se vuelve estética. La fotografía en 35 mm, el arte y los efectos son una combinación lograda desde la nostalgia e imaginación, y esos rojos resaltan de forma deslumbrante. Lo que más me atrapó fueron los fragmentos de la primera versión de la película Camp Miasma incluidos dentro de la segunda versión: un delirio fotográfico y un tratamiento visual que vale la pena disfrutar. 

Gillian Anderson va de la mano con ese deslumbramiento. Billy es inquietante y llamativa, tranquila como quien ya vivió la vida entera, a veces cansada, y por eso cuesta entenderla de inmediato. Su soledad pesa: tuvo una experiencia íntima e irrepetible con un personaje de terror. Einbinder se entrega a esa actuación como una extensión de Anderson, pero muy apartada de sí misma. No son la misma persona y aúun así se conjugan: una ya vivió lo que la otra está viviendo. 

Encuentro final entre Kris y Billy en Teenage, sex and death at Camp Miasma 
Por J. Shoenbrun, 2026, MUBI 

La sátira reparte referencias a más no poder, y la más descarada es Mulholland Drive de David Lynch: un encuentro entre dos mujeres que se vuelve una experiencia surrealista y perturbadora. El problema es que la película quiere tratarlo todo: la ineptitud eterna de la industria, la soledad de una actriz que alcanzó el estrellato, la sátira a nuestro cine actual, la simbología del sexo y la muerte, los géneros fluidos y el metacine. Son demasiados hilos que nunca se anudan, y no hay final: todo queda suelto. Sin embargo, ahí está su fuerza. Que no cierre ni una de sus ideas la hace más fiel al Slasher que cualquier adaptación obediente: una película que no se deja terminar. Camp Miasma es un desorden en el que te quedas pensando mucho tiempo, incluso después de sus créditos.  

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

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