The Prom | Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

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The Prom
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Sábado, Diciembre 19, 2020

Por Antonia Gómez Almarales

 

Los musicales no pueden existir en el plano de la realidad y deben ser vistos desde el plano de la fantasía, donde se vale tener una conversación cantando mientras desconocidos bailan juntos en perfecta sincronía.

 

No considero que haya grandes spoilers en esta reseña, porque en el fondo todos sabemos cómo va a terminar la película, pero es mi deber informarles que, en efecto, les voy a contar el final.

 

Ryan Murphy dirige la adaptación a la pantalla chica de la obra de teatro estrenada en 2018, The Prom, con un reparto encabezado por Meryl Streep, Nicole Kidman, James Corden, Andrew Rannells, Kerry Washington y Keegan-Michael Key. Nos presenta la historia de Emma, una adolescente que quiere ir con su novia al baile de fin de grado, pero la asociación de padres no está dispuesta a permitirlo (sé que suena al siglo pasado, más adelante volvemos a este punto). Al mismo tiempo, un grupo de actores de Brodway ansiosos de prensa favorable, se enteran de su caso y deciden ayudarla.

 

Quiero iniciar diciendo que los colores en esta película me parecen increíbles, el ingenio con el que fueron elegidos me da paz mental. El ejemplo más claro es el cambio de vestuario de los actores de Brodway: en el primer número musical llevan colores vibrantes, lentejuelas y destellos, porque en ese momento quieren ser el centro de atención; esto cambia cuando vemos al personaje de James Corden después de haber sido abucheado, aquí pasa a vestir un amarillo pálido acompañado de negro. El amarillo exterioriza su tristeza, es casi como si algo dentro de él se hubiera apagado, y esto lo sabemos porque lo primero que hace cuando recupera su inspiración, es buscar nuevamente un color vivo. El negro, por otra parte, representa el dejar a un lado el ego; Corden se da cuenta que, para poder ayudar a Emma, ella debe ser lo más importante. Este cambio de vestuario le va ocurriendo gradualmente al grupo de actores hasta que todos visten de negro, simbolizando a su vez, que ahora ellos están tras bambalinas.

 

Los espacios no se quedan atrás, con pequeños detalles como las carpetas en la oficina del rector, la ropa en el centro comercial o los manteles de las mesas, le dan a cada lugar una sensación mágica y un ambiente propio.

 

No puedo dejar de hacer una mención especial para las transiciones de números musicales a la vida real y el montaje, que deja apreciar las coreografías y tiene unos match cuts (tipo de corte donde pasas de un plano a otro bastante similar) muy atractivos.

 

El personaje interpretado por Meryl Streep me gusta bastante, su egoísmo es una constante en sus decisiones, e incluso llegamos a entender qué la motiva. Caso distinto al de Jo Ellen Pellman, quien le da vida a Emma; ella también mantiene casi la misma actitud durante toda la película, pero de una forma que parece que todo le es indiferente. Personalmente, me hubiera gustado verla un poco más molesta o triste cuando la situación lo ameritaba, porque da la impresión de que nada la afecta lo suficiente y pasa a estar feliz bastante rápido, lo que a la larga termina quitándole peso al beso final, que debería ser el momento cumbre en este tipo de películas. El grupo de papás y chicos homofóbicos que vienen a ser los villanos, me representan un problema más allá del obvio, yo no los justifico, y la historia tampoco, entonces son malos porque sí y su odio no tiene sentido, convirtiéndolos en personajes muy bidimensionales.

 

Lo prometido es deuda, hay que hablar sobre la premisa de esta película, que por muy arcaica que parezca, está inspirada por casos reales ocurridos en Estados Unidos, específicamente en uno de los más sonados del 2010, hace tan poco tiempo que es absurdo. El filme por su parte se centra en darnos el mensaje de que todos somos iguales, de una forma directa, con plastilina para que por favor todos lo entiendan y quede como moraleja. También en algunos momentos se percibe la idea de ‘te voy a ayudar a que hagas lo que yo no pude’, que está muy bien.

 

The Prom es una película bonita y entretenida, tiene bastantes escenas de espectáculo largas, donde vemos a los personajes cantando cosas que podían decir con unos cuantos diálogos en menos tiempo, pero hay que tener en cuenta que ese es el punto: un musical, un espectáculo; por lo que si no les gustan los musicales en general, no les recomiendo empezar por esta película y si por el contrario les gustan los musicales, este es uno bastante decente.

 

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

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