La decisión por Bogotá

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La decisión por Bogotá
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Lunes 12 de Octubre 2015
Tomado de http://www.eltiempo.com/bogota/asi-se-vivio-la-jornada-electoral-en-bogota/14035916

El deterioro de Bogotá se siente en muchas partes de la capital.

La responsabilidad por lo que se podía hacer y no se hizo recae en el Polo y en Progresistas, que no tuvieron visión ni iniciativa, mucho menos capacidad de ejecución, para encauzar algunas tendencias que resultaron abrumadoras. Entre ellas está la multiplicación del parque automotor: el número de carros que se duplicó entre 2002 y 2014, para alcanzar 1’550.000 hoy, mientras que las motocicletas se multiplicaron por un factor de 12,6 y rondan en las 430.000, compartiendo básicamente las mismas vías.

Mientras las basuras decoran el entorno urbano del Distrito, los vendedores ambulantes dotados de potentes parlantes perifonean sus ofertas, los carros se parquean en las arterias estrangulándolas y los usuarios del transporte se desmayan, agobiados por las multitudes y la inseguridad.

La excusa no puede ser falta de plata, pues los ciudadanos pagamos muchos más impuestos: de $2,5 billones en 2002 a $6 billones en 2014, con lo cual algo se hubiera podido hacer. El recurso al endeudamiento fue mínimo, sin contar con los $2,8 billones de esta administración destinados a un metro que quedan engavetados, pues se desdibuja el gran proyecto por la fuerte caída que van a tener los ingresos del Gobierno central hacia futuro.

La rapacidad tributaria, evidente en los cobros por valorización, que alcanzaron $232.000 millones en 2014, y en los aumentos del predial, no se compadece con los resultados de las inversiones que fueron adjudicadas a dedo. Las empresas favorecidas no tenían experiencia, eran ineficientes y exhibían sobreempleo de contratistas con los uniformes de la Bogotá Humana. Arreglar una calle podía tomar entre seis meses y un año. En 2015 se destinaron $130.500 millones a mantenimiento vial, pero en integración social se gastarán $1,2 billones, programa que financia una enorme clientela. Asimismo, los gastos de funcionamiento aumentaron 25 % en 2014, dando lugar a que en las oficinas se turnaran los escritorios y las sillas.

Con todo, el legado de la izquierda dejó algunas cosas positivas para la ciudadanía y por eso no es buena idea arrasarlo. El programa de Bogotá sin Hambre de Garzón logró reducir esta condición entre niños y personas mayores de manera eficiente y económica y tuvo continuidad. De los pocos logros de Petro está el programa de 40x40, o jornada única, que debe ser ampliado, y las becas para que los maestros hagan maestrías en universidades exigentes. El mínimo de agua vital es también un buen programa que favorece a los más necesitados. Aunque la iniciativa desordenada de estatizar la recolección de basura fue un relativo fracaso, es adecuado que un ente del Distrito conozca el negocio e impida que los contratistas privados se beneficien en exceso del mismo.

Sin embargo, la pugnacidad de Petro tuvo un costo elevado para la ciudadanía: no se hizo vivienda gratis por su lucha con el Gobierno central y la insistencia en un POT arbitrario y fundacional paralizó el otorgamiento de licencias de construcción, sobre todo en 2012, lo que encareció la tierra y los arriendos en la ciudad.

Así las cosas, entramos a la fase final de unas elecciones donde predominará el voto castigo que pretenden capturar una derecha furiosa y un candidato de centro que está dispuesto a construir sobre lo construido, sin tratar al opositor como enemigo y tratando de encontrar soluciones razonables a los problemas.

Salomón Kalmanovitz | Elespectador.com

Donde fue publicado: 
El Espectador