Aunque la obviedad aduce que los actos de maldad son cometidos por personas malvadas, Hannah Arendt, en su concepto de “La Banalidad del mal” señala que esta no es nada excepcional, y que por el contrario, puede llegar a ser cometida por gente normal.
A propósito de ello, el consejero de Utadeo, José Fernando Isaza, reflexiona en su columna de opinión en El Espectador, en torno a esta tesis, basado en el libro de los profesores Omar Rojas y Fabián Benavides:“Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010”, en el cual se deduce que muchos de los asesinatos de personas indefensas y no vinculadas al conflicto fueron perpetrados por personas “normales”: “La Fiscalía General de la Nación ha comprobado que 4.475 jóvenes fueron asesinados como falsos positivos. La Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos ha identificado 5.763 asesinatos. Asociaciones de víctimas han recogido pruebas que elevan la cifra a 10.000 crímenes bajo esta modalidad”, indica el columnista.
En el texto, Isaza reseña algunos de los testimonios desgarradores recogidos por los investigadores de la Universidad Santo Tomás, especialmente a oficiales del Ejército y personal del DAS relacionado con estos asesinatos.
Sin embargo, lo más preocupante, dice Isaza, tiene que ver con las declaraciones de los mandos activos del Ejército y de la reserva que no participaron directamente en los asesinatos, pues tan solo un 5% de esta población, según lo evidencian los autores del libro, consideran que las Fuerzas Militares deben pedir perdón a las víctimas y a la sociedad por las ejecuciones extrajudiciales, pues la mayoría de los militares consideran que este sería un acto en el que se reconoce la derrota.







