Interesados en conocer las relaciones que existen entre la paz, la alimentación y la cocina se encontraron en la sala de conferencias de la Biblioteca de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con el apoyo de la iniciativa “Paz mi pez”. El encuentro estuvo a cargo de Julián López de Mesa (Abogado e historiador de las Universidades del Rosario, Toronto y Andes) y Nicolás Ávila (Gastrónomo con estudios de leyes, cultura y ciencia de los alimentos en Italia), quienes orientaron la charla en aspectos que buscaron analizar las relaciones que cotidianamente tienen las personas con los alimentos.
Así, por ejemplo, se proyectó un video que mostraba la manera en la que se producen las gomitas y cuál es la materia prima para su producción. A partir de eso, se reflexionó sobre el hecho que -en la actualidad- son muy pocas las personas que intentan averiguar de dónde proceden los alimentos que se ofrecen en supermercados o tiendas. Por ello existe una desinformación, respecto a lo que realmente comemos y la razón por la que lo hacemos.
También se realizó un recorrido por algunas formas de concebir la comida y el acto de cocinar, que en la antigüedad eran consideradas reflejo del poder adquisitivo y de posicionamiento social. Por ejemplo, se hizo referencia a la ingesta heroica y al exotismo en la comida, en la época medieval y romana; en las que las formas de comer un alimento constituían mecanismos de control social. De igual forma, se logró hacer un paralelo con la actualidad para tener conciencia que hasta la forma en la que nos alimentamos representa una serie de aspectos sociales que nos clasifican.
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Finalmente, los conferencistas explicaron que en Colombia se está organizando un movimiento que busca resignificar y re dignificar el acto de cocinar y la cocina como un espacio de poder, en el que se pueden crear oportunidades e ideas de paz. Un caso puede ser revalorizar a las cocineras tradicionales, sin que su término “cocinera” signifique denigración o exclusión femenina. Al contrario, lo que se pretende es que el concepto empodere a una población específica y genere desarrollo económico y social a muchos sectores; lo que contribuirá al fortalecimiento del tejido social y a la sensibilización de la paz desde las acciones cotidianas. |
¡Con toda seguridad, la cocina y la alimentación son dos elementos que ayudan y contribuirán a la construcción de iniciativas que buscan la paz y la sana convivencia entre las personas!
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