Filtros avanzados

To prevent automated spam submissions leave this field empty.

Noticias destacadas

Destacadas
27 de Septiembre - 2016

Hoy en el programa Milenio, de la HJUT -96.9 fm- a las 8:00 p.m., los invitamos a escuchar

Destacadas
16 de Agosto - 2016

Emilio Sanmiguel analiza y presenta los lieder de Schubert con orquesta.

Leonardo da Vinci, 500 años

Recomendado del mes
Leonardo da Vinci, 500 años
Compartir en
Jueves, Mayo 2, 2019

VIDA Y OBRA DE LEONARDO DA VINCI

 

 

“La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte” (Leonardo da Vinci)

 

En este año 2019, se cumplen 500 años del fallecimiento de este sabio universal. Leonardo nace en Vinci, región de Toscana el 15 de abril de 1452, hijo natural de Piero d´ Antonio un rico notario florentino y una campesina llamada Caterina, allí vivió con su abuelo hasta 1469, posteriormente acogido por su padre se traslada a Florencia.

 

Ya en la infancia dibujaba animales mitológicos de su propia invención, inspirados en una profunda observación del entorno natural en el que creció. No es sorprendente que el primer dibujo fechado que se conserva de Leonardo sea un paisaje de su pueblo natal. Su padre consciente del talento natural de su hijo, (que entre sus ocupaciones y estudios siempre se aplicaba a dibujar), resolvió llevarle a Florencia, donde le puso bajo la dirección de Andrés de Verrocchio, pintor, escultor, arquitecto, tallista y platero de gran reputación en aquel tiempo. Su maestro lo instruyó no sólo a pintar, sino en todas las artes que tenían conexión con el dibujo.

 

Su gran imaginación creativa y la temprana pericia de su pincel no tardaron en superar a las de su maestro. Se cuenta que una vez Verrocchio haciendo un cuadro cuyo tema era San Juan bautizando a Jesucristo, le pidió a Leonardo que le ayudase, dándole colorido a un ángel que tenía en las manos unas vestiduras. Leonardo cumplió el encargo de su maestro con tanta destreza, que destacaba su trabajo considerablemente, todos de forma unánime convinieron que nada podía igualar a la belleza del ángel; Verrocchio quedó avergonzado viéndose superado por su discípulo más joven; y enfurecido jamás volvió a manejar los colores, despidiéndose de la pintura para siempre.

 

Leonardo da Vinci no es un nombre, sino el conjunto alucinante de una experiencia que nos atrapa, su característica principal fue la curiosidad por todo lo que le rodeaba y por su propio interior; representa al hombre renacentista o la del polímata, es decir entendido en muchas artes y saberes técnicos y humanos sin distinción; su pensamiento es relación creativa con objetos más allá de sus fines instrumentales, su faceta de inventor no es para nada diferente de la del pintor, el arquitecto o el escritor.

 

La obra de Leonardo es la del genio mayor de nuestra cultura. Es un artista en cuanto a su postura, que se ayuda de todo cuanto necesita para desarrollar su obra y, que tiene como punto de partida una posición plástica, de relación material con objetos que transforma hasta que aparecen como experimentos de la razón frente al mundo. Acción y pensamiento, teoría y práctica son el espacio en que viven alimentándose las visiones de Leonardo.

 

En aquella época Florencia era entonces una de las ciudades más ricas de Europa; las numerosas tejedurías y los talleres de manufacturas de sedas y brocados de oriente y de lanas de occidente, la convertían en el gran centro comercial de la península itálica; allí los Médici habían establecido una corte cuyo esplendor se debía a los artistas con que contaba.

 

Da Vinci al haber trabajado dos años como escultor para Lorenzo de Médici, comprobó que no conseguía más que alabanzas a sus virtudes de buen cortesano; a sus treinta años decidió buscar un horizonte más próspero, ofreciéndose como ingeniero en Milán ante el poderoso Ludovico Sforza. Aunque su ocupación principal en la corte de los Sforza era la de ingeniero militar, sus proyectos (casi todos irrealizados) abarcaron la hidráulica, la mecánica, la arquitectura, además de la pintura y la escultura.

 

Fue para él un período de pleno desarrollo; siguiendo las bases matemáticas fijadas por Leon Battista Alberti y Piero della Francesca; comenzó sus apuntes para la formulación de una ciencia de la pintura, al mismo tiempo que se ejercitaba en la ejecución y fabricación de laúdes. Sin embargo, lo más llamativo de su afición a la música no fue hacer sonar instrumentos ya existentes en su tiempo, sino la aplicación de su ingenio para concebir otros nuevos. Una de sus creaciones más famosas es la llamada viola organista: un proyecto de instrumento de teclado que reprodujera el sonido de un grupo de violas. Leonardo tuvo también en su mente un órgano de agua que intentaba evocar los sonidos producidos por una fuente, creando armonías con las distintas caídas del agua.

 

A partir de 1517 su salud, comenzó a desmejorar. Su brazo derecho quedó paralizado; pero, con su incansable mano izquierda, Leonardo aún realizó bocetos de proyectos urbanísticos, de drenajes de ríos y hasta decorados para las fiestas palaciegas.

 

Su casa de Amboise estaba repleta de papeles y apuntes que contenían las ideas de este hombre excepcional, muchas de las cuales deberían esperar siglos para demostrar su factibilidad y aún su necesidad. Eligió tres obras para que lo acompañasen en su última etapa (San Juan Bautista, La Gioconda y Santa Ana, la Virgen y el Niño), puede decirse entonces que Leonardo poseía entonces uno de los grandes tesoros de su tiempo.

 

El 2 de mayo de 1519 murió en Cloux, Francia; en su testamento legaba a su discípulo y acompañante Melzi todos sus libros, manuscritos y dibujos. Da Vinci, fue considerado el paradigma del hombre universal, el sabio renacentista versado en todos los ámbitos del conocimiento humano. Sus investigaciones científicas fueron, en gran medida, olvidadas por sus contemporáneos; su gran producción pictórica, en cambio, fue de inmediato reconocida como la de un maestro capaz de materializar el ideal de belleza en obras de turbadora sugestión y delicada poesía.

 

Amarilys Quintero

Artista Intermedial /­profesora de Historia del Arte

 

Los invitamos a escuchar los programas: Música Nocturna, lunes a viernes, 11:00 p.m. con el ciclo "La música en tiempos de Leonardo"  y el programa “El Arte y las Artes”, un encuentro con el espíritu creativo en la historia, sábados 9:00 p.m.