"La dignidad no se negocia": Sofía Espinosa y su lucha por los derechos laborales

El panorama laboral en Colombia genera incertidumbre entre los trabajadores, especialmente entre los jóvenes que comienzan su vida laboral y las mujeres cabeza de hogar. Sofía Espinosa, lideresa sindical, expresidenta de la UNEB y actual directora del Centro de Organización y Estrategia de UNI Américas, explica por qué las medidas gubernamentales pueden profundizar la precarización laboral y por qué las demandas de los trabajadores continúan sin ser escuchadas.
 
El panorama laboral en Colombia genera preocupación entre distintos sectores de trabajadores ante las propuestas y decisiones del Gobierno de Abelardo de la Espriella en materia de contratación y protección laboral. Algunas de estas iniciativas, como la contratación por horas, han suscitado cuestionamientos por sus posibles efectos sobre la estabilidad económica y las garantías de los trabajadores, especialmente entre los jóvenes que comienzan su vida laboral y las mujeres cabeza de hogar.
 
Frente a este panorama, el sindicalismo ha asumido históricamente la defensa de los derechos laborales mediante la negociación colectiva y la búsqueda de mejores condiciones para los trabajadores. Esta labor también se articula en el ámbito internacional a través del Centro de Organización y Estrategia (COE) de UNI Américas, una organización que reúne esfuerzos en defensa de quienes trabajan en el sector de servicios.
 
En este contexto, Sofía Espinosa, lideresa sindical, expresidenta de la Unión Nacional de Empleados Bancarios (UNEB) y actual directora del COE de UNI Américas, explica el trasfondo de las movilizaciones del 14 de octubre, con especial atención al papel de las mujeres y los jóvenes en la estructura laboral colombiana.
 
 
Espinosa es psicóloga de formación y decidió orientar su trayectoria hacia la dignificación laboral de los trabajadores. Su preocupación parte de lo que considera una deshumanización del trabajo: la manera en que algunas empresas ven al trabajador como un número e ignoran sus circunstancias personales, como ser madre o padre cabeza de familia, enfrentar dificultades económicas, tener un hijo con discapacidad, sufrir violencia doméstica o padecer enfermedades graves como el cáncer.
 
El trasfondo de las movilizaciones del 14 de octubre
 
El pasado 14 de octubre de 2026 se llevaron a cabo jornadas de manifestación en contra del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. En estas movilizaciones se concentró un malestar generalizado frente a las decisiones gubernamentales. Las centrales obreras rechazaron los cambios en las reformas laboral y pensional, exigieron un salario mínimo para 2027 acorde con el costo de vida y advirtieron sobre posibles recortes masivos derivados de la reestructuración del Estado.
 
Desde la perspectiva de Espinosa, las movilizaciones respondieron, entre otras razones, a los desacuerdos con las decisiones del Gobierno frente a la reforma laboral. La dirigente sindical considera que esta reforma buscaba garantizar condiciones para que los trabajadores pudieran construir un proyecto de vida sostenible, respaldado por la denominada tríada de seguridad social: salud, pensión y aseguramiento frente a los riesgos laborales (ARL).
 
Según explica, modalidades como los contratos por horas, por obra o labor y los esquemas de tercerización pueden limitar el acceso a esas garantías. Para ella, no es posible construir un proyecto de vida sostenible cuando una persona trabaja durante tres meses y luego debe enfrentar seis meses de desempleo.
 
También cuestiona que aumente la carga tributaria sobre los ciudadanos, quienes deben afrontar un costo de vida que se incrementa cada año, mientras, según señala, a los grandes conglomerados empresariales se les reducen las cargas tributarias o se les eliminan impuestos, como el impuesto al patrimonio.
 
Esta situación afecta especialmente a trabajadores de sectores como el servicio doméstico, el cuidado, las plataformas digitales de reparto —Rappi, DiDi Food y Uber Eats, entre otras— y los centros de llamadas o call centers, donde persisten condiciones de informalidad y precarización que, de acuerdo con Espinosa, terminan beneficiando a las empresas.
 
La precarización laboral en el primer empleo
 
Espinosa manifiesta su preocupación por las posibilidades que tienen la generación Z y las generaciones posteriores de acceder a un empleo digno, conseguir una vivienda propia o asegurar su pensión. Insiste en que la informalidad en los primeros empleos no garantiza las condiciones mínimas para trabajar dignamente.
 
