Javier Jiménez, un ingeniero de alimentos que se enamoró del mercadeo

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Javier Jiménez, un ingeniero de alimentos que se enamoró del mercadeo
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Viernes, Mayo 11, 2018
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Fotografías: Alejandra Zapata - Oficina de Comunicación - Archivo personal

Javier Jiménez se describe como un convencido de que Colombia debe transformarse a través del conocimiento. El director del programa de Mercadeo de Utadeo es el menor de cuatro hermanos, todos ellos ingenieros. Su pasión por el mercadeo la heredó de su padre, Luis Tomás Jiménez, quien fue gerente de Sears Roebuck (hoy Centro Comercial Galerías), uno de los primeros almacenes por departamento que existieron en el país, mientras que lo académico lo sacó de su tío Gonzalo Jiménez, quien fue uno de los fundadores y exrector de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito. Sin embargo, su vocación inicial no fue por esa disciplina, sino por la Ingeniería de Alimentos, carrera de la que se graduó en Utadeo.

En medio de risas, Jiménez recuerda que su padre jocosamente le decía que su proceso formativo fue el que más disfrutó, debido a que le llevaba evidencias de sus trabajos, entre ellos panes, conservas o mermeladas. Sin embargo, tras graduarse, descubrió que su principal interés estaba en los puntos de venta y en la manera cómo se comportaba el consumidor a la hora de comprar o consumir.

Fue por ello que decidió estudiar la Especialización en Mercadeo, y recientemente, finalizó su Maestría en Psicología del Consumidor: “Colombia tiene toda la abundancia pero no generamos la riqueza. Se pierden los tomates, las guayabas, los mangos, las pitayas y las uchuvas, y no hacemos nada con eso. Por tal razón, necesitamos transformarlos, y la transformación necesita inteligencia, y la inteligencia, educación. Debemos dejar de vender las frutas para que otros hagan mermelada o vender las semillas para que otros vendan el café. Lo que hay que hacer es una muy buena mermelada y un muy buen café y llegar con valor añadido al consumidor final. Eso nos pondría en una posición más estratégica en los mercados mundiales”, enfatiza el tadeísta acerca de su experiencia en el ramo.

Antiguo sector de Sears en Bogotá (hoy Centro Comercial Galerías), donde el padre de Javier Jiménez fue gerente.

Precisamente, gracias a sus amplios conocimientos en el plano de las estrategias de mercado y en generación de experiencias significativas de compra, Jiménez se ha convertido en un referente académico de la disciplina, a tal punto que el pasado mes de abril fue nombrado como presidente de la Asociación de Programas de Mercadeo (Aspromer), entidad que reúne a 33 programas de pregrado profesional de esa área en Colombia y México, para un total de 15.000 estudiantes.

Sin embargo, su paso por la Asociación comenzó hace 11 años. Para el 2015, cuando se desempeñaba como director de los programas de Mercadeo y Publicidad del Politécnico Grancolombiano, fue elegido como tesorero, y en el 2016, estando ya en Utadeo, fue nombrado como vicepresidente: “Utadeo siempre ha estado presente en la Asociación – resalta Jiménez- y ha sido un miembro activo. Al tener la Presidencia nos facilita el conocimiento del sector, y esto significa retomar el camino que hemos tenido, que es ser pioneros dentro de los programas de mercadeo y uno de los pocos que han mantenido sus raíces desde el management y la Economía”.

Ahora sus retos al frente de la Asociación, y en diálogo con su hacer en Utadeo, se enfocan en generar investigación aplicada al sector productivo, capacitar docentes para la actualización de sus competencias y gestionar eventos de alto impacto para el posicionamiento ante empresarios, estudiantes y egresados, similares al Congreso Internacional Orbe Marketing que lleva a cabo Aspromer y que ya cumplió su quinta versión.

Javier Jiménez fue elegido presidente de Aspromer en la más reciente asamblea general del organismo.

