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El crecimiento económico colombiano en el largo plazo: la sombra del siglo XIX

Opinión
El crecimiento económico colombiano en el largo plazo: la sombra del siglo XIX
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Miércoles, Septiembre 18, 2013

Por: Edwin López

 

El crecimiento de la producción agregada colombiana durante el siglo XIX fue lento, de sólo 1,8 por ciento anual, comparado con el 4,6% del siglo XX. Como la tasa de crecimiento poblacional en el siglo XX fue del 2,3 por ciento anual, el crecimiento por habitante  fue de 2,3%, lo cual resultó insuficiente para ocupar a toda la fuerza laboral, como lo reflejan el alto desempleo y el subempleo de la población. Durante el siglo XIX el crecimiento por habitante fue de sólo 0,1% anual.

Las tasas de crecimiento del producto per cápita tanto para la primera como la segunda mitad del siglo XIX, dejan entrever el importante impacto del proceso de independencia sobre el estancamiento económico de la primera mitad del siglo, proceso que se revierte a partir del auge exportador de los años cincuenta, y de otros impulsos al crecimiento como el aumento de la oferta monetaria y del gasto público. Así, el crecimiento económico de la primera mitad del siglo fue nulo o en el peor de los casos se contrajo a un ritmo de 0,2 por ciento anual, y dado que el producto en los primeros años del siglo XX es ligeramente mayor al de 1800 que fue de 27 pesos por habitante, la recuperación de la segunda mitad pudo estar en el orden del 0,3 al 1,1 por ciento.

La esperanza de vida al nacer muestra una leve mejora durante el siglo XIX, tendencia que se va a profundizar durante el siglo XX. A principios de siglo, la esperanza de vida era de casi 25 años para los hombres y 28 años para las mujeres, la cual se mantiene casi inalterada hasta 1870, cuando pasa de25,3 a26,5 años para hombres y de28,8 a30 para mujeres. Para los primeros años del siglo XX, la esperanza de vida para los hombres era de casi 34 años y de las mujeres 36. Las guerras, la pobreza, las bajas coberturas de salud pública y las precarias condiciones socioeconómicas de la población fueron las principales causas de las cortas vidas de los colombianos del siglo XIX.

Los términos de intercambio favorables y una relativa libertad económica canalizaron las fuerzas de nuevos empresarios a la aventura de la exportación, que terminó siendo mucho más exitosa que la concedida por la historiografía tradicional para el período. Siendo la economía colombiana tan pequeña en ese entonces, con un PIB cercano a los 60 millones de pesos hacia 1860, montos de exportación de 15 o más millones tenían efectos contundentes sobre el crecimiento económico.

Sin embargo, las políticas conservadoras y las intensas guerras civiles cortaron el auge a partir de 1885, al tiempo que la turbulencia en los mercados globales contribuyó al estancamiento de la economía colombiana durante la última década del siglo XIX. Con la Constitución de 1886 se dieron cambios radicales en las reglas de juego que organizaron el país hasta ese entonces, a lo cual se suman las políticas monetarias expansivas que generaron por primera vez inflación en la economía. También se persiguió a la burguesía liberal y se le dieron serios golpes al incipiente sector financiero, propiciando su contracción y la fuga de capitales. A los cambios profundos en la Constitución y en las reglas que ordenaban la economía, elaboradas sin consenso con la oposición, les siguieron tres guerras civiles. La última de ellas, que se extendió entre 1899 y 1902, fue la más larga y cruenta de todas las que había vivido el país hasta entonces y tuvo altos costos económicos.

Sin embargo, la crisis económica y el desmembramiento del país, que perdió Panamá, condujeron a una nueva alianza política que creó reglas de armonía política entre las elites élites que fueron suficientes para encausar encauzar un rápido crecimiento económico durante el siglo XX.

Pese a la débil inserción colombiana en la globalización del siglo XIX iniciada a mediados de la década del sesenta, esta permitió que los empresarios colombianos adquirieran y adaptaran tecnologías desarrolladas en los países industrializados por medio de sus exportaciones. Así, se pudo aplicar la energía eléctrica, que multiplicó la productividad tanto de la mano de obra como del capital. De la misma manera los acueductos y las técnicas sanitarias redujeron la mortalidad y morbilidad, así como la lenta mejora en los servicios médicos ampliaron la expectativa de vida de la población. A estos cambios que impactaron la calidad de vida de la mano de obra, se suman las innovaciones en la maquinaria, el uso de nuevas fuentes de energía y novedosos medios de transporte que condujeron a una mayor especialización y sistematización del trabajo a nivel regional. Estos factores explican el mejor desempeño económico que experimentó Colombia durante el siglo XX.

El crecimiento económico del siglo XX fue relativamente satisfactorio, aunque en el espejo latinoamericano y de los países del Sudeste Asiático, que despegaron hacia la mitad del siglo XX, el comportamiento colombiano aparece como “bueno pero no espectacular”. Una de las causas de este crecimiento fue el mediocre comportamiento del comercio exterior, que entorpeció el desarrollo de las empresas que poco aprovecharon los mercados internacionales en expansión durante la segunda posguerra, lo que les restó el acicate de la competencia y la búsqueda de tecnologías apropiadas que aumentaran la productividad en el empleo de todos los factores.

La economía colombiana en los albores del siglo XX se caracterizó por la lenta recuperación de un sistema productivo estructuralmente muy débil, afectado en el corto plazo por el desorden monetario producto de las emisiones excesivas de la Tesorería Nacional, la caída de los precios internacionales del café y las consecuencias económicas de la cruenta Guerra de los Mil Días. Sin embargo, con el surgimiento de la producción industrial capitalista se inicia el crecimiento sostenido de la economía colombiana, precisamente, en los primeros 30 años del siglo XX.

El despegue de la economía en el siglo XX se da luego de algunas reformas fiscales, el saneamiento de la deuda pública y un intento de recoger los excesos de emisión monetaria generados por el gobierno para sufragar los gastos militares de la Guerra de los Mil Días, a lo cual se suman importantes reformas institucionales como el voto incompleto y la elección popular del presidente por cuatro años, con reelección pero no inmediata. Todo esto permitiría la estabilidad y la paz política que caracterizaron a Colombia entre 1905 y 1948, base institucional sobre la cual se organizó la economía y la naciente industria colombiana.

En síntesis, se puede afirmar que Colombia perdió el siglo XIX en términos del crecimiento económico. Sin embargo, este fue un largo período de tran­sición en el que se desmontaron las principales restricciones coloniales que impedían la activa participación de la iniciativa privada en el desarrollo económico y se construyeron lenta­mente las instituciones políticas que permitirían el mayor crecimiento del siglo XX.

 

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