En esta nueva etapa, el Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano abre su programación a nuevas formas de creación y experiencia artística, incorporando propuestas que cruzan la música contemporánea, las artes escénicas, la experimentación sonora y las tradiciones musicales del mundo.
“Esta transformación responde a una visión que entiende el escenario como un lugar de encuentro entre lenguajes, disciplinas y públicos diversos, en coherencia con la vocación académica y cultural de la Universidad Jorge Tadeo Lozano”, afirma Ángela Beltrán, directora de Utadeo+.
Esta apuesta responde al propósito de la universidad de ampliar la oferta cultural de la ciudad, así como de abrir nuevos espacios de circulación para artistas emergentes y consolidados.
Una programación que se expande
Sin abandonar su lugar como casa de la música sinfónica —con la presencia de orquestas como la Filarmónica de Bogotá y la Sinfónica Nacional de Colombia—, el auditorio da paso a nuevas franjas curatoriales que amplían su horizonte artístico.
Latitudes Cruzadas
Es una franja dedicada a los encuentros entre el jazz, las músicas experimentales, la canción de autor, la electrónica y otras expresiones contemporáneas, explorando la improvisación y las nuevas sonoridades.
“Este espacio propone un viaje por territorios sonoros en movimiento, donde la improvisación, la exploración tímbrica y la memoria de las músicas de raíz, en diálogo con nuevas sonoridades, se entrelazan para crear nuevas geografías musicales”, señala Beltrán.
Latitudes Cruzadas celebra la capacidad del sonido para generar diálogo, reflexión y encuentro entre culturas. Se consolida como un espacio para la escucha activa y la innovación, donde lo académico y lo intuitivo, lo local y lo universal se funden en un mismo gesto creativo.
“Más que una serie de conciertos, es un mapa vivo de las músicas en transformación, una invitación a descubrir cómo los sonidos del mundo y los ritmos del país se reconocen, se reinventan y se expanden desde el escenario hacia la ciudad”, añade la directora.
Esta franja se realizará el último jueves de cada mes a partir de abril.
Ars Sonora
Continuará desarrollando la programación sinfónica y de cámara, consolidando alianzas con orquestas y ensambles, y fortaleciendo el modelo de coproducción con la universidad.
“Es una franja dedicada al universo de la música clásica en toda su diversidad: desde las grandes orquestas sinfónicas hasta las formaciones de cámara y los ensambles contemporáneos que amplían los límites del repertorio”, explica Beltrán.
La programación invita al público a recorrer los paisajes de la historia de la música: desde el barroco y el clasicismo, pasando por el romanticismo y el siglo XX, hasta las nuevas sonoridades que conectan pasado y presente.
Aquí confluyen agrupaciones como la Filarmónica de Bogotá y la Sinfónica Nacional de Colombia, junto con ensambles independientes que aportan nuevas perspectivas a la interpretación.
“Ars Sonora también encarna el modelo de coproducción entre la Universidad Jorge Tadeo Lozano y las orquestas, fortaleciendo la vida musical de la ciudad y el acceso a la cultura”, agrega.
Umbral
Introduce las artes escénicas contemporáneas al auditorio, con propuestas que integran teatro, danza, performance e improvisación desde un enfoque interdisciplinar.
“En este espacio buscamos generar experiencias que cruzan los límites entre la música, el cuerpo, la palabra y la imagen. Más que representar, los artistas activan el auditorio como un laboratorio vivo”, afirma Beltrán.
En coherencia con la misión cultural de la universidad, esta franja fortalece el vínculo entre creación, investigación y formación, invitando al público a experimentar la escena como un acto de conocimiento y encuentro.
“Umbral propone un lugar de tránsito entre disciplinas, generaciones y estéticas, donde el cuerpo se convierte en instrumento y el escenario en un espacio para imaginar nuevas formas de estar juntos”, añade.
Territorios
Es la franja dedicada al patrimonio musical en toda su diversidad: sus climas, acentos, paisajes y memorias.
El auditorio se convierte en un territorio vivo donde la música tradicional dialoga con las búsquedas contemporáneas, conectando las raíces culturales con las expresiones actuales.
“Territorios abre espacio a las músicas del mundo y a las tradiciones sonoras en diálogo con lo contemporáneo”, señala Beltrán.
Esta franja busca tejer vínculos entre lo popular, lo académico y lo ciudadano, reafirmando el compromiso del auditorio con la diversidad cultural.
Un auditorio como espacio de creación y pensamiento
Más allá de diversificar su programación, el Auditorio Fabio Lozano se proyecta como un laboratorio artístico donde convergen creación, investigación y formación.
La incorporación de nuevas disciplinas no solo amplía la oferta cultural, sino que invita al público a vivir el arte desde múltiples formas de escucha y percepción: desde la contemplación sinfónica hasta la experiencia escénica, el cuerpo, la experimentación y la memoria sonora.
Con esta nueva etapa, el auditorio reafirma su compromiso con la vida cultural de la ciudad, consolidándose como un espacio donde las artes dialogan, se transforman y encuentran nuevas maneras de habitar el escenario.







