El arte antifashion, lo antiestético está a la moda

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El arte de lo antifashion es un movimiento que busca romper los estándares de lo cotidiano a través de cuatro manifestaciones artísticas: fotografía, cine, música y moda. Es una propuesta con la que sus creadores, impulsores y portadores desafían, a través del performance y prendas deconstruidas, la concepción social de cómo debe lucir una persona elegante.

Nació del movimiento grunge en la década de los 90, [que surgió como consecuencia de un movimiento musical y cultural derivado del rock]. En el grunge style las personas se oponían a seguir tendencias de grandes corporaciones usando prendas viejas, baratas, rotas y gastadas como acto político.

Cartel del evento celebrado el 5 de septiembre en Bogotá.

El antifashion más reciente se celebró el pasado 5 de septiembre. Giró alrededor de una temática que evoca todo el glam de los excéntricos años 80: una noche llena de conceptos bizarros, color y propuestas de vestuario que están fuera de lo común. La fiesta, que tuvo lugar en la fría e irreverente Bogotá, estuvo ambientada con sonidos ochenteros: New Wave, Synth, Pop, Disco y Post Punk.

El Sector 9 del Kapput Club abrió sus puertas sobre las ocho de la noche a un espacio que logra crear un universo emocionante, enérgico y estéticamente distinto. Pasando por tres niveles de unas escaleras exteriores metálicas, emperifolladas con plantas y luces de neón, encontramos un pasillo que nos permite decidir si ir a la zona de juegos, a la pista de baile, al patio o al backstage.

En el centro del patio, bajo un cielo descubierto, hay un auto clásico lleno de grafitis. Está iluminado desde el suelo, en su interior tiene asientos de cuero azul y, en el baúl, una bañera. Sin embargo, esa noche el auto se ve opacado por los atuendos de los asistentes: accesorios extravagantes, animal print, cuero, charol, plataformas, neón, lana, plumas, metal, corsés, pelucas, uñas, lentes, trajes, vestidos, capas, coronas, gafas, máscaras y maquillaje.

Desde una gran ventana con terminaciones ovaladas se puede ver la tornamesa del disc-jockey dentro de la pista de baile. Allí destaca una gran bola de disco que emana destellos de luz en todas aquellas extrañas criaturas excéntricas que bailan al ritmo de un tema de pop ochentero.

La zona arcade está a ambos costados de la pista de baile. Es un paraíso para los amantes de los juegos clásicos: tiene más de 30 maquinitas con videojuegos ochenteros como Pac-man, Contra, Donkey Kong, Mario Bros, Mortal Kombat, entre muchos otros, siempre a disposición de quienes quieren relajarse un poco del ritmo de la fiesta con una clásica partida al estilo arcade.

Asistentes al evento. Están sentados en el auto ubicado en el patio de Kapput Club.

La estética de lo antifashion se creó en 2010 con la necesidad de dar a conocer perspectivas diferentes a las personas de Bogotá. Impulsado por el movimiento Issue Colectivo, encabezado por Andrés Bernadette, se propuso abrir un espacio para artistas y creadores experimentales que, en esencia, proyectaran un estilo único, irreverente y extraño, y lo mezclaran con un concepto básico que parte de ir contra la corriente. El proyecto inició en una pequeña galería de arte llamada Cero. Se realizó una convocatoria con diseñadores de modas interesados en crear y experimentar, desde un matiz no comercial, nuevos patrones, texturas, formas y colores.

Este primer desfile contó con el apoyo de Julián Pinzón, un diseñador de modas que en ese entonces tendría 21 años. Pinzón se ha caracterizado por armonizar en sus prendas un concepto oscuro y lascivo con estéticas glam y futuristas. También es dueño de la marca Mayson Finch (la cual, hasta la fecha, ha vestido importantes figuras públicas, ha trabajado con los más prestigiosos fotógrafos, modelos y styling en Nickelodeon México).

Con la ayuda de Julián hizo una convocatoria para el primer antifashion. Se reclutaron 25 modelos no modelos, es decir, personas con características físicas no convencionales o rasgos únicos para hacer más llamativa la pasarela. Cada modelo seleccionado debía tener la actitud para no solo portar las prendas sino apropiarse de ellas y lucirlas con elegancia y extravagancia.

Los asistentes se agruparon alrededor de la pista ansiosos de ver los atuendos que se mostrarían en esa ocasión.

A unos metros, tras una cortina en el backstage, se empieza a formar una fila de caos compuesta por los modelos, estilistas, maquillistas y diseñadores que se encargan, bajo la presión del momento, de pulir hasta el último detalle.

Finalmente, sobre las once de la noche, se dio inicio al Fashion Show Glams 80. No cabía una sola persona más, nadie quería perderse ningún detalle del performance. De repente aparecieron pantalones acampanados, lentejuelas, faldas gigantes que se arrastraban por el suelo, abrigos y un sinfín de líneas y colores. Los modelos portaban con elegancia cuernos, máscaras, zapatos voluminosos y peinados muy locos.

