200 años de independencia: ¿Cesó la horrible noche?

200 años de independencia: ¿Cesó la horrible noche?

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200 años de independencia: ¿Cesó la horrible noche?
Lunes, Septiembre 2, 2019
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Los destacados académicos colombianos Salomón Kalmanovitz y Orlando Melo dialogaron sobre los retos que tiene el país, tras el Bicentenario de la Batalla de Boyacá. El desarrollo económico, sumado a las desigualdades sociales y el conflicto armado son, según los expertos, los principales retos que deberá enfrentar el país en los próximos años. El evento fue organizado por el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de Utadeo.
Fotografía: Omar Andramunio y Emanuel Enciso - Oficina de Comunicación

Doscientos años después de la gesta libertadora que selló la independencia de Colombia, el 7 de agosto de 1819, son varios los interrogantes que enfrenta el país en torno a temas como la inclusión social, el crecimiento económico y el cese del conflicto armado. En Utadeo, de la mano del reconocido historiador y ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Orlando Melo, y del profesor emérito de la institución, Salomón Kalmanovitz, se brindó un panorama de lo que hemos sido, somos y seremos como Nación. El conversatorio fue moderado por José David Moreno, profesor del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

De izquierda a derecha, Orlando Melo, José David Moreno, Salomón Kalmanovitz 

El acceso a la tierra, uno de los grandes retos

Para Melo, la independencia en Colombia se dio como un efecto de las guerras de independencia española, ocurridas de 1804 a 1814. Mientras tanto, una constante en la región eran las diferencias irreconciliables entre los criollos y la corona, lo cual llevó, inicialmente, a pensar en un país de regiones separadas entre sí.

Aunque para entonces se planteó un gobierno temporal, mientras el rey español se liberaba del régimen de Napoleón, lo cierto es que Socorro y Pamplona se convirtieron en los primeros en crear sus juntas autónomas. Sin embargo, resalta Melo, es allí donde tienen su génesis las ‘élites’ regionales, quienes hacían parte del cabildo y se consideraban los representantes de la autonomía del pueblo.

Orlando Melo

Así, por ejemplo, Jorge Tadeo Lozano se convierte en el primer presidente de la Provincia de Cundinamarca, y también se dan las primeras guerras entre provincias, como la ocurrida en 1814, cuando Simón Bolívar se tomó Bogotá y sometió al régimen de Nariño, imponiéndoles el régimen federal. En todo caso, señala Melo, estas marcas de la historia aún quedan en el país, pues este tiene un panorama político marcado por las oligarquías regionales o locales que interactúan entre ellas a través de negociaciones y estructuras clientelares, las cuales inician hacia 1920 en las toldas conservadoras.

Pese a los conflictos intestinos, Melo indica que la independencia colombiana fue poco violenta y que, en su mayoría, se dio entre criollos. Aunque señala que la tradición de captación de la tierra durante los primeros años de la República fue muy fuerte, también agrega que es un problema que no se ha resuelto en la actualidad y que llevó al recrudecimiento del conflicto armado y de las desigualdades en el país.

Frente a estos dos últimos aspectos, la Constitución de 1991 resolvió el problema de diferenciación social, al denominar al Estado Nación en el marco de lo multicultural, pero aún queda por eliminar la violencia y la justificación de ella: “aquí todo se convirtió en autodefensas”; las guerrillas, por un lado, se convirtieron en las autodefensas del pueblo, mientras que los grupos paramilitares hicieron lo propio con las élites: “Colombia es un país con unas jerarquías muy fuertes, con procesos de segregación social”.

En ese sentido, Melo enfatiza en que el conflicto armado ha estado permeado por un teatro de la violencia, desde el cual se justifica el terrorismo como parte de la lucha revolucionaria.

Finalmente argumentó que el país nunca ha contado con una representación directa de los sectores populares, al tiempo que cuestionó la manera en la que se enseña historia y ciencias sociales en los colegios.

 

Un país sin conciencia tributaria

Por su parte, el profesor emérito de Utadeo, Salomón Kalmanovitz, aseguró que la guerra cruenta que ha vivido el país obligó a la centralización, tras un corto proceso de federalismo que fue más una atomización de las regiones, en la medida que no había un centro político fuerte.

En tal virtud, dice Kalmanovitz, en el periodo comprendido entre 1905 a 1910 se consolida el centralismo democrático con transacciones políticas en las regiones y descentralización de los recursos públicos.

La construcción del Estado va a ser muy lenta y va a tener unos saltos muy importantes en los ochentas y noventas, con el auge del narcotráfico”, agregó el profesor emérito.

De todas maneras, dado que Colombia no ha tenido una conciencia tributaria, este sistema se ha vuelto dependiente del IVA y uno de sus mayores conflictos es la inequidad a la hora de pagar los impuestos, pues los más ricos tributan poco. Sumado a ello, el país cuenta con un sistema pensional deficitario.

Salomón Kalmanovitz

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

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