Y es que ya son dos años los que lleva Jiménez al frente del programa de Mercadeo en Utadeo, tiempo que califica como enriquecedor para su carrera profesional, dado el ambiente de la Universidad donde convergen la cultura, la investigación y los movimientos estéticos, a través de diálogos interdisciplinares que unen a artistas, diseñadores e ingenieros. Así mismo, comenta, ha sido un cambio de perspectiva de la disciplina, pues ahora concibe el mercadeo como una dinámica social y comunicativa que presenta un aporte fundamental desde las Ciencias Económicas y Administrativas.

Su llegada a la Universidad no pudo darse en mejor momento, según explica el tadeísta, pues en su gestión tuvo que poner en marcha el cambio del plan de estudio, y así mismo, coordinó el proceso de Reacreditación del programa, que ya tuvo una visita de pares muy positiva en octubre del año pasado. Para Jiménez, asumir el proceso de autoevaluación fue una valiosa oportunidad para evidenciar las fortalezas de la carrera.

Como directivo, Javier es un profesional que cree en la innovación pedagógica y en escuchar a sus estudiantes.

Su meta ahora es cautivar a las nuevas generaciones de estudiantes, los ‘centennials’, usando sus mismos lenguajes, sumado al uso de las tecnologías y la innovación pedagógica, centrada en el aprender haciendo y el fomento de la autonomía y el emprendimiento. De hecho, ya hizo sus primeros pinitos con éxito, desde espacios extracurriculares como el Tadeo Marketing Team (TMT), un grupo espontáneo de estudiantes que brindan servicios de consultoría a través de retos de inmersión y que ha tenido como clientes a empresas de la talla de Colpatria. De estas estrategias también hace parte “Tadeo Interactive Marketing Meetings”, una especie de charlas ‘Ted’ hechas por el programa y transmitidas en streaming a través de redes sociales. Con ello, su único objetivo es que los estudiantes se “gocen” su paso por la Universidad, al tiempo que “Utadeo se corrobora como la meca y el epicentro del mercadeo”, precisa el tadeísta.

Javier se considera un hombre hogareño y noctámbulo.

Un fan de las colecciones

Fuera del trabajo, del que sale todos los días a eso de las 7:30 p.m., pues como dice él, trata de comprender la vida de los estudiantes que optan por el horario de la noche, Javier Jiménez es un hombre hogareño. Padre de dos hijas, Ana Lucía y María Camila, su mayor hobbie en los últimos cinco años ha sido dedicarse a la crianza, misma actividad que realiza los fines de semana, junto con su esposa, a quien también conoció en la academia y con la cual lleva diez años de matrimonio.

Jiménez también se define como un noctámbulo, pues aprovecha la tranquilidad de este tiempo para leer un buen libro de psicología, sociología o semiótica, conocimientos que considera nutren el mercadeo y las nuevas tendencias, como el etnomarketing.

Sin embargo, advierte, también tiene otros gustos, entre ellos las películas acerca de la Segunda Guerra Mundial, así como aquel que heredó de su padre, quien era un coleccionista de botellas en miniatura, pasatiempo que puso en diálogo con su profesión de ingeniero de alimentos, pues cada bebida, dice, tiene una historia y un aspecto de la cultura de la que proviene. Así, por ejemplo, comenta Jiménez, en Escocia, el scotch se diferencia del whiskey y del whisky.

Uno de los pasatiempos favoritos de Javier es la colección de carros a escala. Tiene en su haber 3.000 de estas piezas.

Pero sus curiosas colecciones no se agotan allí. Desde hace años también se ha dedicado a adquirir carros a pequeña escala, y a la fecha, ya tiene en su haber cerca de 3.000 piezas. Sin embargo, se considera metódico a la hora de comprarlos en las tiendas de juguetes, pues deben tener un bagaje histórico o un diseño impactante y refinado.

Sin embargo, los carros a escala no son los únicos que atesora. Jiménez es un fan de la conducción, pero particularmente se siente él mismo cuando está al volante de su Renault 9 modelo 1986, un clásico que cuida como la niña de sus ojos desde que es adolescente, y que como indica, habla de sus identidades y hace parte de su marca personal.

 

Este Renault 9 modelo 1986 hace parte de la personalidad de Javier. Para él, es todo un placer conducirlo.

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

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