Un álgido panorama de discusión se cierne en La Haya. Se conoce que Colombia ha dado respuesta a las dos últimas demandas de Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia, en donde el país centroamericano alega que se ha incumplido la sentencia sobre limites marinos del 2012, al tiempo que nuestro país sostiene que se debe desechar la pretensión de ese Estado en torno a extender su plataforma continental a más de doscientas millas.
Sobre ello, en su más reciente columna en El Nuevo Siglo, Jaime Pinzón, presidente del Consejo Directivo de Utadeo, puntualizó en la necesidad de mantenerse en la posición de que cualquier modificación a las fronteras solo puede realizarse mediante la suscripción de tratados, al tiempo que el fallo de La Haya es inejecutable.
Destaca también que en la pasada campaña electoral, los candidatos a la Presidencia de la República eludieron el tema, a excepción del actual mandatario, Iván Duque, quien prometió un gran programa del mar: “visitó San Andrés y Providencia, oyó a los raizales, se pronunció con acierto, pero ha optado por la equivocada permanencia en los estrados de La Haya bajo la premisa de que salimos tarde del Pacto de Bogotá y no podemos hacer cosa distinta”.
En un momento donde se discute sobre el déficit fiscal, cercano a los 14 billones de pesos, Pinzón urge para que Colombia formule directamente una postura sobre el acto ilícito de Nicaragua de declarar invalido y nulo el Tratado Esguerra-Barcenas, por lo que se requiere de un gran proyecto innovador por fuera de las controversias jurídicas, al tiempo que el Congreso plantea un debate sobre el tema: “queremos los nombres de los asesores de Colombia, nuestro país no está obligado al sometimiento de ninguna sentencia violatoria de límites territoriales consagrados en la Carta”, finaliza.