Para ilustrar esta situación, menciona algunos casos recurrentes que llegan a su oficina. Uno de ellos es el de los repartidores de plataformas digitales, quienes no están vinculados formalmente con las organizaciones para las que prestan sus servicios y deben asumir por cuenta propia el pago de su seguridad social. Además, se exponen a riesgos en las vías y, en ocasiones, deben conducir a altas velocidades para cumplir con las metas de entrega, pues sus ingresos dependen exclusivamente del número de servicios que realizan. 
 
Sin embargo, estas condiciones no son exclusivas de los trabajos informales o de las plataformas digitales. Los empleos de oficina también pueden presentar situaciones similares o incluso más complejas. Espinosa menciona el caso de los moderadores de contenido en los call centers, quienes están expuestos a material explícito de violencia extrema, maltrato y violaciones, incluidos contenidos de abuso sexual contra menores de edad. 
 
Según explica, cuando estos casos llegan a su conocimiento, las empresas no siempre ofrecen un acompañamiento psicológico adecuado a los trabajadores. Como consecuencia, algunos jóvenes pueden desarrollar trastornos depresivos, presentar ideas suicidas e incluso, en situaciones extremas, quitarse la vida. 
 
Aunque suele considerarse que obtener un título profesional ofrece mejores alternativas laborales para los jóvenes, tanto los costos de la educación como las exigencias de un mercado que demanda altos niveles de formación sin ofrecer necesariamente salarios acordes con las responsabilidades del cargo han llevado a muchos a buscar otras alternativas para ingresar más rápidamente al mundo laboral. Algunas de estas opciones, incluso, cuentan con el respaldo del Gobierno nacional.
 
El papel de la mujer en el sindicalismo y sus dificultades en el entorno laboral 
 
Espinosa destaca el papel de las mujeres en la estructura laboral y sindical. Considera que han logrado superar, en parte, el encasillamiento histórico en los roles de cuidadoras y responsables del hogar, al profesionalizarse y asumir un lugar en el mundo del trabajo. Sin embargo, esa transformación también ha significado nuevas cargas para las mujeres que participan en organizaciones sindicales. 
 
Para ella, representar a los trabajadores y, por extensión, a sus familias implica una responsabilidad adicional a las labores de cuidado y a las obligaciones que muchas tienen como cabezas de sus propios hogares. Todo esto ocurre, además, en un entorno sindical y laboral que continúa dominado por hombres. 
 
Las empresas, señala, no siempre reconocen el papel de las mujeres como fuerza trabajadora, más allá de las conmemoraciones del 8 de marzo. A pesar de su participación en las plantillas laborales, las mujeres siguen enfrentando importantes desafíos en sus lugares de trabajo. Entre los más graves están el acoso verbal y sexual por parte de clientes, superiores o compañeros. 
 
Sofía relata el caso de una trabajadora de Homecenter, en Soacha, quien, según su testimonio, fue víctima de hostigamiento por parte de un cliente que, ante su negativa a corresponder a sus acercamientos sentimentales, terminó asesinándola. Espinosa menciona este episodio para ilustrar los riesgos de violencia y acoso que enfrentan las mujeres en sus entornos laborales. Por razones de confidencialidad, no proporcionó la identidad de la víctima ni detalles adicionales sobre el caso.
 
Por esta razón, considera que las negociaciones sindicales no pueden limitarse exclusivamente al diálogo con las empresas. También deben trasladarse al escenario de la denuncia pública y de las acciones jurídicas necesarias para garantizar el cumplimiento de la normativa y la protección de las mujeres.
 
Al finalizar, Sofía dejó un mensaje dirigido especialmente a las mujeres y los jóvenes que comienzan su vida laboral y que pueden sentirse hostigados o presionados en sus entornos de trabajo:
 
«Para las mujeres, para los jóvenes que acceden a un primer empleo, por favor, no pierdan su dignidad. No permitan que alguien vulnere su dignidad, que los maltrate, los insulte, los agreda física o verbalmente. Eso no lo pueden permitir y menos en el entorno laboral. No puede haber acoso laboral ni acoso sexual».
 
Su llamado también apunta a recuperar el sentido de lo que significa un empleo digno: «Dignificar el empleo es que les paguen bien y les protejan en la tríada social: salarios justos, protección de salud, pensión y ARL por riesgos laborales».
 

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

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