En memoria de Daniela Alvarado Carrillo, Utadeo ofreció grado póstumo a su familia

En memoria de Daniela Alvarado Carrillo, Utadeo ofreció grado póstumo a su familia

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En memoria de Daniela Alvarado Carrillo, Utadeo ofreció grado póstumo a su familia
Viernes, Junio 22, 2018
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Fotografía: Archivo personal familia Alvarado Carrillo - Alejandra Zapata - Oficina de Comunicación
La Universidad le confirió el título de arquitecta a nuestra tadeísta, quien murió en noviembre de 2017, a causa de una enfermedad que enfrentaba desde hace seis años. Una mujer luchadora, inteligente y perfeccionista, son tan solo algunas de las cualidades que Daniela dejó como impronta a sus familiares y amigos.

Tras seis años de lucha y perseverancia, Daniela Alvarado Carrillo, estudiante de los programas de Arquitectura e Historia del Arte de Utadeo, cerró sus ojos por última vez en este mundo, el 13 de noviembre de 2017. Tras siete meses de su fallecimiento, nuestra Universidad rindió un tributo a su memoria, a través de un grado póstumo en el que se le confirió el título de arquitecta, evento al que asistieron más de quince personas, entre ellos sus padres, hermana, familiares y amigos de Universidad.

Daniela fue una guerrera, pues sin importar su estado de salud, supo sacar avante, con todos los honores y las mejores calificaciones, los diez semestres del programa de Arquitectura, carrera que amó y por la que mostraba su pasión en cada trabajo que entregaba: “Al finalizar cada semestre era muy difícil para nosotros que, mientras todos sus compañeros se iban a celebrar por el esfuerzo hecho durante el semestre, ella siempre terminaba hospitalizada”, menciona la mamá de la tadeísta, Esmeralda Carrillo.

Daniela Alvarado Carrillo (QEPD)

Por su parte, su hermana mayor, Viviana Alvarado, recuerda que pese a que su familia le insistió que dejara de estudiar, debido al ritmo de trabajo de la carrera, Daniela perseveró hasta su último aliento. Nunca canceló semestres o aplazó materias a pesar de estar internada en varias ocasiones, pues consideraba que “este era uno de los aspectos de su vida que más la hacían feliz”.

Así mismo, en cada trabajo demostraba su excelencia y profesionalismo, aspecto que la definía como una persona perfeccionista, con un excelente promedio académico: “No quiso tener ningún privilegio por su enfermedad. Nunca dio a conocer su condición en la Universidad para obtener algún beneficio. Quería que la trataran igual que sus compañeros”, agrega su madre.

Al final de sus días, Daniela soñaba con ser curadora, motivación que nació cuando empezó a cursar su segunda carrera en Historia del Arte, pregrado al que llegó a quinto semestre: “La Universidad se ha portado muy bien con nosotros. Ha hecho presencia en todo esto proceso. Aunque esto no nos devuelve a nuestra hija, nos hace sentir muy bien el reconocimiento que le ha hecho la Universidad y cómo se han portado” , destacó Carrillo.

 

Un amor incondicional

Hace seis años la angustia tocó a la puerta de la familia Alvarado Carrillo, pues fue para ese entonces cuando se enteraron de la enfermedad que tenía Daniela. Su padre, César Alvarado, se convirtió en un compañero incondicional de luchas, pues para ese entonces ya se encontraba pensionado. Viviana y Esmeralda recuerdan esta relación excepcional entre padre e hija: “Él era quien la llevaba y la traía. Sabía de sus medicamentos, más que cualquier otro. Jugaban y se inventaban su propio lenguaje”, dice con nostalgia Esmeralda.

Familia de Daniela, junto al decano de la Facultad de Artes y Diseño de Utadeo, Alberto Saldarriaga, en el grado póstumo.

María Alejandra Echeverry, diseñadora industrial tadeísta y estudiante del programa de Diseño de Modas de nuestra Universidad, es quizá una de las amigas y personas que mejor conoció a Daniela, desde que estudiaban en el Colegio El Buen Consejo, y juntas decidieron entrar a la misma Universidad.

Alejandra no puede borrar de su memoria los planes de tarde de películas de la mayoría de los viernes, junto a Daniela. Desde títulos como “La naranja mecánica” hasta películas infantiles hacían parte de estas inolvidables veladas: “Era una persona increíble, sincera, amable y dedicada. Lo que se proponía lo lograba”, sostuvo.

Viviana, asimismo, califica a su hermana como incondicional, pues era su consejera y confidente, y aunque a veces, como buena hermana mayor, era dura con ella, argumenta que Daniela la escuchaba más que a sus padres. Ambas se veían como un ejemplo de vida y se admiraban: “Era muy cariñosa, era la que jugaba con nosotros, especialmente con el papá y con su hermana. También tenía su temperamento fuerte, pero era centrada. Sabía lo que quería y hacía valer sus derechos”, agrega Carrillo.

Desde la familia Utadeo extendemos un mensaje caluroso de solidaridad y extrañamos la presencia de Daniela en nuestra Universidad, una estudiante intachable cuya memoria siempre habitará cada pasillo de esta Institución. 

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

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