Andrés Piñeros escribe en su columna, que observa los huecos, los andenes, los problemas de la movilidad, la basura, los habitantes de la calle y a esos seres que deambulan entre parques y avenidas con una carretilla, buscando qué llevar a sus hogares.
El comunicador dice que como otros temas de la Alcaldía de Bogotá, la intención del anterior burgomaestre se quedó en eso, en una intención, porque los pequeños camiones que se le entregaron a los recicladores fueron vendidos y reemplazados por unas carretillas que, como lo menciona Piñeros, son inhumanas. “El reciclaje en lugar de hacerlos mejores seres humanos, los mantiene en una triste realidad”.
Ante esta situación, el periodista egresado de Utadeo, enfatiza en que la labor de los recicladores debe ser valorada, que la condición de estas personas debe profesionalizarse y que además los seres humanos deben ser respetados y valorados sin importar su preparación ni su nivel económico.
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