Por: Ximena García Gallego @xime_styless
Corregido por: Carol Parra @notcaroolp
Fotografías por: Ximena García Gallego
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Es por eso que eventos como el Foro Internacional de Periodismo de Rock, cuya apertura se dio el pasado 08 de octubre en la Biblioteca Virgilio Barco, permiten que se creen espacios donde la memoria y el disfrute de la música reúnan a quienes la estudian, la investigan y la viven de distintas y a la vez de formas tan similares.
La charla de Sergio Marchi, periodista musical y autor de la literatura biográfica de grandes íconos del rock en español (Cerati, Charly García, Spinetta, etc.), abarcó netamente cómo el periodismo musical se ha mantenido durante tanto tiempo junto con el rock.
Marchi habló de cómo los cambios tecnológicos afectan a la sociedad y cómo hacen que cambie constantemente, invitando a los periodistas y a los investigadores musicales a crear maneras de ir a la música y no que la música llegue a la comodidad de sus pies, pues es clave que el rock como punto de estudio no se vuelva un sistema anémico y renazca entre la pausa. recalcó que es primordial evitar el uso constante de la IA en estos contextos, pues esta se encarga de inventar datos e información que solo son comprobables a través del trabajo de campo y la comprobación de los hechos. Ir a interpelarse por el rock es un paso necesario para mantenerse en la mudanza de los géneros musicales, pues como dice el periodista argentino “el rock es un género que tiene legado y por lo tanto no puede morir”
Por otro lado, Alejandro Marín, reconocido periodista musical colombiano y Félix Allueva, gestor cultural e investigador musical, con su charla Música, política y distorsión, hablaron sobre cómo el territorio tiene una conexión profunda con el rock. Félix, al ser de Venezuela, ha basado gran parte de su carrera de periodismo empírico en investigar cómo ha sido la historia del rock venezolano, escribiendo así libros como ROCK VZLA (2020), contando que este género nació en Maracaibo como parte de la evolución industrial y petrolera que esta ciudad tuvo antes de la llegada del Chavismo (1999), detallando que el gobierno de aquel momento preservaba políticas públicas que excluían géneros como el punk y el metal, y resaltaban el desborde del joropo, la salsa y la música extranjera.
Al llegar Hugo Chávez al gobierno, les da poder a estos géneros, al punto de que uno de los ministros de su gabinete era el cantante de una banda punk. Esto hizo que de la música se hiciera una dualidad intensa, pues mientras que por un lado los artistas eran beneficiados por la visibilidad que les daba el chavismo, por el otro, el arte se empezó a volver una propaganda.
Es en este punto donde Félix y Alejandro se detienen a reflexionar a través de la reconocida frase de Mao Zedong “Todo arte es político”, pues fue allí cuando el rock venezolano empezó a tener episodios de censura por no agradar particularmente al gobierno, y el proyecto de Félix, el Festival Nuevas Bandas, cuya creación se dio en 1991 y su propósito principal ha sido buscar el rock en la insurgencia, cayó en un inminente riesgo por la falta de financiación;Riesgo que también corrieron los artistas, pues pasaron de entonar letras tranquilas y ruidosas, a hacer de ese ruido una revolución contestataria al abandono social y cultural del gobierno. Como dice él mismo, “se reactivaron las baterías” y fue así como músicos y gestores (de diversas ideologías sistemáticas) crearon un equilibrio entre las diferencias y así resistieron hasta la actualidad.
Estas dos charlas, aunque con ejes y posturas distintas, dejaron reflexiones similares: la primera, que el rock es una forma de contar los pequeños detalles, y la segunda que hay que reverdecer en este género, así los territorios sean un desastre, pues al menos la cultura tiene futuro.








