El graffiti, un despertar de la conciencia y una búsqueda del valor estético

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El graffiti, un despertar de la conciencia y una búsqueda del valor estético
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Miércoles, Febrero 7, 2018
Estudiantes
Fotografías: Hugo Bohz y Alejandra Zapata - Oficina de Comunicación

Desde que tenía seis años de edad, el tadeísta Hugo Bohórquez, mejor conocido en la escena urbana como Hugo Bohz, sabía que lo suyo era el arte. Su padre, un amante de la Escuela Renacentista, quien admira las obras de Dalí, Miguel Ángel y Da Vinci, lo impulsó a iniciar su carrera en las artes plásticas. Gracias a su potencial, este estudiante del programa de Publicidad aprendió rápidamente las técnicas del óleo, el carboncillo y la acuarela, de la mano de grandes maestros en las más prestigiosas galerías del mundo.

Sin embargo, pronto su gusto por la música urbana y el skate lo llevaron a cambiar el lienzo por la pared y sus pinturas por los aerosoles. Así, en los suburbios de Paris y el Metro de Nueva York, el tadeísta se acercó al graffiti, al que hoy califica como un despertar de la conciencia y una búsqueda del valor estético que permite la omnipotencia del artista, al estar presente en muchas partes de la ciudad al mismo tiempo: “Vi una forma de expresión artística que me llenaba realmente, que me apasionó y que quise escudriñar”, resalta Hugo, quien recuerda su primera vez en este arte, cuando en compañía del Colectivo Mefisto realizó unas intervención en la Avenida Comuneros, en el centro de Bogotá.

Desde ahí, unos labios carnosos y muy bien delineados hacen parte de su firma, en parte porque significan un alter ego para este artista, que reúne sus tres pasiones: la caricatura, el hip hop y el gusto por las mujeres.

 

El tadeísta Hugo Bohórquez y una de sus más reciente pintadas en la Universidad, 'La Pacha Mama'.

Pintando el mundo con el graffiti

Desde el 2009, Hugo ha recorrido con su arte el mundo. Su apuesta estética se centra en lo autóctono de nuestro país, la identidad nacional reflejada en el orgullo raizal y ancestral, así como el respeto por el medio ambiente, rasgos que hace visibles a través de una combinación entre las tipografías, la caricatura y la ilustración de personajes fantásticos, empleando paletas de colores que van desde el blanco y negro hasta gamas de cuatro colores, pasando por los tonos piel.

Este arte ha tenido la posibilidad de compartirlo en importantes festivales urbanos, entre ellos el Meeting Festival en Francia y Alemania, el Street of Style de Curitiba (Brasil), o los encuentro de Street Art en Milán , Roma, Florencia y Pisa (Italia).

Pero para él, el graffiti no es solo un don estético, también es un medio que transforma la sociedad y cambia vidas. Muestra de ello son algunas pintadas que ha realizado en barrios marginales de la ciudad y en las favelas de Río de Janeiro.

Fotografía: Ana Forero.

Así mismo, desde el año pasado se convirtió en el representante distrital del graffiti para la práctica responsable, posición desde la que busca mejores garantías, trato y recursos para estos artistas urbanos, que a la fecha son cerca de 30.000 graffiteros, de los cuales tan solo 500 se encuentran asociados.

Pero una de sus mayores apuestas es la consolidación de una mesa nacional del graffiti, que permita la organización de los movimientos urbanos y así garantizar mayores recursos, de manera equitativa, que lleve a una Ley del graffiti. Precisamente, en octubre del año pasado, con la ayuda del Instituto Distrital para la Participación Ciudadana (IDPAC), logró instalar unos grupos de trabajo para la construcción de las mesas locales de graffiti. El proyecto se llama “Más allá de los muros”.

Recientemente, junto con su colectivo, Alto Aerosol Crew, fue seleccionado en la beca 'Ciudad de Bogotá de arte urbano’, impulsada por Idartes, que tenia como fin revitalizar algunas sectores deprimidos del centro de la capital. La iniciativa distrital vinculó a 65 procesos de arte urbano.

Bohz, junto con su colectivo Alto Aerosol Crew. Fotografía: Ana Forero.

En particular, su apuesta de mural se centró en la identidad colombiana, haciendo un recorrido desde el Carnaval de Barranquilla, pasando por Palenque, hasta llegar a la biodiversidad del país, a partir de tres visiones del arte urbano, en el que el tadeísta hizo sus primeros pinitos en la producción de graffiti.

La pieza se encuentra ubicada en una de las paredes de la calle 28 A No. 16-A 85, lugar en el que precisamente se realizará un taller sobre arte urbano y graffiti, el próximo sábado 9 de febrero.

 

Un colectivo de arte urbano en Utadeo 

Luego que, en el marco del Festival NN de Utadeo, Bohórquez pintara un mural sobre la 'pacha mama’ en el Centro Deportivo de la Universidad, los vínculos entre este y Bienestar Universitario se consolidaron, a tal punto que nació la necesidad de visibilizar los talentos de los tadeístas en sus diferentes manifestaciones urbanas.

La apuesta con el colectivo tadeísta, que comenzará a formarse en el primer semestre de este año, es que a partir de manifestaciones como el graffiti, los actos circenses, los performances y las intervenciones del espacio público, se pueda dar respuesta desde el arte urbano a las coyunturas del posconflicto que vive actualmente el país, y así participar en las diferentes convocatorias públicas y privadas del circuito: “Estas manifestaciones no solo hacen parte de Bogotá, sino que están en auge a nivel mundial. He visto como las personas han involucrado el arte urbano y lo hacen parte de sus vidas. Expandamos los conceptos y eliminemos los prejuicios. El arte urbano también fortalece el turismo de la ciudad, y desde el colectivo, vamos a trabajar todo el año y lo que sea necesario para hacerlo crecer. Estoy seguro de que en la Tadeo hay mucho talento y hay potencial en lo que aman hacer”, destacó el artista.

Para mayor información acerca del artista, lo invitamos a seguir sus páginas oficiales en Facebook, Instagram y Twitter, así como en su página web

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