La Isla de las Rosas | Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

La Isla de las Rosas

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La Isla de las Rosas
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Viernes, Enero 15, 2021

Por: Antonia Gómez Almarales

 

Decidí no escribir el nombre completo de la película en el título porque daba la impresión de estarle añadiendo un adjetivo, y ese crédito no me corresponde. Su nombre real es La increíble historia de la Isla de las Rosas.

Dirigida por el cineasta italiano Sydney Sibilia y protagonizada por el ganador del premio a mejor actor del Festival de Cannes en 2010, Elio Germano; La Isla de las Rosas es una de las producciones más recientes de Netflix y una de mis favoritas del 2020 sin lugar a duda. La película nos presenta a Giorgio, un ingeniero/inventor que nos recuerda a Flynn de Lluvia de hamburguesas (Christopher Miller, Phill Lord 2009), quien un día llega a la conclusión que, para poder ser libre, debe fundar su propio país —no con esas palabras, pero es lo que quiso decir—, por lo que decide ir a aguas internacionales y construir su propia isla, la de las rosas.

La cinta está basada en una historia real y se enfrenta con los obstáculos normales de querer crear una nueva nación, que implica escribir cartas a la ONU, definir su idioma, imprimir pasaportes, tener disputas con otros países y problemas de ese estilo. Problemas, que se entrelazan con los asuntos personales de Giorgio los cuales van desde volver a encontrarse a su ex, pasando por el hecho de no poder trabajar en lo que le gusta, hasta recibir multas de tránsito. Sibilia articula estas situaciones con una armonía perfecta, llevándonos por los distintos matices de la vida sin que sintamos que de repente estamos viendo una película distinta, manteniendo siempre una sensación de fluidez.

La trama como tal no es lo único que me cautiva de esta película, al mismo tiempo, está llevada a cabo por personajes que le hacen justicia: Giorgio representa a los soñadores con la misma ilusión que tiene Sebastian en la primera parte de La La Land (Damien Chazelle, 2016), al ser un artista con mucho ímpetu, sus antagonistas son personas que le dicen que no puede cambiar el mundo y tratan de aterrizarlo en el plano de la ‘realidad’, Giorgio también tiene la curiosidad y el ingenio de un niño, permitiéndole hacer apuntes muy divertidos y analizar algunas situaciones desde perspectivas únicas. Matilda De Angelis da vida a Gabriella, la ex novia de Giorgio, quien demuestra con sus reacciones lo mucho que lo conoce, ya sabe cómo es la dinámica con él, algo que le atrae y le asusta. Los habitantes de la Isla de las Rosas me parecen buenos personajes secundarios, porque cada uno cuenta con una personalidad propia y no se sienten como una única mente donde cada uno completa las frases del otro.

Mención de honor para el momento cuando el alemán empieza a hablar en alemán, me parece completamente acertado, porque en ese instante está hablando con él mismo, no para que le entiendan y es que el uso de diferentes idiomas y la dinámica entre personas que hablan varios suele complicársele a algunas películas —normalmente las de producción estadounidense— por lo que en ocasiones acaban recreando conversaciones que no pasarían en la vida real, pero eso será para otro escrito.

Sin dar spoilers del final de la película, quiero hablar sobre el final, es decir, realmente el final de la película: verán, muchas personas consideran que es poco elegante terminar una película con fotografías y textos explicando qué fue de la vida de las personas sobre quienes está basada. Yo opino que cada quién es libre de terminar su película como le parezca; ahora, en este caso particular, aunque pudieron haberla hecho más larga sin perder nuestra atención, eso hubiera derivado en que la misma ya no fuera tan atractiva para el público en general, quienes, —por algún extraño motivo— podemos disponer de cinco horas para ver una serie, pero no de dos horas y cuarenta minutos para ver una película. En cualquier caso, me parece que fue la decisión correcta terminar la historia donde lo hicieron porque, al fin y al cabo, en el título deja bien claro sobre de qué va la historia.

Les recomiendo mucho ver esta película —de menos de dos horas de duración— si buscan pasar un buen rato, reírse un poco y sumergirse en este bello collage de situaciones que incluye romance, humor, política, fiestas, sueños y barcos de guerra.

 

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