Los impuestos son los otros

Los impuestos son los otros
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Lunes 31 de Octubre 2016
Tomado de http://gerenciaytributos.blogspot.com.co/2014/12/quien-pagara-mas-impuestos-con-la.html

El ascenso de la derecha global tiene como programa fundamental la abolición de impuestos.

Trump, en Estados Unidos, promete un recorte tributario monumental y al mismo tiempo un aumento del gasto público, que haga a Estados Unidos grandioso de nuevo. El magnate se propone derrotar a los imperialismos mexicano y chino, que explotan a los pobres norteamericanos. En Inglaterra, la derecha convenció a la mitad del electorado de que la mayor parte de sus impuestos terminaban en la Unión Europea y que podían ser festinados por los locales, para después confesar que todo era una mentira.

En Colombia, Álvaro Uribe se opone vehementemente a que la tierra pague los impuestos que ha evadido por siglos, impidiendo que se construya Estado en el ámbito local. El Centro Democrático le declaró la guerra a la reforma tributaria propuesta recientemente por el Gobierno, defendiendo las generosas exenciones a los ricos, que caracterizó al régimen de la “confianza inversionista” entre 2002 y 2010. Iván Duque acusa al Gobierno de no haber ahorrado en la bonanza petrolera; sin embargo, no hizo más que seguir a su antecesor en su determinación de no aumentar impuestos a los más pudientes, que es la única forma que un Gobierno tiene de ahorrar. En efecto, la administración Uribe aumentó tanto el gasto que causó inflación en 2007 del 8 % y recurrió no tanto a impuestos sino al endeudamiento externo, en medio del disfrute de siete años de vacas gordas. Duque hace demagogia al atacar el aumento del IVA y los impuestos a los teléfonos inteligentes de alta gama; defiende supuestamente a los pobres tenderos, oponiéndose al impuesto a las bebidas azucaradas que pueden contribuir a frenar la epidemia de obesidad que amenaza la salud de los colombianos.

Desde el propio Gobierno le salen enemigos a la reforma. El vicepresidente, en abierta campaña electoral, dice que el impuesto a la vivienda liquidará uno de sus programas favoritos, cuando se establece que se aplicará sólo a edificaciones que superen los $800 millones, que difícilmente son viviendas de interés social. Es desleal, por decir lo menos, que tan alto funcionario, que ha disfrutado de un generoso presupuesto para adelantar obras públicas y vivienda, salga a atacar la política que puede financiar su continuidad. Se socava la soberanía del Estado colombiano desde su interior.

Frente a los impuestos, cada gremio, cada sector, cada clase, todo político se arropan en el interés general, pero defienden su interés particular. Esperan que sean otros los que paguen por un Estado que todos necesitamos. Las fundaciones sin ánimo de lucro se aprestan a defender sus privilegios, cuando muchas de ellas sirven sólo para evadir impuestos. Los sindicatos protestan contra el aumento del IVA con buenas razones, pero se oponen a toda la reforma. Un grupo feminista protesta por el IVA que recae sobre las toallas higiénicas (también sobre los pañales), vigente desde la reforma tributaria de la administración Uribe, del 16 de enero de 2003; ellas tienen razón en que deben estar exentas, más no tienen por qué marchar contra toda la reforma propuesta. La izquierda grita de que se trata de un gobierno neoliberal y organiza manifestaciones contra su propuesta. Pretenden un gobierno grande al que sólo contribuyan los muy ricos; al resto que nos salga gratis.

Pues no: todos debemos contribuir de acuerdo con nuestras capacidades o nunca podremos construir el Estado que necesitamos.

Salomón Kalmanovitz | Elespectador.com

Donde fue publicado: 
El Espectador