Por: Ana Sofia Heredia @anas.gh.6
Corregido por: Amily Díaz @a.v_.09
Fotografías por: Sara Hómez @sarahomez.art
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Imagino a un montón de Remedios Moscote, así como en Cien Años de Soledad, niñas que ni siquiera han tenido su menarquía, vestidas de blanco y de la mano de un hombre adulto sin escrúpulos, algunas de ellas aún mojan la cama por las noches; algunas aún juegan; algunas pueden llegar a cometer el acto infantil de abrazar a su madre, pedir que las carguen y las besen en la frente, así como Remedios en su matrimonio. Cuando ya viven con su esposo, sienten en carne propia relaciones de poder que su mente no comprende: ser sirvientas en una casa que no es la suya, lavando y cocinando, mientras los cuadernos del colegio al que nunca fueron esperan a ser llenados de colores y letras chuecas.
Algunas niñas son llevadas al altar por la recompensa que representan para sus padres. En India, por ejemplo, existe la dote, que puede consistir en dinero, propiedades o unas cuantas vacas y que, en determinadas tradiciones matrimoniales, se entrega a la familia del novio. Imagino entonces a Parvati, diosa del matrimonio y la fertilidad en el hinduismo, teniendo que bendecir a niñas para que sean buenas esposas. ¿Cuánto dinero vale una hija?, ¿Qué pensarán sus madres cuando les dibujan en la frente el bindi color rojo? Ese pequeño punto rojo cambia por completo su estatus: de niñas a mujeres casadas, al menos simbólicamente, porque en realidad siguen siendo las mismas niñas que sueñan con tener un sari hermoso, de colores brillantes, pero a quienes le arrebatan sus anhelos para ser vestidas con un lehenga choli, conjunto nupcial tradicional de India.
En Niger, el 75% de las niñas son obligadas a casarse, entre ellas, está Nafissa, casada a los 14 años con un hombre de 34, que la golpeaba para tener relaciones sexuales con ella. Después de haber tenido un aborto y quedar embarazada por segunda vez decidió huir, “yo era buena en el colegio”, cuenta, “pero todo el mundo empezó a llamarme joven novia, y entendí que debía dejar el colegio porque iba a casarme”. No imagino a las miles de millones de Nafissas asustadas, sintiendo cómo se les va la vida en un aborto espontáneo, porque sus cuerpos no estaban listos para cargar con un bebé.
Con esto, es menester recordar por qué existe un día para las niñas, que se celebre todos los 11 de octubre, hasta que ya no existan más Nafissas, ninguna niña con el bindi rojo y cambiando saris por lehenga cholis, hasta que Remedios Moscote sea sólo un personaje de ficción y se quede donde le corresponde: en los libros, no en la realidad de 12 millones de niñas.
Bibliografía
- Organización de las Naciones Unidas. (s. f.). Día Internacional de la Niña, 11 de Octubre. Naciones Unidas. https://www.un.org/es/observances/girl-child-day
- Vagliani, G. (2020, 1 diciembre). Matrimonio Infantil en el África Subsahariana: el caso del Níger. Humanium. https://www.humanium.org/es/matrimonio-infantil-en-el-africa-subsahariana-el-caso-del-niger/








