Varios sucesos son los que se pueden percibir en el universo gracias a la tecnología, el más reciente ha sido el capturado por el telescopio espacial Spitzer de la NASA que ha detectado extraños cristales de color verde brillante, que al parecer son formados por un mineral llamado olivino.
Por su parte, expertos explican que éstos caen como una lluvia sobre una estrella emergente en la constelación de Orión, y que según los registros es la primera vez que estas pequeñas gotas han sido observadas en las nubes polvorientas de gas que se forman alrededor de las nuevas estrellas, declarando también que se dio un inesperado fenómeno cósmico. Así mismo, algunos astrónomos debaten sobre cómo los cristales han podido llegar hasta ahí, ya que es una zona muy fría en la que es imposible que se formen, pero creen que los causantes son chorros de gas disparados desde la propia estrella embrionaria.
Desde éste mismo punto, el investigador Tom Megeath afirma qué “se necesitan temperaturas tan calientes como la lava (700 grados Celsius) para formar estos cristales, creemos que los cristales se 'fabricaron' cerca de la superficie de la estrella en formación, para a continuación ser transportados a la nube de alrededor, donde las temperaturas son mucho más frías (-170 grados Celsius). Finalmente, cayeron de nuevo como centellas”.
Finalmente, el descubrimiento también explica por qué los cometas, que se forman en las frías fronteras del sistema solar, contienen el mismo tipo de cristales, pues los cometas nacen en regiones donde el agua se congela, mucho más frías que la temperatura abrasadora necesaria para formar estos cristales, a lo que los científicos sospechan ahora que, chorros de gas disparados por el Sol pudieron “regar” las regiones exteriores de nuestro sistema solar en formación.
Laura Monroy-Frecuencia Cósmica



