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Tadeísta recibe el Premio Nacional Alejandro Ángel Escobar por investigación sobre la Cordillera Submarina Beata

El biólogo marino tadeísta David Alejandro Alonso Carvajal recibió el Premio Nacional Alejandro Ángel Escobar 2026 por liderar una investigación que aportó evidencia científica para la protección de la Cordillera Submarina Beata, uno de los ecosistemas marinos más importantes y desconocidos del Caribe colombiano.

David Alejandro Alonso Carvajal

David Alejandro Alonso Carvajal, biólogo marino de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, fue reconocido por la Fundación Alejandro Ángel Escobar en la categoría Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible – Camila Botero Restrepo, por una investigación que aportó evidencia científica para la protección de uno de los territorios marinos más extensos y desconocidos del Caribe colombiano. 

Conocer lo que ocurre a miles de metros bajo el mar fue el punto de partida de una investigación que hoy recibe uno de los reconocimientos científicos más importantes del país. David Alejandro Alonso Carvajal, biólogo marino tadeísta y actual coordinador del Programa de Biodiversidad y Ecosistemas Marinos de INVEMAR, fue anunciado como ganador del Premio Nacional Alejandro Ángel Escobar 2026 en la categoría Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible – Camila Botero Restrepo. 

El reconocimiento fue otorgado por la investigación colectiva Declaración del Área Marina Protegida – Cordillera Submarina Beata como estrategia de restauración de paisaje en el Caribe colombiano, desarrollada por un equipo de 15 investigadores de INVEMAR y Parques Nacionales Naturales de Colombia, bajo la coordinación de Alonso Carvajal. 

La investigación se concentró en la Cordillera Submarina Beata, ubicada aproximadamente a 300 kilómetros de La Guajira, en aguas oceánicas del Caribe colombiano. Se trata de un territorio completamente sumergido, cuyo punto más alto se encuentra a 1.587 metros bajo el nivel del mar y que alcanza profundidades cercanas a los 4.300 metros. 

El área seleccionada para su protección comprende 3,3 millones de hectáreas, una extensión ligeramente superior a la superficie de Bélgica. Sin embargo, antes de establecer medidas de conservación era necesario conocer las características y formas de vida que se encontraban en este paisaje submarino. 

55 días para explorar un territorio desconocido 

Entre enero y marzo de 2022, un equipo científico dedicó 55 días y cerca de 4.200 millas de navegación al estudio de la Cordillera Beata. Geólogos, biólogos, oceanógrafos y otros especialistas combinaron diferentes herramientas para comprender el ecosistema: hidroacústica, análisis de ADN ambiental, mediciones oceanográficas e imágenes submarinas. 

La exploración también permitió llegar a lugares donde los investigadores no podían hacerlo directamente. A través de un vehículo de operación remota (ROV), se realizaron 25 inmersiones hasta alcanzar los 2.925 metros de profundidad, que produjeron alrededor de 35 horas de grabación. 

Las imágenes permitieron observar fondos de sedimentos, madrigueras, fragmentos de conchas y corales, así como paredes rocosas habitadas por anémonas, esponjas y corales copa. En el área propuesta para la reserva se registraron 188 especies o unidades taxonómicas operacionales, evidenciando la diversidad de formas de vida presentes en este territorio. 

Los hallazgos también mostraron que Beata cumple una función que va más allá de sus límites geográficos. Por sus aguas transitan especies migratorias como tortugas marinas y tiburón ballena, lo que refuerza su importancia dentro de las dinámicas ecológicas del Caribe colombiano. 

De la investigación a la conservación 

Uno de los principales aportes del proyecto fue generar información científica para sustentar la protección de este territorio. Los resultados de la expedición contribuyeron a delimitar el área, establecer objetivos de conservación y respaldar su declaratoria como área protegida en 2022. 

Así, una expedición científica que comenzó con la necesidad de conocer un territorio prácticamente inexplorado terminó aportando elementos para su conservación. 

Para la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, el reconocimiento también destaca la trayectoria de uno de sus egresados y el aporte de la formación en Biología Marina a la investigación científica y a la protección de los ecosistemas marinos del país. 

Los Premios Nacionales Alejandro Ángel Escobar, otorgados por la Fundación Alejandro Ángel Escobar desde 1955, reconocen anualmente investigaciones y programas destacados en las categorías de Ciencias —Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible; Ciencias Sociales y Humanas— y Solidaridad. 

La investigación sobre la Cordillera Submarina Beata demuestra que, en algunos de los territorios más difíciles de explorar, conocer también es una forma de proteger.