Durante 40 minutos se evocó el estilo único del ball culture nacido en los años 30 en Nueva York. Era una batalla de baile épica entre grupos de personas marginadas como negros, latinos y personas de la comunidad LGBTI, que se enfrentaban en el salón de baile por ganar un premio que daba reconocimiento a su grupo.

Backstage del evento.

Una vez finalizó el desfile, la fiesta continúa con un show de música en vivo con aires de electrónica y post punk. En una de las paredes del patio se extiende una escalera tipo incendios que conduce a una terraza. Allí el ambiente es diferente: suena otro tipo de música, calentadores y sillas cómodas.

El escenario principal del club es un salón con luces rojas ondeando en el techo y una pista de baile iluminada. Allí se cierra el evento con algo de new wave y pop con clásicos de artistas como Michael Jackson y Madonna. 

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Andrés Bernadette es un artista bogotano de 38 años. Se describe a sí mismo como un pulpo: es un reconocido fotógrafo, productor editorial de moda, estilista, director de arte, docente y músico. Empezó su carrera en el mundo audiovisual estudiando Cine y Televisión.Posteriormente trabajó en la producción de comerciales en Fox TV Colombia, RCN y Caracol. Luego, al darse cuenta de la ausencia de estilismo de moda en Colombia, creó su portafolio y tuvo la oportunidad de trabajar en In Fashion y la revista Fucsia en sus inicios. Hasta la fecha, Andrés ha capacitado 30 generaciones de estilistas de moda en Cali, Cartagena, Bogotá, y Medellín.

En la actualidad trabaja en Issue Colectivo, su empresa, junto con otras cinco personas: Isaza, quien asume la producción de moda y estilismo en la compañía; la Pantera Tirana, el director de arte del proyecto; Andrés Sánchez, diseñador de modas, es el enfocado en el patronaje experimental; y Georgina Carreiro, maquillista profesional y editora de moda. Los seis se dedican a la producción de eventos y desfiles.

Tomando como ejemplo el hecho de que este tipo de formatos ya se han visto en ciudades como Berlín, New York, Tokio. Issue Colectivo exploró en el mercado colombiano y se consolidó como una escena.

Backstage del evento.

El Arte de lo Antifashion se formalizó oficialmente hace tres años. Ahora es una tradición que se celebra dos o tres veces por año. Hasta el momento, ha tenido lugar en la Bolera de San Francisco, Billares Londres, galerías de arte y en la ciudad de Medellín.

Desde el mes de mayo de 2019, El Arte de lo Antifashion ha encontrado dónde residir y seguir creciendo como movimiento: el Kaput Club, que compró el show y es su guarida, pues, por su fachada y su interior, encaja como un lugar antifashion. Se proyecta a evolucionar explorado varias temáticas: ¿Cómo sería un antifashion futurista o un antifashion con temática Drag?, las posibilidades son infinitas, se trata de retar a los creativos que participan a ampliar la visión de estas propuestas y crear en torno a ellas desde un punto de vista antiestético.

A la izquierda, el diseñador de modas David Monsalve; en el centro, el artista drag Isis Camelia; y a la derecha, Sofía Gallego.

La dinámica del evento después de la alianza de Issue y Kaput ha permitido incorporar más personas al equipo de producción. El número de asistentes es cada vez más numeroso: se ha alcanzado un aforo de 400 personas.

Antifashion es entrada libre y ha logrado mantenerse de esta forma porque tanto como sus diseñadores, maquillistas, modelos, músicos, fotógrafos, artistas y promotores aportan su talento voluntariamente.

El plan de Issue para El Arte de lo Antifashion es explotar la idea del evento al máximo, buscando las posibilidades de llevarlo a otros países, hacerlo crecer y que siga trascendiendo. Lo próximo que se proponen es viajar a Berlín con el ánimo de hacer un intercambio cultural, visibilizar toda esta corriente de artistas bogotanos y aprender del antiestilismo de ese país.

Este es un evento especial, en la medida de lo que significa y el trasfondo de la función que cumple a nivel cultural. Quiere que las personas externas y los involucrados se enriquezcan de muchas maneras e indaguen con propuestas que normalmente se rechazan en primera estancia o de plano resultan impensables. Que abran su mente a lo desconocido, a una nueva forma de arte, a otras formas de belleza y de moda. Ofreciendo un espacio en el que el raro, el excéntrico pueda sentirse cómodo mostrando su outfit y externalizando su forma de ser, hallando nuevas perspectivas de lo que puede significar una fiesta, ofreciendo una plaza a diseñadores y artistas que no tienen cabida o un espacio en dónde exhibir su trabajo.

Antifashion plantea la posibilidad de expandir la visión y las posibilidades, te invita a cuestionar lo que culturalmente has aprendido como lo correcto o adecuado, y romper estos esquemas, o escaparte de ellos por una noche.

Backstage del evento.

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

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